Un mes antes de Navidad y las calles de nuestra ciudad ya están decoradas con el tradicional alumbrado navideño. Un total de 8.500 kilovatios de potencia alumbran 110 calles y plazas de la capital (30 más que el año pasado) y un abeto gigante de más de 12 metros de altura por cada uno de los distritos. Unos 8 millones de bombillas (2,5 millones el año pasado) distribuidas por diferentes lugares de la ciudad. Las luces estarán encendidas, entre el 24 de noviembre y el 24 de diciembre, de 18.00 a 22.00; hasta medianoche entre Nochebuena y el 6 de enero; y de 18.00 a 7.00 los días festivos: 24, 25 y 31 de diciembre, 1 y 5 de enero. Suman 239 horas de funcionamiento. El coste total del programa asciende a 3,5 millones de euros.
Para Ecologistas en Acción de Madrid abruma pensar la cantidad de energía que puede llegar a consumirse de un modo tan superfluo en todo el mundo desarrollado durante estas fechas. Y es que aunque los recibos de la luz los paga cada ayuntamiento (al final cada ciudadano), la factura medioambiental en forma de cambio climático, lluvia ácida, residuos nucleares o contaminación la paga todo el planeta.
El consumo eléctrico de las luces navideñas de Madrid será de 2.031.500 kilowatios-hora (227.000 euros en electricidad), y las centrales térmicas que generarán aproximadamente el 50% de esa energía emitirán 1.036 toneladas de CO2 a la atmósfera. Un regalo de navidad para el efecto invernadero que causa el cambio climático.
Ecologistas en Acción opina que el mejor regalo que los ayuntamientos pueden hacer a sus ciudadanos y a la ciudadanía global es reducir este absoluto despilfarro energético y no contribuir con él al cambio climático. Es un derroche de luz, un lujo que sólo podremos permitirnos en los países enriquecidos mientras la mayoría de la humanidad siga viviendo completamente a oscuras.
Por otra parte, no se debe olvidar que una de las razones principales por las que se realiza este encendido de luces es para fomentar el consumo en las fechas navideñas. Este consumo está enmarcado en un modelo en el que se produce una sobreexplotación de los recursos y una generación insostenible de residuos.
Si continuamente se pide que en nuestras casas sólo utilicemos la luz que necesitamos, por qué no vamos a hacer lo mismo en nuestras ciudades.