Autorizan a las térmicas de Anllares y La Robla a contaminar más de lo permitido

En el BOCyL de 11 y 12 de diciembre, se han publicado las autorizaciones ambientales integradas de las centrales térmicas de carbón de Anllares (Páramo del Sil) y La Robla, concedidas por la
Dirección General de Prevención Ambiental de la Junta de C y L. De esta manera, las propuestas de autorización, -que fueron aprobadas
previamente en León por la Comisión Provincial de Prevención Ambiental, con el voto en contra de Ecologistas en Acción- sacrifican
el derecho constitucional a la salud, (descaradamente en La Robla, que es un municipio de atmósfera contaminada) - al interés económico de dos grandes empresas privadas, Endesa y Unión Fenosa, con capacidad económica sobrada para hacerse cargo del coste de las instalaciones necesarias con las que reducir las emisiones de gases contaminantes a los valores más bajos, asociados a las mejores técnicas disponibles.

Lejos de esto se conceden autorizaciones sin que se fijen plazos para la
incorporación de equipos de desulfuración a todos los grupos térmicos de las centrales, y permitiendo a las empresas eléctricas, alcanzar valores límite de emisión muy superiores a los legales (Real Decreto 430/2004 y Plan Nacional de Reducción de Emisiones) -y desde luego, a
los asociados a las mejores técnicas disponibles (MTD).

Si sorprende el caso de Anllares, cuyos límites autorizados multiplican
por 7 los legales para el SO2 y las partículas, y por 3,5 ó 1,5 (según el límite legal aplicado) los de NOx; es absolutamente incomprensible
el trato de favor que se da al Grupo 1 de La Robla, cuyo límite autorizado de SO2 se multiplica por 5, en un municipio en el que durante años se vienen superando los valores de emisión de SO2 incluso rebasando, varias veces al año, los umbrales de alerta.

Por si esto fuera poco en ambas centrales se reduce el número de
estaciones de control de la contaminación. En Anllares se suprimen 3
estaciones, (arbitrariamente aunque siempre hayan dado niveles bajos);
pero en La Robla se quita la de la localidad, cuando el Plan de Mejora de la Calidad del Aire, actualmente en información pública, propone
no sólo mantener las estaciones existentes sino incorporar una nueva. Esto es escandaloso.

Además no hay control ni regulación de otros contaminantes cualitativamente muy importantes por su toxicidad como metales pesados e hidrocarburos aromáticos policíclicos, de los que las térmicas son grandes emisores.

Consideramos inaceptable la actuación de la Dirección General de Prevención Ambiental de la Junta de Castilla y León y, a la espera de conocer la Autorización Ambiental de la central térmica de Compostilla, en Cubillos del Sil, estudiaremos la manera de recurrir las autorizaciones ya concedidas. Dada la magnitud de la
problemática (la térmica de Guardo también fue autorizada de manera ilegal) se buscará la intervención y el concurso de la Federación de Castilla y León y de la Confederación Estatal de Ecologistas en Acción.




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