La invasión del mejillón cebra (Dreissena polymorpha)

Ante el fracaso de las medidas preventivas adoptadas para evitar la expansión del mejillón cebra, y el incremento del área de distribución del mismo en las cuencas del Ebro y del Júcar, Ecologistas en Acción advierte de la gravedad que supone para todas las cuencas peninsulares.

Ecologistas en Acción reclama que la reunión del próximo martes entre los Consejeros de Medio Ambiente de las Comunidades Autónomas, hasta ahora afectadas, y el Ministerio de Medio Ambiente acuerde la elaboración, de forma participativa, de una estrategia estatal, para frenar la expansión de la especie en las cuencas del Ebro y del Júcar, y evitar su colonización de otras cuencas. Además de forma urgente se deben endurecer las actuales medidas de prevención, aumentar el control de la zona para asegurar su cumplimiento, e intensificar los esfuerzos de vigilancia y seguimiento en toda la cuenca del Ebro y del Júcar.

Desde que en agosto de 2001 se detectó la presencia del mejillón cebra (Dreissena polymorpha) en el bajo Ebro (Cataluña), entre Xerta y el embalse de Ribarroja, esta especie se ha extendido y se ha convertido en una de las introducciones de especies exóticas mas peligrosas en nuestro país. Se trata de un molusco de agua dulce originario de los mares Negro y Caspio, cuya presencia en el Ebro está confirmada desde el año 2001, y que reduce mucho la concentración de fitoplancton, del que depende la cadena trófica en los ríos. Además, produce una gran deposición de materia orgánica, lo que favorece el crecimiento de algas y bacterias perjudiciales. Por si fuera poco, su alta tasa reproductiva hace que sus poblaciones causen grandes problemas en todo tipo de infraestructuras hidráulicas.

Desde esta zona la especie ha colonizado el bajo Ebro, superando las presas de Ribarrroja (Cataluña) y Mequinenza (Zaragoza), en cuyos embalses actualmente la especie ha ocupado todos los espacios susceptibles de ser invadidos. El pasado 13 de septiembre se confirmó la presencia de larvas de esta especie invasora en el meandro de Ranillas (Zaragoza), donde se ha comprobado la concentración de 0,65 larvas por litro. Ello significa que existe al menos una población de ejemplares adultos instalada en algún punto aguas arriba de Zaragoza. Precisamente la aparición de estas larvas en Ranillas refuerza la oposición que Ecologistas en Acción ya venía manifestando a las obras del Ayuntamiento de Zaragoza de construcción del azud del Ebro, con motivo de la EXPO 2008 de Zaragoza, por tratarse de una obra con escasa justificación, enorme impacto ambiental y un coste excesivo.

Más recientemente se ha constatado también la presencia de mejillón cebra adulto en el embalse de Sobrón, en la provincia de Burgos y aguas abajo del mismo, y en el salto hidroeléctrico de Puentelarrá, en Álava. En la inspección realizada en la zona los resultados de búsqueda de mejillón dieron positivo agua abajo de Puentelarrá, donde se halló el primer ejemplar adherido a un motor de riego; aguas abajo de la presa de Sobrón, donde sólo se encontró un ejemplar de 2 centímetros y en el propio embalse de Sobrón, donde está la mayor concentración, aunque de ejemplares pequeños, en los tallos de las plantas acuáticas.

Ecologistas en Acción considera que este “salto” de 100 kilómetros del mejillón cebra en la cuenca del Ebro supone el fracaso de las medidas adoptadas, siendo lo mas probable que esta propagación se haya debido al transporte de alguna embarcación o de algún equipo de pesca. Evidentemente la existencia de ejemplares de esta especie en zonas altas del Ebro facilitará que la especie colonice toda la cuenca media del río a favor de corriente.

Pero no es solo la cuenca del Ebro la afectada, en septiembre de 2005 se detectaron los primeros ejemplares en la cuenca del Júcar, concretamente en el pantano de Sitjar, en Onda (Castelló). Posteriormente se ha detectado un aumento de la población de mejillón cebra en dicho embalse en el último año y recientemente los mejillones se han extendido al embalse de Santa Quitèria, en Vila-real, amenazando por tanto a todo el río Mijares.

Para Ecologistas en Acción el avance de las poblaciones de mejillón cebra en las cuencas del Ebro y del Júcar, en solo 5 años, supone un claro fracaso de las medidas preventivas que las diferentes administraciones han adoptado. Buena parte del fracaso se ha debido a la lentitud y en que dichas medidas hayan sido poco estrictas. Cuando se detectó la presencia de los primeros mejillones cebra la amenaza que ello suponía fue infravalorada por las administraciones ambientales e hidrográficas, y hasta la detección de ejemplares de esta especie aguas arriba de Zaragoza se ha subestimado el riesgo que esta invasión suponía.

Ecologistas en Acción advierte que las poblaciones de mejillón cebra producen una grave disminución del fitoplancton disuelto, alteran la composición de los fondos y aguas fluviales, y afectan en mayor o menor grado a las especies presentes en los ríos, destacando su efecto sobre los bivalvos autóctonos, como la Margaritifera auricularia, náyade declarada en peligro de extinción y para la que podría significar su desaparición, y el Unio elongatulus. Pero, además el mejillón cebra afecta a construcciones hidráulicas de todo tipo, turbinas, desagües, depósitos, plantas potabilizadoras de agua, presas, acequias, canales, etc. causando graves perdidas económicas.




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