Controvertida modernización de regadío en el Campo de Montiel

En un área esteparia de Cózar declarada Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), territorio contrastado de dispersión juvenil de Águila imperial, en peligro de extinción, y con registros de otras especies amenazadas y protegidas como el Buitre negro y la Cigüeña negra, se proyecta la mejora del riego de unas parcelas de vid en espaldera.

Este cultivo, incentivador de un gran consumo de agua, y de pesticidas y herbicidas, empobrece la biodiversidad local, y es una activa fuente emisora de nitratos, llegando a alcanzar las masas de aguas superficiales y los acuíferos.

Sin embargo, en la gestión del expediente, la Consejería de Medio Ambiente exime la realización del estudio de impacto ambiental al beneficiario de la autorización. Aunque no están obligados a tal procedimiento, en aplicación de la Ley 4/2007, los responsables de la Junta deberían haber hecho gala de una mayor sensibilidad, elevando la inclusión del estudio de impacto ambiental, atendiendo a la singularidad ecológica del lugar (zona esteparia protegida por la Directiva Hábitats), la existencia de fauna amenazada y la situación crítica del Acuífero 24.

Los planes de modernización de regadíos, fundamentales si se persigue un uso responsable de un recurso deficitario y de capital importancia en los ecosistemas, el abastecimiento urbano y la agricultura, enmascaran la urgente necesidad de reducir la superficie de regadío, causa principal del colapso y deterioro de los sistemas hídricos. Mientras esta cuestión no se aborde con perspicacia y rigor en las políticas agrarias, planes de cuenca y regímenes de explotación, no será previsible para 2027, como manda la comunitaria Directiva Marco del Agua, la recuperación de los acuíferos esquilmados, la rehabilitación ecológica del Alto Guadiana, y la sobrevivencia de la actividad agraria.

Pedimos la revisión inmediata de aquellas inversiones públicas que sufragan proyectos de éste tipo, la anteposición de la recuperación de los caudales extraídos de más de los acuíferos (avalado por el PEAG) frente a aprovechamientos insostenibles, el apoyo a una agricultura de secano menos demandante de agua, la revalorización de sistemas agrarios tradicionales, la integración de los programas de modernización de regadío a estrategias gubernamentales de lucha contra el calentamiento del planeta y la protección efectiva de la fauna y flora, así como la de los ambientes que las sustentan, y que ostentan rangos de protección vigentes.