Propuesta de gestión de residuos para Melilla

Parece que la administración, lejos de velar por el interés general y por una gestión ambientalmente sostenible, esté sucumbiendo a las presiones de los lobbys proincineración en detrimento de políticas de reducción, reutilización y reciclaje.

La incineración destruye los recursos contenidos en la basura, dificulta la puesta en marcha de planes de reducción, aprovechamiento y reciclaje, tiene un coste económico elevado y conlleva unos gravísimos impactos de contaminación ambiental y de afección a la salud.

La combustión de los residuos domésticos produce hidrocarburos aromáticos policíclicos, dioxinas y furanos, micropartículas, metales pesados y otros compuestos altamente tóxicos. Estos contaminantes se depositan, acumulan e introducen en la cadena alimentaria y afectan a la calidad de la leche y de los huevos de los animales de los alrededores.

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) ha confirmado que las dioxinas causan cáncer, pues aunque los riesgos no se manifiestan de una forma aguda e inmediata, los efectos reales a largo plazo de pequeñas y constantes exposiciones a estas sustancias pueden tener unas repercusiones muy negativas para muchas personas.

Las incineradoras suelen ser promocionadas como instalaciones productoras de energía, ya que pueden generar electricidad. Sin embargo, un análisis detallado del ciclo de vida completo revela que gastan más energía de la que producen. Esto es debido a que los productos incinerados deben ser reemplazados con nuevos productos. Extraer y procesar materiales vírgenes y convertirlos en nuevos productos consume mucha más energía -y causa más daños ambientales- que la que consumiría reutilizar o fabricar a partir de materiales reciclados.

Ecologistas en Acción ha presentado al Ministerio de Medio Ambiente una propuesta alternativa de gestión de los residuos para Ceuta y Melilla basada en las 3 R (Reducir, Reutilizar, Reciclar), utilizando sistemas de separación en origen, tratando la materia orgánica in situ, con sistemas de bajo consumo de energía, una escasa inversión en maquinaria e infraestructura y generadora de puestos de trabajo. En resumen, una propuesta de gestión sostenible a largo plazo y acorde con la lucha contra el cambio climático. Y mucho más barata que la incineración.