Malos tiempos para la ordenación del territorio

Ecologistas en Acción organizó el pasado sábado 15 de diciembre unas jornadas de reflexión y debate sobre las relaciones entre la Ordenación del territorio, el Derecho y el Urbanismo que se iniciaron con una amena ponencia del fiscal coordinador de Medio Ambiente de Andalucía y que concluyó con una mesa redonda sobre el momento actual de los Planes de Ordenación del Territorio.

Las Principales conclusiones han sido:

En el ámbito judicial hay una gran discrecionalidad en torno a las cuestiones de Ordenación del Territorio que se reflejan en sentencias dispares sobre los mismos hechos juzgados en función del juzgado que se trate. El fiscal se explayó también en ejemplos que evidenciaban la insuficiencia en el seguimiento de las órdenes de paralización de obras ilegales y la escasa determinación a la hora de comunicar las mismas a empresas vinculadas a las obras con las que sin concurso la obra es inviable.

En otros casos, la escasa colaboración de notarios y sobre todo registradores de la propiedad hacen posible parcelaciones que se traducen en urbanizaciones ilegales que se denuncian cuando quizás personas de buena fe ya han comprado como legal lo que no es, complicando innecesariamente la única resolución que deben tener este tipo de actuaciones: la orden de demolición.

En la mesa de debate se puso de manifiesto como el POTA, Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, se hizo para no molestar y el borrador que llegó al Parlamemto no hace ninguna mención al desarrollo urbanístico, es en el Parlamento donde se introduce el ya famoso 30/40 de incrementos máximos de población y suelo urbanizable. Es esta referencia al urbanismo el que lo ha puesto en la picota, con el tanden ayuntamientos- promotores como sus principales detractores. A esta situación de acoso y derribo declarativo hay que añadirle la explosión de la burbuja inmobiliaria y la crisis del sector de la construcción, sustento de la economía regional, para entender como se llega, vía concertación, al Plan Andaluz de la Vivienda, auspiciado por el Presidente Chaves, que certifica la defunción del POTA dictaminando su incumplimiento. La construcción de 700.000 viviendas serían el apoyo desde lo público para mantener la actividad constructiva, ya que si de verdad se tratara de hacer accesible la vivienda para los nuevos hogares el Plan se centraría en que afloraran al mercado de alquiler las miles de viviendas vacias actuales y las que se preveen que estarán tras la inflación constructiva de la última década.

En relación al Plan de Ordenación de la Aglomeración Urbana de Sevilla, POTAUS, se denunció que las áreas de Oportunidad incluidas en el Plan son incompatibles con el POTA y con el propio POTAUS al generalizar un mecanismo, el área de oportunidad, que debe tener un uso muy restringuido en un plan subreguional, apareciendo en éste hasta 48 áreas, entre éstas una industrial de más de 250 hectáreas en Almensilla cuya única justificación es estar al lado de la próxima SE-40, rompiendo los principios de movilidad que el propio Plan incorpora, o un área residencial como el Pago de Enmedio en Rinconada que ha permitido elaborar un PGOU que duplica los preceptos del POTA al no tener que contabilizar este área de 5000 viviendas. La explicación es que mientras se redactaba un Plan con criterio por técnicos de la Consejería, los alcaldes del PSOE del área metropolitana gestaban un Plan paralelo que aparece como ANEXO: Áreas de oportunidad, que el único criterio que sigue es cómo saltarse los límites del POTA y que además pague la Junta.

En definitiva, se confirma que corren malos tiempos para una Ordenación del Territorio al servicio de los ciudadanos y que no hay señales de cambio mientras tengamos una economía dependiente de una actividad altamente especulativa como es la construcción y unos ayuntamientos que dependen de ésta para su financiación.