Afirmamos que continua la contaminación de tipo físico en el Bajo del Guadalquivir

De los informes científicos presentados el martes día 6 de mayo, en el
Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda, se desprende que las
aproximadamente 100.000 toneladas de barro que enturbian las aguas del
Bajo del Guadalquivir desde diciembre, proceden de la erosión de los
suelos de la Cuenca alta del río arrastrados por el agua de lluvia.

Se está perdiendo de forma irreversible un recurso no renovable: decenas
de miles de toneladas de suelos, y como consecuencia se está produciendo,
una alteración más que notable de las condiciones del Bajo del
Guadalquivir que pueden estar ocasionando efectos negativos sobre el
ecosistema del río.

Ecologistas en Acción denuncia que esta situación puede ser resultado de
las malas prácticas agrarias que se dan en gran parte la Cuenca
hidrográfica del Guadalquivir (ponemos como ejemplo, los cultivos de
olivar en pendiente), y al incumplimiento sistemático de los caudales
ecológicos en la presa de Alcalá del Río.

La solución que se nos ofrece es el desembalse de 50 hectómetros cúbicos
desde la presa de Alcalá del Río durante el mes de mayo. En realidad
dicho desembalse tiene el fin de hacer retroceder el llamado tapón salino
hacia la desembocadura en Sanlúcar de Barrameda y permitir el riego de
18.000 hectáreas de arrozal con aporte de otros 150 hectómetros cúbicos
más. Los riegos se hacen incumpliendo el Plan de Sequía de la
Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, ya que este año los embalses
del sistema general de regulación de la cuenca están en situación de
emergencia (se encuentran al 31,7 % de su capacidad) y no permitirían el
riego del arrozal. De llevarse a cabo, el desembalse, en los próximos
meses, varios embalses pueden quedar prácticamente secos. Ecologistas en
Acción de Andalucía, pide que se respete el plan de sequía y se cumplan
los caudales ecológicos del Río Guadalquivir.

Para saber si se están produciendo impactos ecológicos negativos sobre el
Bajo del Guadalquivir, es necesario, conocer el estado de las poblaciones
de peces y otros organismos. Es necesario, igualmente mejorar el nivel de
protección de este espacio definiendo unos objetivos de calidad que están
pendientes desde 1997, en desarrollo del Decreto 14/1996, de 16 de enero,
en virtud del cual se aprueba el Reglamento de la calidad de las aguas
litorales (BOJA número 27, de 4 de marzo de 1997).

Ecologistas en Acción considera que el tema de fondo es que tenemos un
modelo agrícola insostenible que es necesario, transformar por otro más
ecológico que evite la erosión del suelo, conserve su fertilidad, ahorre
agua y reduzca su dependencia de los agroquímicos.

La turbiedad del río ha sido tratada en la reunión extraordinaria que ayer
jueves 8 de mayo, se celebró en el Consejo Asesor de medio ambiente de
Sanlúcar de Barrameda. Este órgano de participación ciudadana ha mostrado
su preocupación por el asunto, ha pedido que se tomen medidas para
prevenir acontecimientos similares en el futuro, y ha demandado informes
biológicos sobre el río y que se cumplan, las normativas para una
protección más eficaz del mismo.