Emisiones de salmuera y detergente desde la desaladora de Melilla

Se puede observar en los días tranquilos como el reguero de salmuera que parte de la Desaladora llega a cientos de metros, demostrando así la dificultad de la disolución de la salmuera en el agua del mar, debido a la distinta salinidad y temperatura.

La asociación ha denunciado en numerosas ocasiones la construcción de la desaladora en aquella zona natural en vez de la lógica localización en el puerto, que no hubiera sido tan impactante en su construcción y explotación. Además del gran impacto en la construcción de la planta ahora sumamos el impacto en la explotación al no tener previsto un sistema que fuerce la disolución y el alejamiento de la salmuera en el agua del mar.

Este extremo es incomprensible puesto que antes de construir la planta ya se sabía perfectamente la cantidad y concentración de la salmuera que se iba a producir, y se conocen perfectamente los impactos que producen. En concreto se encuentra afectada la zona de la Red Natura de los acantilados de aguadú y su población de Patella Ferruginea, una especie protegida que vive en los cantiles de toda aquella zona. La alta salinidad perjudicará muy posiblemente también a los fondos marinos de la zona incluyendo poblaciones de gorgonias y corales anaranjados, además del alejamiento de los peces que habitaban la zona.

La mala política ambiental, como en esta ocasión, acaba pasando factura, ya que la corrección de este impacto originará otra vez más un gasto que correrá a cargo de los ciudadanos. Recordamos además que el proyecto de la desaladora siempre se guardó bajo llave y nunca se llegó a conseguir por parte de nuestra asociación aún habiéndola solicitado en varias ocasiones. Además en su construcción no se llevó a cabo ningún proceso público de declaración de impacto ambiental donde se hubieran podido introducir alegaciones con respecto a estas situaciones.