Urbanismo, sociedad y vivienda en Oviedo

Contexto histórico y geográfico

Elemento canalizador del comercio y las finanzas del conjunto de la región, Oviedo ha desarrollado históricamente un papel económico y social mayoritariamente terciario, ligado decisivamente a su función capitalina y a su carácter de sede universitaria y arzobispal. A diferencia de lo que ocurre en otras ciudades asturianas, la industria conoce una débil implantación a lo largo de los siglos XIX y XX, con una sola excepción de envergadura: la Fábrica de Armas de La Vega, actualmente propiedad de la multinacional estadounidense General Dynamics y en trance de traslado. Rechazo de la industria y función terciaria constituyen dos constantes en el último siglo y medio de historia de la ciudad, que por ello mismo ha ido cobrando un carácter y una estética notoriamente burguesa y señorial.

Hasta mediados del siglo XIX la ciudad, circunscrita casi sin excepciones al perímetro amurallado, apenas conoce un crecimiento espacial y demográfico significativos. El desarrollo de su Ensanche (el barrio de Uría) se produce de manera paulatina a partir del año 1878; en ausencia de Ley de Ensanche que lo regule, al calor de dicho proceso tiene lugar una considerable retención de terrenos con fines especulativos. Junto con la expansión del Oviedo burgués, crecen también los arrabales populares y proletarios (San Lázaro, Santo Domingo, Postigos, Argañosa, Pumarín…), muchas veces en terrenos insalubres y en condiciones de infravivienda.

Oviedo resulta una de las ciudades más devastadas por la Guerra Civil (tres quintas partes de los inmuebles derruidos, la mayor parte de ellos en los arrabales populares). En el urbanismo de posguerra, sintetizado en los Planes de Gamazo (1942) y de Mesones (1967) se consolida una separación del crecimiento urbano en dos direcciones socialmente diferenciadas: la zona alta, en dirección suroeste (Llamaquique, Buenavista, etcétera), lugar de residencia de las clases más solventes; y la zona baja, en dirección noreste (Tenderina, Pumarín, Teatinos, Rubín, etcétera), zona de crecimiento de los barrios populares. El urbanismo desarrollista del barrio masa, durante los años sesenta y setenta, deja una profunda impronta en dichos barrios, segregados del casco urbano, mal comunicados y casi totalmente carentes de equipamientos.

La década de los ochenta se caracteriza, en contraposición a la época del barrio masa, por una detención casi total del crecimiento espacial de la ciudad. En su defecto, se produce un crecimiento hacia dentro en el que los inmuebles tienden a ocupar los intersticios y espacios libres, produciendo un agudo macizado del espacio urbano y cerrando la posibilidad de abrir espacios verdes públicos para el disfrute de la población.

Como parte de este proceso, a comienzos de los noventa comienza una operación, engañosamente denominada Cinturón Verde, que se ha desarrollado durante más de una década. La operación consiste en el levantamiento del ferrocarril de vía estrecha que, uniendo la antigua estación de “El Vasco” (un singular y valioso edificio de principios de siglo derribado en 1989, siendo alcalde Antonio Masip, del PSOE) con la de “Económicos”, transcurría bordeando por el este el centro urbano. A pesar del nombre de la operación, el terreno liberado al eliminar el camino de hierro se colmatará, no con espacios verdes, sino con bloques residenciales de elevado estatus, junto con un importante número de aparcamientos subterráneos gestionados por una entidad privada.

La expansión espacial

A pesar de contar con un censo de más de veinte mil viviendas vacías, desde mediados de los noventa se inicia en Oviedo, bajo los auspicios de la iniciativa pública, un extenso proceso de incorporación de nuevos espacios a la trama urbana. En líneas generales, la incorporación de nuevos terrenos urbanizables viene a reproducir la segregación espacial acaecida históricamente, con una serie de “barrios altos” (Monte Cerrao, La Ería, Olivares, Monte Canales) de lujo, con creciente predominio de la vivienda unifamiliar, y otros barrios, en los que se concentra la vivienda protegida, segregados, faltos de equipamientos y pésimamente comunicados. El nuevo Plan General de Ordenación Urbana (2006) viene a intensificar aún más este desbocado crecimiento espacial, que se produce a expensas de otros usos del territorio (agrícola e industrial) que, como es habitual, se expulsan a lugares crecientemente alejados de los núcleos urbanos.

