Diez años ardiendo las mismas zonas

Durante la última década son las mismas Comunidades Autónomas y dentro de éstas las mismas provincias las que se ven afectadas más intensamente por incendios forestales. A pesar de ello, ni Administración ni responsables políticos toman medidas para erradicar las causas que originan estos incendios. Esta circunstancia es un claro ejemplo de la dejadez de la Administración y de los responsables políticos por erradicar la lacra del fuego en el territorio español.

Desde hace diez años, Galicia y Castilla y León encabezan las comunidades autónomas con más superficie quemada y mayor número de incendios. A su vez, entre las provincias más afectadas se encuentran Orense, en Galicia y León y Zamora en Castilla y León. Las causas más frecuentes también son reiterativas, la quema de rastrojos y para obtención de pastos, sin embargo, los responsables autonómicos no toman medidas para erradicar esta práctica que ocasiona víctimas mortales y millonarias pérdidas económicas todos los años.

Los incendios forestales, cuando se originan por causas naturales son de difícil previsión, pero cuando están localizados y las causas son conocidas o previsibles, el no evitarlos supone una importante negligencia que debería tener consecuencias políticas y judiciales. En este sentido, tanto la situación geográfica como las causas de los incendios forestales que se están sucediendo este año, no se diferencian sustancialmente de la situación que se vive todos los veranos desde hace una década.

Ecologistas en Acción considera que los incendios de las últimas semanas, especialmente en Galicia y Castilla y León eran previsibles y la administración debería haber tomado medidas preventivas, máxime cuando desde hace meses se conocía las condiciones extremas de sequía que se iban a vivir este verano. En el cuadro adjunto se recogen los datos de las tres comunidades autónomas más afectadas por incendios forestales, tanto en superficie como en número de siniestros, en los diez últimos años. Igualmente se señalan, entre paréntesis, las provincias más afectadas en cada comunidad autónoma, la superficie total afectada y el número total de incendios registrados por comunidad.

Como puede apreciarse, sólo cuando se suceden situaciones catastróficas, como las vividas en Andalucía el verano pasado o en Extremadura en 2003, se supera la superficie quemada de Galicia o Castilla y León. Por otra parte, todos los años, estas comunidades sobrepasan la mitad del total del número de incendios y de la superficie quemada nacional. Hay que tener en cuenta que Galicia supone entre el 6-7% de la superficie forestal y sin embargo registra entre el 25 y el 30 % de la superficie total quemada. Castilla y León posee una mayor superficie forestal, un 17%, sin embargo ante Comunidades con una superficie forestal similar como Andalucía, con un 16% y Castilla-La Mancha con un 13%, registra un porcentaje mucho mayor de incendios forestales y de superficie quemada que éstas.

Igualmente, como se desprende de los datos no son las comunidades autónomas mediterráneas las más afectadas, algo que cabría esperar dado su clima mediterráneo con elevadas temperaturas estivales y veranos muy secos, sino las regiones situadas al noroeste con un clima más húmedo. Por tanto, los incendios en España no deben asociarse directamente a las condiciones extremas del clima mediterráneo.

A juicio de Ecologistas en Acción, es el momento de que los responsables autonómicos competentes en incendios forestales empiecen a dar explicaciones de esta situación y de las razones por las que todos los años arden las mismas zonas. Según esta organización, al final de la campaña contra incendios deben exigirse responsabilidades políticas, especialmente, en los casos de reincidencia.

En este aspecto Ecologistas en Acción ha solicitado al Ministerio de Medio Ambiente que en la distribución de fondos con fines forestales se tenga en cuenta la evolución de los incendios en esas regiones, de tal forma que se prime a aquellas Comunidades Autónomas que muestren un claro descenso de la superficie quemada. Igualmente, se debería primar a aquellas Comunidades donde se compruebe la efectividad en la lucha contra los causantes de los incendios en cuanto a incremento en el número de sanciones y en la colaboración con las fiscalías de medio ambiente.

Sólo cuando los responsables políticos se tomen en serio la lucha contra los incendios forestales y desaparezca la impunidad que los rodea se podrá empezar a hablar de soluciones.




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