Una derivación ilegal seca kilómetros del Río Pusa

Tras ser alertados por varios vecinos de la comarca, Ecologistas en Acción denuncia ante la Confederación Hidrográfica del Tajo, la Delegación Provincial de Medio Ambiente y el SEPRONA de la Guardia Civil, el corte ilegal del cauce del Río Pusa 1 kilómetro aguas abajo del embalse de los Navalucillos por parte la mancomunidad de municipios que se abastece de las aguas de este río monteño.

Los autores de la actuación han llegado a tapizar el lecho del río con paños de pvc para evitar así la más mínima pérdida de agua por filtración aguas abajo de los diques de contención que se han dispuesto con la finalidad de cortar el cauce.

Tras el aviso recibido por parte de varios vecinos de la zona, alarmados por el desastre ecológico que para un río de esta entidad supone su desecación por métodos artificiales en pleno estío, nos desplazamos al punto que nos había sido señalado para comprobar cómo al menos por tercer año consecutivo (según los comentarios de los paisanos entrevistados y nuestra propia constatación de los hechos), se han realizado unas actuaciones presuntamente ilegales que han venido a suponer el corte literal del caudal del Pusa mediante el levantamiento de dos diques de contención, la modificación y alteración de la morfología del cauce natural con maquinaria pesada y la derivación total y presuntamente ilegal de sus aguas a los municipios mancomunados para el servicio de gestión del agua en esta comarca.

Como puede suponerse, tras el desarrollo de estas actuaciones en pleno verano, la alteración de los ecosistemas ribereños y acuáticos puede considerarse catastrófica desde el punto de vista ambiental.

Grupos faunísticos altamente sensibles en estas circunstancias como los insectos, crustáceos, anfibios y peces, corren el riesgo de desaparecer literalmente desde este punto hasta la desembocadura del Pusa en el Tajo, con las alteraciones subsiguientes que pueden deducirse en el resto de las especies que componen las cadenas tróficas de la zona - como la nutria u otros micro y meso-depredadores- por la desaparición total en varios kilómetros de río de las diferentes bases de sus respectivos patrones alimenticios. De hecho en este tramo es frecuente la observación de nutrias en primavera, siendo esta especie “prioritaria” en su correspondiente anexo de la Directiva de Hábitats de la UE.

En cuanto a las afecciones a la vegetación natural, las alteraciones en los bosques de ribera del Pusa son acumulativas e igualmente notables a lo largo del paso de los años por disminución mantenida y progresiva del gradiente de humedad que antaño enriquecía de una amplia variedad de especies riparias (cada vez más raras) los suelos próximos a las orillas.

La actuación denunciada viene a vulnerar diferentes artículos de la legislación ambiental que es de aplicación en Castilla – La Mancha y en particular en sus ríos y cauces públicos, tales como la Ley de Aguas, la Ley de Conservación de la Naturaleza en CLM, la Ley de Pesca de CLM, las Directiva de Hábitats o el Real Decreto Reglamento del Dominio Público Hidráulico por poner algunos ejemplos.

Los hechos y actuaciones denunciados en el Pusa pudieran ser constitutivos de delito ecológico y en todo caso, son considerables como faltas graves y/o muy graves.

La situación es especialmente preocupante si se considera que el embalse de los Navalucillos se encuentra a un nivel de carga que supera el 90 % de su capacidad, por lo que incluso en estas fechas y si no fuera por la circunstancia denunciada, podría estar manteniéndose un mínimo caudal que impediría las severas afecciones a los ecosistemas ribereños y acuáticos que se pueden deducir con el consentimiento de este tipo de actuaciones.

Por desgracia el corte de los ríos y arroyos monteños durante la primavera y el verano para el abastecimiento a municipios sin considerar ninguna prescripción ambiental y casos similares que han sido constatados en algunos cotos de caza mayor (para el abrevado de las reses que viven a menudo hacinadas en el interior de sus vallados), son casos cada día más frecuentes en los Montes de Toledo.