El PGOU de 2006, en efecto, clasifica como urbanizables varios miles de hectáreas de terreno, consagrando tres direcciones principales de crecimiento: la dirección oeste (en la que se prevé un continuo urbano hasta llegar al núcleo de San Claudio, pueblo del municipio en el que se planifica asimismo un intenso proceso edificatorio), la noreste (dirección en la cual el crecimiento asume ya un carácter supramunicipal, afectando a los municipios limítrofes de Siero y Llanera) y la sur (hacia donde se prevé un crecimiento basado en vivienda unifamiliar de lujo formando también un continuo entre Oviedo y La Manjoya y destruyendo parte La Zoreda, uno de los pocos bosques de arbolado autóctono con los que cuenta el concejo).

Remodelación inmobiliaria y sustitución social

El crecimiento espacial ha venido acompañado, al igual que en otras muchas ciudades, de un proceso de renovación y modernización del casco urbano. La remodelación de los inmuebles, las más de las veces, se ha producido mediante el derribo y reconstrucción de los existentes (por ejemplo en la Plaza del Fontán) o, a lo sumo, mediante la conservación de la fachada y el vaciamiento interior. Pero además, dicha remodelación ha constituido el mecanismo de una acusada sustitución de clase, en la que los contenidos populares del casco antiguo se han sustituido por sectores sociales de elevados ingresos. En algunos casos, los pisos remodelados en el centro de Oviedo han llegado a superar los seis mil euros por metro construido. Dicha gentrificación social ha venido acompañada, además, de una importante gentrificación comercial, con la privatización del mercado de abastos y la progresiva eliminación del comercio de barrio a resultas de la implantación de grandes superficies tales como Mercadona. Cabe destacar que la remodelación inmobiliaria está afectando también a diversos barrios de tradicional contenido obrero y popular (los barrios de Pumarín y Rubín, por ejemplo), ejerciendo una intensa presión sobre los inmuebles más vetustos y conllevando una considerable destrucción del patrimonio edificado.

El problema de la vivienda

Oviedo no ha sido ajeno al imparable crecimiento de los precios de la vivienda que se ha dado en todo el Estado Español en los últimos años, constituyendo, de hecho, una de las ciudades más caras de España. La política municipal practicada en las últimas dos décadas ha potenciado ese proceso, enajenando el patrimonio municipal de suelo dimanante de los aprovechamientos urbanísticos y negándose a edificar vivienda de protección pública a precios asequibles. En su defecto, la iniciativa pública estatal y autonómica —más como parte de su apoyo a la industria del ladrillo que con genuinos fines sociales— ha apostado recientemente por una engañosa forma de vivienda protegida, a razón de 83.000 euros el apartamento de 45 metros construidos o de 132.000 el piso de 80 metros. Dicha vivienda, supuestamente asequible, irá ubicada en los terrenos más segregados y alejados del centro urbano, principalmente el entorno de San Claudio, al oeste, y el de Colloto, al este.

La sierra del Naranco.

La sierra del Naranco, de unos cinco kilómetros de longitud, está situada en la mitad septentrional del municipio, constituyendo el límite norte para la expansión de la ciudad. En las últimas dos décadas, sin embargo, ha sido objeto de una intensa actividad urbanizadora (Prados de la Fuente, Loma de Pando y numerosas actuaciones aisladas de vivienda unifamiliar), impulsada más que impedida por los sucesivos planes de protección del monte (1994, 2005) que se han venido presentando. La urbanización de la ladera sur se complementa con la explotación canterera de la ladera norte (Arcelor, Caleros de Brañes y El Orgaleyo) para obtener roca caliza. La expansión urbana en dirección oeste, además, ha venido acompañada del proyecto de una Ronda Norte (PGOU de 1999) que transcurriría por la ladera del Naranco y supondría una agresión más a su entorno. Por ahora, debido a la negativa del Ministerio de Fomento a financiar dicho proyecto, la Ronda sigue sin construirse.

Los palacios de Calatrava y la nueva configuración de la ciudad.

