Código de Buenas Prácticas Ambientales en la Administración Local

Ecologistas en Acción se ha dirigido al Ayuntamiento de Tomelloso instándole a la promulgación de un Protocolo de Buenas Prácticas Ambientales, con la vista puesta en la mitigación y encauzamiento de pautas poco sensibles con el medio ambiente de parte de su funcionariado y personal laboral, y la adaptación a un novedoso y preocupante contexto de cambio global por la subida de las temperaturas medias.

Las administraciones públicas, en razón de ser centros neurálgicos de emisión y gestión de un amplio elenco de servicios, por su distribución espacial y por la extensa plantilla de la que disponen, generan un conjunto de impactos notables en consumo energético y de recursos (oficinas) y residuos contaminantes (limpieza, obras, y mantenimiento de infraestructuras).

La mala regulación de los sistemas de climatización en calefacción y refrigeración se traducen en un dispendio energético (puertas y ventanas abiertas, insuficiente aislamiento, termostatos a niveles inusualmente altos), con la segura emisión de gases de efecto invernadero ,y económico, no un loable ejemplo para l@s vecin@s, máxime cuando se nos exige desde las instituciones esfuerzos de ahorro y uso responsable de los recursos.

A pie de calle, en reformas y acondicionamientos urbanísticos, vehículos y maquinaria permanecen con el motor encendido sin necesidad, aumentando el nivel de decibelios y la contaminación atmosférica, además de su contribución a una mayor emisión de CO2.

Situaciones que son la norma -no la excepción- en el día a día de éste Ayuntamiento.Escudándose en la Agenda Local 21, postergada a perpetuidad o abandonada en la tramitación burocrática, el gobierno municipal descuida su gravosa responsabilidad.

Los dirigentes locales, deudores al parecer de su raquítica formación y cultura ambiental, incurren hasta en el incumplimiento de acuerdos institucionales, como el que compromete a la utilización y generalización del papel reciclado, propuesta que IU presentó en un pleno allá por los años noventa.

Reclamamos que un Código de Buenas Prácticas Ambientales adquiera carta de naturaleza preferente en todos y cada uno de los estamentos, áreas departamentales y servicios que el Ayuntamiento presta, sin olvidar la compra pública verde, que seleccione atendiendo a criterios de ahorro y eficiencia energética, aislamiento térmico (vigilancia del Código Técnico de Edificación, preceptivo desde marzo de 2006) y promoción de las fuentes de energías renovables, conservación de la biodiversidad y unas relaciones laborales y comerciales justas y equitativas, de aquellos productos y artículos de mobiliario, ofimática, iluminación, maquinaria, material diverso, tecnologías de construcción y útiles de trabajo.