Arrancan árboles para homenajear a Sara Montiel

Jardines del Pozohondo en Campo de Criptana

Según denuncia Salicor-Ecologistas en Acción de Campo de Criptana, el ayuntamiento de esta localidad ha procedido a arrancar de forma sorpresiva y acelerada dos tarays y un níspero de más de 30 años de antigüedad con el único fin de “hacer sitio” a una especie de monumento conmemorativo con el que el ayuntamiento de la localidad homenajeó a la actriz Sara Montiel en la mañana del sábado, 29 de marzo, con motivo de su octogésimo cumpleaños.

Se da la circunstancia de que el lugar escogido, los céntricos jardines del Pozohondo, no se caracteriza, precisamente, por falta de espacio para ubicaciones de este tipo, sólo que éste está siendo literalmente devorado por el asfalto y las nuevas plazas de aparcamiento creadas por el Gobierno Local en detrimento de los árboles, las zonas estanciales y la zona infantil, reducida ésta a la más mínima expresión y en una ubicación peligrosa e inapropiada.

Está claro, para Salicor-Ecologistas en Acción, que los responsables municipales están muy lejos de comprender que un árbol autóctono que ha crecido durante varias decenas de años al lado de los vecinos ya es en sí mismo el más insustituible de los monumentos. Más, si cabe, cuando las eliminadas eran especies prácticamente únicas en las zonas verdes urbanas de la población y siempre constituyeron un recurso emblemático en el campo divulgativo y de la educación a nivel local.

La improvisación, el ocultamiento de intenciones y el desprecio por los valores paisajísticos y ambientales siguen y siguen sumando puntos en la desconfianza de unos ciudadanos que perciben un ayuntamiento cuya insensibilidad y embrutecimiento desarrollista ha alcanzado ahora una cota bastante elevada, pero que no es un hecho aislado. En este sentido cabe recordar la tala masiva de unos 140 chopos que llevó a cabo hace unas semanas en la entrada a la población, o su escandalosa inhibición a la hora de presentar alegaciones a un intento privado de apropiación de caminos públicos en un entorno natural, o la actitud condescendiente que ha permitido en sólo tres meses convertir una zona que tradicionalmente estuvo protegida al pie del santuario de la Virgen de Criptana en una especie de zona industrial encubierta.

Ecologistas en Acción tiene el convencimiento de que Sara Montiel, apreciada y respetada en su pueblo natal, no se sentirá, ni mucho menos orgullosa de que los responsables municipales hayan levantado su homenaje sobre la extirpación sin miramientos de unos árboles antiguos y valorados por los vecinos del entorno y que se habían convertido en una referencia urbana de interés.