La mina de Las Cruces pone en peligro el estuario del Guadalquivir

Ecologistas en Acción preguntará mañana en el Consejo de Participación de Doñana acerca del grave peligro que la mina de Las Cruces supone para el estuario del Guadalquivir.

El hundimiento del suelo destinado a albergar los residuos peligrosos de la mina, antes de empezar a funcionar, confirma que la mina no es viable ni segura.

¿Cómo se puede entender que la mina a cielo abierto de cobre más grande de Europa se caiga antes de empezar a funcionar? ¿Qué pésimo control y vigilancia está ejerciendo el Servicio de Minas de Sevilla sobre esta mina?

Ecologistas en Acción solicita a la nuevas Delegada Provincial de Sevilla de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa (CICE), a la nueva Directora General de Minas y a la nueva Secretaria General de Desarrollo Industrial y Energético, que sin más dilación inicien una investigación interna sobre el funcionamiento del Servicio y Departamento de Minas de Sevilla, y la consecuente destitución inmediata del Jefe de Servicio José Antonio Vega y del Jefe de Departamento Juan Manuel Revilla.

En abril, un par de lluvias derrumbaron los taludes de la corta minera, en mayo la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) confirmó la contaminación del acuífero Niebla-Posadas y tuvo que suspender la autorización del sistema de drenaje-inyección porque no funcionaba, y no paraba de perderse agua de un acuífero catalogado por EMASESA como reserva en su Plan de Sequía. En junio la propia CICE confirmó la paralización de trabajos en la corta minera, pero el Servicio de Minas de Sevilla diseñó una resolución de paralización a la medida de los intereses de la empresa Cobre Las Cruces, permitiéndole que siguiera vaciando el acuífero impunemente.

Ahora, una semana del habitual calor del verano andaluz ha producido un hundimiento de hasta 10 metros de una franja de terreno de unos 500 metros de largo aproximadamente, justo en la Instalación de Estériles de Tratamiento (IET) que estaba destinada a albergar los residuos más peligrosos procedentes de la planta hidrometalúrgica, con alto contenido en metales pesados. La zona donde se ha producido el deslizamiento está situada a escasos 3 km del núcleo urbano de Gerena y muy cerca del arroyo Garnacha, que separa a esta IET de la planta hidrometalúrgica.

Todos estos incidentes demuestran que la Mina de las Cruces no es viable y que debe ser cerrada definitivamente. Si un deslizamiento como éste se produce con la IET llena de residuos peligrosos provocaría un vertido tóxico al arroyo Garnacha de miles de toneladas, provocando una contaminación que llegaría finalmente al estuario del Guadalquivir. Para la construcción de la IET se han usando como base las margas extraídas de la corta minera. Este material, conocido como margas azules del Guadalquivir, es el mismo material situado debajo de la balsa que reventó en Aznalcóllar hace ahora 10 años.

En 2003, el entonces Director General de Minas de la Junta de Andalucía, Jesús Nieto autorizó la Mina de Las Cruces, con el beneplácito del entonces Consejero J.A.Viera, a pesar de que en 1998 J. Nieto había vivido como Delegado Provincial de Medio Ambiente la rotura de la balsa de Boliden en Aznalcóllar. Ese mismo año 2003, el actual Consejero de Vivienda Juan Espadas autorizó a la Mina de Las Cruces un vertido tóxico de metales pesados al Guadalquivir, en La Algaba. Por este motivo, Ecologistas en Acción tiene interpuesta una denuncia por prevaricación contra Juan Espadas. Afortunadamente, este vertido todavía no está funcionando y por tanto es evitable.

¿Por qué no rectifican los señores Nieto, Viera y Espadas, ante los ciudadanos de la comarca de Gerena y de todo el estuario del Guadalquivir, las decisiones erróneas que tomaron hace 5 años?

Por su parte, Ecologistas en Acción, en su habitual labor de prevención ambiental planteará mañana en el Consejo de Participación de Doñana la inviabilidad de la Mina de las Cruces en general y de sus vertidos al Guadalquivir.