Oposición al depósito de lodos en Belmonte

La mina a cielo abierto que se ha explotado en la zona del Valle ha tenido que excavar una cubierta de sedimentos de baja permeabilidad que sellaba la zona mineralizada a unos 100 metros de profundidad, esta zona mineralizada se localiza en unas calizas que constituían un acuífero cautivo cuyo nivel de presión del agua se situaba (antes de la explotación) por encima de la superficie topográfica, lo que producían agua artesiana con caudales altos.

La perforación de un túnel de drenaje de las calizas permitió bajar estos niveles, de tal manera que la explotación pudo ser llevada a cabo en seco. El sellado con hormigón de la actual galería de drenaje producirá en el futuro una recuperación de la presión de agua en el acuífero pero ya no estará sellado por los sedimentos originales sino por el depósito de lodos para el que la empresa solicita la Autorización Ambiental Integrada.

La alta permeabilidad que las calizas tienen y mucho mayor en una zona que fue sometida a explotación minera, hace que la impermeabilidad que se supone tiene, por medio de una capa de arcilla y una lámina PEAD, sea muy cuestionable, sobre todo teniendo en cuenta que este depósito ha de permanecer allí durante muchos años. Si además se cierra la galería de drenaje, la presión que va a tener el agua del acuífero ejercerá una fuerza tal que en poco tiempo podría entrar en contacto con los lodos tóxicos. Estas características la hacen muy diferente de la anterior, que estaba ubicada sobre materiales que no constituían ningún acuífero y que además ha coexistido al lado y al mismo tiempo que la explotación, con lo que el control y supervisión de la instalación se ha podido llevar a cabo de forma más rigurosa. ¿Pero, qué ocurrirá cuando la explotación haya cesado y el control no sea tan riguroso? ¿Quién se compromete a seguir con ese control a lo largo de los muchos años en que un depósito de tóxicos se encuentra encima de un acuífero vulnerable?

Ante esta situación Ecoloxistes n’Aición d’Asturies considera que, el acuerdo suscrito por la empresa Río Narcea Gold Mines, promotora del proyecto y la empresa Crew Development para procesar en la planta de tratamiento de Belmonte varios cientos de toneladas de mineral de oro procedentes Groenlandia, convierte a Asturias en una zona de destino final de residuos mineros tóxicos, cuya situación, sobre un acuífero, representa un peligro extremo por la posibilidad de contaminar las aguas subterráneas y las superficiales, por lo que ha a la Administración que no de permiso para que esta instalación pueda ser llevada a cabo.