Piden criterios sostenibles de restauración de la flora y la fauna

El pasado 14 de marzo se celebró el Día Internacional de Acción Contra los Grandes Embalses [1]
realizándose actos y denuncias, a nivel mundial, contra los grandes embalses que impactan gravemente sobre los ecosistemas fluviales. La puesta en marcha de estas grandes infraestructuras supone la inundación de miles de hectáreas que, en muchos casos, albergan zonas de gran valor ecológico, agrícola y cultural.

Por su parte, el viernes día 21 se celebra el Día Forestal Mundial mediante la realización de actividades por todo el mundo con el objetivo de sensibilizar a la población acerca de la importancia de los bosques, su utilidad, su cuidado y el peligro que para ellos representa el fuego.

Aprovechando estas fechas, Ecologistas en Acción de Salamanca recuerda la triste sentencia del Tribunal Supremo por la que se declara legal el proyecto de construcción de la presa de Irueña y que viene a dar carta de naturaleza legal a una de las obras que mayor impacto ambiental han supuesto en los últimos 20 años para la provincia de Salamanca. El informe pericial emitido ante la Audiencia Nacional por un ingeniero de montes está carente de una verdadera visión integral de los ecosistemas y centró toda su argumentación en valorar, en una visión puramente economicista, los metros cúbicos de madera que se perderían o salvarían con la inundación de la presa en cuestión. No se tuvieron en cuenta las interacciones entre los distintos espacios naturales, ni los efectos barrera ni las interrelaciones entre las especies animales y vegetales.

“Basándose en semejante informe pericial, propio de un especialista en explotaciones madereras, dice Teresa Vicente de Ecologistas, las sentencias judiciales no han servido si no para certificar la muerte anunciada de un valioso valle natural”.

Mientras tanto, el pasado mes de mayo, el Ministerio de Medio Ambiente ha adjudicado el concurso para la ejecución de las obras correspondientes al proyecto de restauración hidrológico forestal y mejora de la biodiversidad en la cuenca alta del río Águeda (Salamanca) [2]. En estas obras está previsto ayudar a la regeneración natural del arbolado y poner en marcha diversas mejoras ganaderas y silvopastorales. También se contemplan aquí actuaciones destinadas a la mejora de la biodiversidad localizada en las poblaciones de aves amenazadas como la Cigüeña Negra y la difícil situación de las de los Conejos, básicas en la dieta del Lince Ibérico, de cuya presencia en la zona de Gata Ecologistas en Acción de Salamanca tiene constancia contrastada.

Ante este proyecto, la portavoz ecologista opina: “esperamos que el Ministerio de Medio Ambiente muestre ahora su sensibilidad hacia el valle del Águeda emprendiendo unos trabajos de reforestación de auténtica restauración forestal conduciendo al ecosistema a un estado natural y originario”, como estaba antes de las alteraciones ocurridas por la inundación del valle con el pantano de Irueña. Y concluye: “sería absurdo que los trabajos se quedaran en meras replantaciones, como justificación verde de una obra sangrante para este valle, ya que han masacrado el Rebollar con esta presa y el llenado de Irueña”.

En este sentido, también son cruciales estas actuaciones para el mantenimiento y recuperación del Conejo de Monte, pieza clave del ecosistema mediterráneo y alimento de especies protegidas. Ecologistas en Acción de Salamanca ha venido denunciando que las obras afectaran directamente a una zona donde se han encontrado serias evidencias de la presencia de algunos de los últimos individuos de Lince Ibérico, con el estatus de “en estado crítico de extinción” [3]
. Las propuestas de recuperación del Lince Ibérico en el resto del estado pasan por mantener en un buen estado de conservación los territorios linceros históricos, con vistas a consolidar núcleos de población reproductores en expansión y a posibles reintroducciones tras la cría en cautividad que se están llevando a cabo en la estación Biológica de Doñana, y extensible a la comarca cercana del Ambroz.

Pasar por alto esta cuestión haría entrar en contradicción este proyecto de restauración de la zona con la intención del Ministerio de Medio Ambiente de hacer valer el Plan de Recuperación del Lince Ibérico para Castilla y León. Colindante con estas tierras de Gata, la Comunidad de Extremadura tiene diseñado el suyo.

Por ello, desde Ecologistas en Acción de Salamanca se considera imprescindible la puesta en marcha de un Plan Regional de Recuperación del Conejo de Monte en Castilla y León, en el que se establezca, entre otras medidas, una moratoria en la caza del conejo [4]
. La Junta de Castilla y León ha permanecido inmóvil en este asunto, ya que a pesar de los datos y estudios existentes sigue permitiendo su caza en estas zonas del Rebollar donde las poblaciones de conejos están al mínimo. Esta moratoria es necesaria para que muchas poblaciones de conejos salgan de su trampa del predador, que ocurre cuando estas poblaciones no consiguen recuperarse debido a otras circunstancias ambientales: poco refugio, poco alimento, exceso de caza... Se debería permitir la caza sólo en aquellos cotos donde la densidad de conejos sí que sea abundante, y apostar decididamente por medidas de recuperación del medio natural que ayuden al Lince Ibérico.

En este sentido, Ecologistas de Salamanca pide también para la zona de Irueña el establecimiento de medidas compensatorias en los impactos ambientales de estas obras a las entidades promotoras de esos proyectos. Es necesario poner la recuperación del conejo en el punto de mira de los técnicos de la Junta de Castilla y León, de forma que se exijan las mejoras de hábitat para el conejo, y establecer medidas compensatorias en todos los proyectos de carreteras, trenes, aeropuertos, embalses, minas, canteras, etc. que se diseñen para toda la zona del Rebollar.

Por fin, Ecologistas en Acción de Salamanca propone los proyectos de mejora de montes públicos o en las labores de prevención de incendios se deben contemplar medidas como el entaramado de vivares, dejar montones de leña, practicar desbroces selectivos o pequeños desbroces. “Son actuaciones baratas y eficaces que hay que potenciar y coordinar con los medios que actualmente tiene la Junta de Castilla y León, y que deben ser exigidos en los proyectos de mejoras de estos montes”, manifiestan desde el colectivo ecologista.

Ecologistas en Acción lamenta que, a pesar de la gran cantidad de recursos que se gasta anualmente el gobierno central y autonómico en la protección del lince ibérico, estas actuaciones no se hagan visibles después en las políticas proteccionistas de su hábitat y de sus poblaciones.