Marketing urbano, especulación urbanística y sumisión de la política municipal a los intereses de las grandes familias de la región, la “operación de los palacios” sintetiza algunas de las líneas maestras de la política municipal que practica el Partido Popular en Oviedo. En Buenavista, el traslado del estadio municipal de fútbol “Carlos Tartiere” (el coste del nuevo estadio, en el barrio de La Ería, ha alcanzado los nueve mil millones de pesetas) había dejado libre una gran parcela de titularidad municipal, probablemente la mejor situada de todo el espacio urbano. El Ayuntamiento decide recalificar dicha parcela para construir un edificio singular, encargado al arquitecto Santiago Calatrava y gestionado por una sociedad denominada Jovellanos XXI, formada por el Grupo Cosmen (propietario de la empresa ALSA, entre otras) y el Grupo Sánchez y Lago. A dicha sociedad se le cede gratis la mencionada parcela para que sobre ella construya un Palacio de Congresos y un enorme edificio destinado a albergar un hotel de lujo, una gran superficie comercial (“Espacio Buenavista”) y las nuevas sedes administrativas del Principado de Asturias; la venta de estas sedes pone de manifiesto la connivencia entre el Ayuntamiento y el Gobierno regional en la mayor operación especulativa que ha conocido la ciudad en muchos años. Junto con el palacio de Buenavista, Jovellanos XXI edifica otro en una parcela de “El Vasco”— situada en pleno centro de Oviedo y con una inmejorable accesibilidad—, también encargado a Calatrava y destinado a oficinas y viviendas de lujo.

Dos procesos clave en la actual configuración urbana de la ciudad son el traslado del Hospital Central de Asturias y el futuro de la Fábrica de La Vega. En la zona de Prado de la Vega, en el cuadrante noreste de la ciudad, se está edificando un nuevo Hospital Central, que habrá de sustituir al actualmente situado en El Cristo. Ello “liberará” unos 32.000 metros cuadrados de terreno situados en una de las zonas más valiosas de la ciudad, terreno para el que se prevén “equipamientos que permitan mantener el pulso económico del Cristo” y usos residenciales de calidad. La nueva ubicación del Hospital Central ha revalorizado la zona noreste de la ciudad, impulsando la revalorización de los inmuebles de barrios populares como El Rubín o La Monxina y tendiendo, con ello, a la paulatina sustitución de sus habitantes, mayoritariamente de rentas modestas; pero, al mismo tiempo, el nuevo hospital central inducirá un cierto traslado de la vida económica y la actividad inmobiliaria de la ciudad. En ese movimiento, la parcela que hoy aún ocupa la Fábrica de Armas de La Vega cobra una importancia estratégica.

Sobre la Fábrica de La Vega, emplazada sobre la parcela que antiguamente ocupaba el convento homónimo, se han venido sucediendo en los últimos años diversas presiones urbanísticas y planes de recalificación. Actualmente la Fábrica se halla en proceso de traslado a Trubia, y sobre su parcela (120.000 metros cuadrados) acechan diversos proyectos inmobiliarios de carácter especulativo, que incluyen grandes superficies comerciales, “edificios singulares” y usos residenciales de lujo.

Responsables

Las cinco legislaturas sucesivas que viene gobernando el Partido Popular en la ciudad, con Gabino de Lorenzo como alcalde, constituyen una profundización e intensificación de algunos de los procesos que vienen aquejando históricamente a la ciudad.

Reacción social

Roberto Sánchez Ramos “Rivi” de Asamblea de ciudadanos por la Izquierda (antes IU) destaca por su activismo ante las agresiones empresariales a la ciudad.

Las asociaciones de vecinos Amigal de Las Caldas, Fuente de la Cueva (Caces) y Ribera de Abajo (Puerto) que rechazan la expansión urbanística (metastasis) de Oviedo hacia sus territorios.
La Asociación de vecinos de Trubia pide la segregación de Oviedo.

Más información

- Moro Vallina, Miguel (2007). Oviedo detrás de la fachada. Oviedo: Cambalache.

- Quirós Linares, Francisco (1978). El crecimiento espacial de Oviedo. Oviedo: Departamento de Geografía de la Universidad de Oviedo.

- Tomé Fernández, Sergio (1988). Oviedo. La formación de la ciudad burguesa, 1850–1950. Bilbao: Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias.