Las prisas de Cobre Las Cruces

El accidente laboral que se produjo el pasado fin de semana en la construcción de las instalaciones de la planta hidrometalúrgica de Las Cruces, es la peor de las consecuencias del ritmo frenético y de la falta de escrúpulos de la empresa Cobre Las Cruces (CLC). Este ritmo impuesto por la multinacional canadiense Inmet Minig, principal propietaria de la filial española CLC, está provocado por la alta cotización actual del cobre en los mercados internacionales que hace que la empresa quiera empezar la producción lo antes posible, sea cual sea el coste social o ambiental. En el complejo minero se trabaja a destajo, fines de semana e incluso de noche, poniendo en peligro la integridad de los trabajadores y descuidando aspectos de seguridad ambiental tan importantes como el sistema de protección del acuífero y la estabilidad de los taludes de la corta minera.

En la explotación minera se dan todos los ingredientes para que este accidente no sea, desgraciadamente, el último, ya que la mayoría del trabajo se está realizando mediante subcontratas que es una de las principales causas de la elevada siniestralidad laboral registrada en Andalucía.

Pero lo más grave es que CLC está incumpliendo las recomendaciones que el CEDEX (Centro de Experimentación) del Ministerio de Fomento realizó para asegurar la estabilidad de los taludes de la corta minera. El CEDEX realizó 2 informes en mayo y septiembre de 2002 sobre la mina de Las Cruces advirtiendo que, de realizarse según el proyecto inicial, la corta minera se derrumbaría. Para evitarlo había que bajar la inclinación global de los taludes desde 45º hasta 22º como única manera de garantizar que las margas azules que forman la corta no se desplomen. Estas margas azules del Guadalquivir tienen un conocido comportamiento altamente inestable y fueron protagonistas del derrumbe de un túnel del AVE hacia Málaga en 2003 y de la rotura de la balsa de Aznalcóllar que reventó en 1998.

Finalmente, la Junta de Andalucía desoyó los consejos del CEDEX, se plegó a los intereses económicos de CLC y para no aumentar sus gastos, sólo le obligó a modificar la inclinación hasta 28º, con un perímetro de seguridad de 100 metros que permita, si es necesario, disminuir la inclinación hasta los 22º que realmente garantizan la seguridad de la mina.

A pesar de ello, y como era de esperar, CLC está incumpliendo estas normas de seguridad, y antes de llegar siquiera a los 28º en todo el recinto, ha decidido incrementar su ritmo de explotación a base de macrovoladuras para llegar cuanto antes al filón de cobre. No se ha respetado la condición de trabajar con las margas desecadas y aparecieron las primeras grietas en las margas azules.

Ecologistas en Acción exige a la Junta de Andalucía que extreme el control de las medidas de seguridad laboral y ambiental en la mina ante la evidencia que la empresa antepone los intereses económicos a la adopción de cualquier medida que suponga el más leve retraso en su objetivo de sacar el mineral cuanto antes.