Locura nuclear: Trillo pierde un tornillo

La central nuclear de Trillo (Guadalajara) ha sufrido un nuevo suceso que consiste en la pérdida de un tornillo de sujeción de la barra de control que se averió. El tornillo ha caído a la zona más radiactiva de la central y se está buscando con un robot.

Ecologistas en Acción denuncia que la actual recarga de la central nuclear de Trillo ha registrado graves irregularidades.
Una de las actividades clave durante este proceso en que está parada la central ha sido la revisión de la barra de control que se averió.
Tal como Ecologistas en Acción denunció, esta barra quedó atascada y no se pudo extraer.

Tras la parada, fue necesario desmontar el mecanismo de sujeción para extraer la barra, durante lo cual se produjo la caída de un tornillo en el interior
del núcleo del reactor, la zona más radiactiva de la central. Esto es una muestra de la falta de control de calidad con que se están realizando estos trabajos.
Además, Ecologistas en Acción sospecha que los operarios han podido recibir grandes dosis de radiactividad, por lo que ha solicitado la información
correspondiente al Consejo de Seguridad Nuclear.

La búsqueda de este tornillo, que hasta la fecha no se ha podido encontrar, se produce mediante el concurso de un robot. La central nunca debería ponerse
en marcha sin haber encontrado y extraído tal pieza. En caso contrario el refrigerante podría desplazarla y, de esta forma, podría causar daños
en importantes piezas del circuito primario, como las bombas, el condensador, los tubos de los generadores de vapor o los propios elementos combustibles.

Los sucesos citados son muestras de lo accidentado que puede ser el proceso de recarga y mantenimiento de la central nuclear. La prisa por terminar estos
procesos y por poner en marcha la central para que vuelva a producir beneficios a sus propietarios ha dado lugar a una precipitación por
parte de los trabajadores que causa estos problemas.

La fuga radiactiva de Ascó I es otro ejemplo reciente de cómo la precipitación de los operarios y la prisa por poner en marcha la central provoca graves
problemas de seguridad. El secretismo y el ocultismo es otro factor común entre lo sucedido en Ascó y en Trillo. Los propietarios de las centrales están más
preocupados porque los sucesos no salgan a la luz que por la seguridad de las instalaciones. Ecologistas en Acción señala este comportamiento como un factor
de riesgo más de las centrales nucleares.