Alegaciones a la Refinería Balboa y al oleoducto

Ecologistas en Acción de Huelva ha presentado sus alegaciones dentro del corto plazo (el mínimo previsto en la legislación) permitido por la administración central para el obligatorio proceso de información pública de la autorización previa y estudio de impacto ambiental del proyecto Refinería Balboa promovido por el grupo Gallardo e impulsado por la Junta de Extremadura. La asociación ecologista onubense se suma así a la multitud de voces ciudadanas, de expertos de todo tipo, y de colectivos de Extremadura, también de Andalucía, que manifiestan con argumentos más que rotundos la irracionalidad del proyecto de construir una refinería en la comarca de la Tierra de Barros extremeña, con los correspondientes sistemas de entrada y salida del crudo a dicha refinería procedentes de la costa onubense, y atravesando gran parte de la provincia onubense con un oleoducto.

Los argumentos ecologistas en primer lugar se fundamentan en la irracionalidad de un proyecto de este tipo basado según los promotores del mismo en un aumento de la demanda de productos derivados del petróleo en el mercado español, que olvida las vicisitudes para la obtención de la materia prima y la situación de final de ciclo en que se encuentra el petróleo en todo el mundo. Además, los propios compromisos internacionales firmados por el gobierno español obligan de forma urgente a limitar las emisiones de gases efecto invernadero generadores del cambio climático, limitación que ha de producirse en los ámbitos de la industria y el transporte, dos sectores donde la refinería proyectada incide directa y muy negativamente.

En cuanto a la provincia de Huelva, las afecciones del proyecto son múltiples y variadas. En primer lugar, la gran distancia de la refinería a la costa y los fuertes desniveles que debe superar suponen unos consumos energéticos totalmente injustificables. Eso a su vez conlleva una serie de estaciones de bombeo y puntos intermedios que suponen un gravísimo riesgo adicional a los ya existentes en el Puerto de Huelva y en el Polo Químico de Palos, por la concurrencia con otras instalaciones de gran peligro como regasificadoras, refinería, fábricas de cloro, amoniaco, conducciones de benceno, depósitos de gasoil, gasolina y metano, etc.

En cuanto a los espacios afectados, el proyectado cruce del oleoducto a través de 7 Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) catalogados en la Red Natura 2000, 2 Zonas de Especial Protección para Aves (ZEPA) , y una reserva de la Biosfera, sólo en la provincia de Huelva, sin tener en cuenta los impactos potenciales sobre el río Guadiana tambien catalogado como LIC, deberían conllevar la renuncia al proyecto, ya que es obligatoria la justificación de la imposibilidad de evitar estas afecciones para todos y cada uno de los espacios catalogados en la Red Natura 2000. Hay que recordar que en las Marismas del Odiel, junto a las que se realizarán las peligrosas operaciones de descarga desde los petroleros, confluyen las tres figuras de protección arriba citadas, junto con la de Paraje Natural y dos Reservas Naturales.

Varios hábitats prioritarios y paisajes protegidos también aparecen entre los afectados por la ubicación del proyecto en el interior y la elección de Huelva como zona de descarga-carga. Entre estos impactos destacan los que afectarán de forma irreversible a espacios forestales situados en el Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche o en el Corredor Ecológico del Río Guadiamar, espacio cuya influencia sobre el PN de Doñana quedó ya demostrada con el desastre de las Minas de Aznalcóllar y cuya experiencia debería servir para no generar riesgos añadidos en espacios de tan gran importancia nacional e internacional.