Retirados 10.000 litros de basura en el arroyo de Alcubilllete

Los programas de voluntariado ambiental de las asociaciones Agesma, Ardeidas y Ecologistas en Acción de Toledo se unieron el pasado sábado, día 20 de diciembre, para cooperar en la limpieza exhaustiva de las basuras acumuladas en el Arroyo de Alcubillete en Burujón y La Puebla de Montalbán.

Las labores de limpieza en este arroyo de la margen derecha del Tajo, en las que intervinieron unas 40 personas en régimen de voluntariado y que contaron con el apoyo de las administraciones públicas - representadas por la Confederación Hidrográfica del Tajo , la Consejería de Industria, Energía y Medio Ambiente y los Ayuntamientos de Burujón y La Puebla de Montalbán -, consistió en la recogida directa de los residuos presentes en la zona debido al progresivo ensuciamiento que ésta viene sufriendo durante los últimos años por parte de pescadores desaprensivos.

El Arroyo de Alcubillete, de pequeña entidad y subsidiario del Tajo por su margen derecha, viene sufriendo durante los últimos años, la presión ejercida por parte del colectivo de pescadores que utilizan sus orillas para el ejercicio de esta modalidad deportiva.

En total fueron recuperados unos 10.000 litros de basuras (principalmente latas de todo tipo, cristales, sedales, aperos de pesca desechados, restos metálicos de tumbonas, etc.) los cuales serán trasladados durante la semana entrante al punto limpio ubicado en La Puebla de Montalbán.

En las labores de limpieza intervinieron cerca de 40 voluntarios y voluntarias aportados por los programas de voluntariado ambiental de estas organizaciones, las cuales determinaron hace unas semanas, en cooperación con el Ministerio de Medio Ambiente y la Junta de Comunidades de Castilla – La Mancha, la conveniencia de aunar esfuerzos ante un problema que ya tiene unas dimensiones difícilmente manejables para los responsables de la vigilancia de las fincas limítrofes a las áreas afectadas y hasta para la propia administración (regional y estatal).

Aunque las entidades organizadoras de esta actividad tienen claro que no se puede generalizar en estas circunstancias en las que las malas prácticas de unos pocos suelen ensuciar la reputación de todo un colectivo, como es el constituido por los pescadores deportivos del Tajo, no podemos pasar por alto que tan ingente cantidad de residuos no se debe exclusivamente a la acción de tres o cuatro inconscientes o desaprensivos.

Es decir, urge que los propios pescadores y las asociaciones a través de las cuales se organizan, incluyendo la Federación Española de Pesca, se impliquen definitivamente en la función de autocontrol de una actividad que desde el colectivo ecologista empieza a percibirse como insostenible, especialmente en territorios altamente sensibles desde el punto de vista natural.

Por supuesto, desde estas líneas también se hace un llamamiento para que sean las autoridades competentes (Confederación Hidrográfica del Tajo, Consejería de Industria, Energía y Medio Ambiente y SEPRONA de la Guardia Civil), quienes adopten mayores y más efectivas medidas ante esta situación, puesto que el problema está tan desbordado que parece más que justificada la llegada del momento en que incrementar sustancialmente la presión sancionadora sobre aquellos que, no respetando los derechos de los demás a tener un medio ambiente saludable, persisten en este tipo de actitudes.

Además y como ya se ha denunciado en ocasiones anteriores, son los pescadores de origen rumano quienes representan un comportamiento más agresivo para con el medio natural en todas estas zonas de pesca, siendo muy frecuente el empleo por estas personas de artes ilegales en Castilla –La Mancha (trasmallos, embarcaciones no homologadas en zonas prohibidas a la navegación, etc.), la práctica de la acampada libre en zonas no habilitadas o la destrucción de la vegetación natural para el encendido de hogueras en lugares y épocas donde está prohibido hacer fuego.

Además, gracias a la experiencia acumulada al respecto de estas situaciones durante los últimos cinco años, se ha podido comprobar que lo más frecuente es que estas personas carezcan de cualquier tipo de documentación oficial que les identifique, por no hablar del hecho frecuente de no encontrarse en posesión de la preceptiva licencia de pesca para cualquier tipo de práctica relacionada con este deporte; lo cual es a su vez un intolerable agravio comparativo para con el resto del colectivo de pescadores deportivos que, al menos a este respecto, suelen desenvolverse en el ámbito de la más estricta legalidad.

Estas últimas manifestaciones no deben interpretarse - en modo alguno - como exponente de cualquier tipo de actitudes xenófobas, contra las que nuestras organizaciones se muestran siempre beligerantes y activas en su erradicación, pero – tristemente - la realidad es la que es y de no controlarse esta circunstancia, podrían desencadenarse (en otros sectores de la sociedad) episodios de rechazo real a todo un colectivo (el de rumanos residentes en España) entre el que, sin duda alguna, podremos igualmente encontrar personas absolutamente responsables y respetuosas para con la conservación del medio ambiente y el derecho a su libre y responsable disfrute por parte del resto de los ciudadanos.

AGESMA, ARDEIDAS Y ECOLOGISTAS EN ACCIÓN DE TOLEDO