Córdoba ha perdido el 100% de las zonas de baño

Ecologistas en Acción denuncia que las Administraciones Públicas han descatalogado todas las zonas de baño registradas en el Catálogo de 1994 en la provincia cordobesa. Córdoba es la única provincia de Andalucía, y una de las pocas en todo el Estado español, que no cuenta ni siquiera con una sola Zona de Baño catalogada y controlada sanitariamente.

Como por arte de magia, las zonas de baños de la provincia de Córdoba que antaño fueron utilizadas por varias generaciones de cordobeses/as han desaparecido para mayor gloria de las Administraciones Públicas, tanto la estatal y autonómico, como la local. El desinterés es absolutamente manifiesto, hasta tal extremo, que son varias las denuncias de la Comisión Europea en contra de España por incumplimiento de la Directiva 2006/7/CE, y por las sistemáticas descatalogaciones a las que han sometido las zonas de baño tradicionales repartidas por toda la geografía nacional.

Entre 1994 y el año 2002, se descatalogaron en la provincia de Córdoba todas la zonas de baño reconocidas por las Administraciones Públicas. Las últimas zonas de baño desahuciadas fueron, una de las varias zonas de baño del actual embalse de la Breña, y otra, en el embalse de Iznajar, ambas, en el año 2002.

Ecologistas en Acción reivindica las zonas de baño como lugares con un fuerte vínculo cultural, histórico y sentimental para miles de personas, que han utilizado durante décadas, estos tramos de ríos, arroyos y embalses, para actividades lúdicas, recreativas y turísticas. Es más, se puede convertir en un recurso turístico singular que ofrecer a un determinado perfil de turista que busca este tipo de actividades y de espacios naturales. Además, el sistema de control que se exige para las zonas de baño catalogadas, es un buen indicador que nos aportaría información permanente sobre el estado de salud de nuestros ecosistemas acuáticos interiores.

Para Ecologista en Acción son varias las razones por las cuales las Administraciones Públicas se han desentendido de estos espacios de uso colectivo.

• Evitar la tutela y el control de la Comisión Europea, y por tanto, posibles sanciones de carácter económico por incumplimiento de la normativa comunitaria.

• Eludir un sistema de control de la calidad de las aguas que evidenciaría la falta de respuesta de las Autoridades Públicas ante el deterioro de los ecosistemas acuáticos interiores.

• Evadir cualquier responsabilidad ante posibles accidentes de los usuarios en las zonas de baño catalogadas.

• Esquivar cualquier obligación de articular medidas y actuaciones que garanticen la conservación de los entornos donde se localizan las zonas de baño tradicionales.

• Y prevenir posibles situaciones de riesgo, como siniestros forestales, desembalses de agua para el riego, etc.

Con todo, aún hay personas que se animan cada fin de semana a darse un chapuzón en el embalse de Iznajar, o en algunos de los remansos del río Guadiato, ajenos, al abandono más irresponsable por parte del Ministerio de Sanidad del Gobierno central, la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, así como de cada uno de los Ayuntamientos de la provincia de Córdoba, que han renunciando a contar con zonas de baño en sus términos municipales.




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