Bandera negra para el litoral de Sanlúcar

Ecologistas en Acción dentro de su campaña anual "banderas negras", ha otorgado la calificación de "Bandera Negra" a la playa de Sanlúcar debido a la persistencia de la turbiedad de las aguas del estuario del Guadalquivir, al deficiente funcionamiento de la depuradora y al vertido de aguas residuales directamente a la playa a través del arroyo del Salto del Grillo.

Por décimo año consecutivo Ecologistas en Acción de Cádiz presenta su campaña "Banderas Negras del litoral gaditano 2008". La campaña, nacida en 1999, es una denuncia pública de aquellas playas o tramos de
litoral que sufren vertidos contaminantes, agresiones urbanísticas o cualquier/a/ otra actuación que ocasione una pérdida de calidad ambiental del litoral.

Las dos calificaciones negativas otorgadas son:

Bandera Negra: Impactos de mayor gravedad (vertidos contaminantes y/o agresiones urbanísticas).

Punto Negro: Impactos significativos, pero de menor gravedad.

Este año Ecologistas en Acción de Cádiz ha otorgado 16 banderas negras y 22 puntos negros; 2 banderas más que el año pasado (la playa urbana de Sanlúcar y la playa de Fuentebravía en el Puerto de Santa María) y el mismo número de puntos negros. Entre las banderas negras destacan el crecimiento urbanístico salvaje que siguen extendíendose por el litoral del Puerto (playas del Ancla e Inmaculada) Chiclana (LaBarrosa-Novo Sancti Petri), Vejer (El Palmar) y Tarifa (Atlanterra). En cuanto a los vertidos la peor situación sigue correspondiendo a la Bahía de Algeciras con 11 puntos de vertidos urbanos e industriales.

Respecto a las playas de Sanlúcar, por primera vez les otorgamos la calificación de "bandera negra". Esperábamos que la turbiedad del agua iba a ir disminuyendo progresivamente durante mayo y junio. Dado que eso no es así, y que el agua sigue igual de turbia, nos vemos obligados a aumentar la calificación a "bandera negra".

Sigue sin aclararse suficientemente el origen de la turbiedad. Parece probable que no estemos solo ante un fenómeno natural sino que la gestión de la presa de Alcalá del Río sea, al menos en parte, responsable del fenómeno. Primero por los fortísimos desembalses de la presa durante los días 21,22 y 23 de noviembre. Después durante los meses siguientes, la presa ha estado casi cerrada, incumpliendo sistemáticamente los ya de por sí escasos caudales ecológicos (12 metros cúbicos/segundo) y convirtiendo al bajo Guadalquivir en un gran estanque mareal.

El fenómeno probablemente conlleva repercusiones negativas ecológicas y económicas, y supone una notable merma en la calidad de las aguas de baño. Recordamos que el estuario del Guadalquivir es un espacio protegido de la Red Natura 2000 y el tramo final es Reserva Pesquera por su importancia en la cría de gran parte de las especies que se pescan en el Golfo de Cádiz. A pesar de ello de los 105 municipios de la provincia de Sevilla, 68 siguen sin depurar sus aguas residuales vertiéndolas casi todos al Guadalquivir o a sus afluentes. Por citar ejemplos: Lebrija, Las Cabezas y Los Palacios vierten todas sus aguas residuales sin depurar al Guadalquivir.

Persiste el vertido de aguas residuales a través del arroyo del Salto del Grillo que llegan directamente a la playa. Este vertido, además de ilegal, supone un riesgo sanitario evidente en dicha zona y para más inri es obra del propio ayuntamiento. Por otra parte, la Colonia Agrícola de Monte Algaida sigue sin contar con ningún tipo de depuración y las aguas fecales van al acuífero costero (en el Espacio Natural de Doñana).

La depuradora de aguas residuales funciona deficientemente. El 30 % de las muestras recogidas por la Consejería de Medio Ambiente incumplen los mínimos legales de depuración lo que supone otra clara infracción de la normativa vigente y otro foco de contaminación que vierte a través de un emisario a la playa de las Piletas.

Nº total muestras: 20 Nª muestras con mala depuración: 7 (35%) Nº máximo de muestras admisible con mala depuración: 3/20

No en verano pero sí durante la mayor parte del año, se producen vertidos de aguas fecales a través del Arroyo de San Juan y los aliviaderos (en época de lluvias) que desembocan en la playa, como evidencian las arenas negras y las algas bioindicadoras de contaminación. No parece que se vaya a corregir el despilfarro energético y la contaminación lumínica que suponen los 30 focos de 3.000 W cada uno para la iluminación de la playa

Ecologistas en Acción, ante la persistencia del fenómeno de la turbidez en el Guadalquivir hace un llamamiento al Equipo de Gobierno y a los distintos sectores sociales y políticas de la ciudad, para que abandonen la política de la avestruz que vienen practicando ante esta problemática y de una vez por toda acepten la gravedad de la situación, y de una forma conjunta exijan soluciones.

Proponemos para ello la creación de una mesa por el río, con la participación más amplia posible de Cofradía de Pescadores, Asociaciones de Vecinos, sindicatos, Asociaciones de Empresarios, Hosteleros, grupos políticos, etc, desde donde instar a las distintas administraciones implicadas mayor información sobre el fenómeno y demandar soluciones.

Al menos se deberían exigir:

1.-La realización de un estudio en profundidad del funcionamiento del estuario, que arrojará luz sobre lo que está sucediendo desde hace más de 7 meses.

2.-Seguimiento de las afecciones biológicas que la turbidez y los sólidos en suspensión están provocando en la comunidad ecológica del estuario (Producción de fitoplancton, poblaciones de peces y moluscos, crecimiento de inmaduros, etc).

3.-La constitución de un comité de expertos de carácter interdisciplinar, que si bien, no puedan ya solucionar el problema, si al menos puedan apuntar soluciones para que no vuelva a repetirse.

4.-Información fidedigna del funcionamiento de la presa del Alcalá del Río (agua desembalsada, caudal medio mantenido en el Guadalquivir en los últimos meses, limpiezas de fondos realizadas, etc.

5.-Y, por último, exigir las responsabilidades políticas por la mala gestión a la que ha estado sometido nuestro río, causa primera, sin duda, de este incremento desorbitado de la turbidez. Porque, más allá de las diferentes hipótesis que intentan explicar este fenómeno, hay una verdad incontestable: No se ha respetado el caudal ecológico del Guadalquivir en casi 5 meses (un caudal mínimo establecido por ley de 12m3/s), lo que ha estado impidiendo que el río se hubiera estado limpiando y arrastrando los limos en el depositados.

No se puede seguir negando el problema, ni escudarse en decir que no hay contaminación (puesto que un incremento de más de 20 veces de los sólidos en suspensión, es una contaminación física del río, del todo innegable), y sus efectos biológicos, y en sectores como la pesca y el turismo, son fáciles de imaginar.

Turbidez del Rio Guadalquivir

Se autoriza la difusión de las imágenes, siempre que se cite la fuente.

Declaraciones de audio de Angel Barroso y Alfredo Barragán, respectivamente en MP3