No regales animales... no son juguetes

Ante las próximas fiestas de Navidad las Asociaciones en defensa de los
animales de Sanlúcar: SOLÚCAR, MAFI, ASAT, ECOLOGISTAS EN ACCIÓN y la
Delegación de PACMA en Cádiz quiere recordar que los Animales no son
juguetes.

Todos conocemos la tendencia actual de hacer compras compulsivas cuando
llegan las fechas de Navidad, siendo los animales uno de los objetivos de
estas compras para ser entregados como regalos, especialmente a los niños.

Muchos de los animales que son abandonados en Pascua o en el verano han
sido antes cachorros que se han regalado en Navidad o Reyes sin embargo,
cuando han crecido demasiado o dan más trabajo del esperado, las más de
las veces acaban siendo abandonados por sus propietarios , que no ven a
ese animal con derechos propios.

Los niños no son conscientes de la responsabilidad que conlleva hacerse
cargo de un animal. Así, antes de satisfacer el deseo de su hijo, los
padres deberían preguntarse si van a poder dar a la mascota todas las
atenciones que necesitan: el tiempo, los gastos que acarrea tener un perro
o un gato, y sobre todo qué hacer con él cuando llegan las vacaciones.

Según la Fundación Affinity, que anualmente realiza estadísticas sobre el
abandono de mascotas en España, basándose en el estudio de cifras sobre
250 asociaciones de animales y sobre las de 600 ayuntamientos, en 2007 se
abandonaron unos 200.000 perros y 25.000 gatos, sin incluir los que no se
contabilizan porque mueren atropellados o no llegan a los refugios por
distintas circunstancias.

Es necesario hacer comprender a todos las consecuencias nefastas que tiene
la moda de regalar animales como si fueran juguetes. El animal es una gran
responsabilidad para quien lo recibe, no debería regalarse porque lo pidan
los niños, sobre todo a los menores de seis años, y no en Navidad, porque
se convierte así en algo "cosificable" que el niño no respetará como lo
que es, un ser vivo al que se le debe respeto.

En primer lugar, los animales requieren una serie de cuidados y atenciones
que precisan de una decisión meditada previa a su llegada al hogar, además
de ser conscientes de que uno se va a hacer responsable de ese ser vivo
durante al menos diez o quince años, que es la media de vida de los
animales de compañía. El cachorro crece y ya no es tan pequeño como al
principio, por lo que ocupa más espacio y además requiere cada vez más
atenciones. En muchas ocasiones nos cansamos de sus paseos diarios, las
visitas al veterinario, hacer cumplir sus normas de higiene; otras veces,
se les hace objeto de un problema de alergia, ruidos, molestias a los
vecinos etc, con lo cual el destino final de la mascota es la calle, con
todos los horrores que conlleva para el animal y después ,para terminar,
la perrera, donde si no tiene suerte de ser adoptado, será sacrificado en
poco tiempo.

Por otro lado, en caso de tener claro que se quiere compartir la vida con
un animal, antes de recurrir y promover la compra-venta, la alternativa
más adecuada es intentar dar una vida mejor a todos esos animales
abandonados que subsisten en las perreras y a todos los que están
recogidos en los albergues y casas de acogida de las protectoras, y
darles una segunda oportunidad.

Actualmente, existen muchas posibilidades para compartir la vida con una
mascota. Se ha creado una idea errónea sobre el animal de raza, con lo que
muchas personas invierten un dinero en comprar un animal porque es de una
raza determinada, cuando es un idea equívoca pues en muchos casos no
existe una raza pura y por otro lado, son razas artificiales que han sido
“inventadas” por el hombre y sabemos de los abusos que produce el
intercambio comercial y la cría indiscriminada de perros de raza que nos
vienen de países del extranjero, especialmente de los países del Este.
Conocemos las noticias que nos llegan de esos países donde se cometen todo
tipo de abusos con las hembras de cría, con los cachorros y con el
transporte a través de Europa de este tipo de perros. Así en muchas
ocasiones, estamos lucrando a comerciantes sin escrúpulos. En algunas
Comunidades autónomas ya se ha legislado y se han exigido a las tiendas
unos requisitos para alojar y cuidar de los animales en las tiendas,
prohibiendo la exposición de los mismos en los escaparates.

En definitiva, podemos pensar que no es necesario fomentar la compraventa
y sí las adopciones; o incluso podemos apadrinar a un animal ayudando con
parte de los gastos mientras sigue en la protectora, atendiendo a través
de voluntarios a su cuidado, si nosotros no podemos tenerlo en casa. En
España, más de la mitad de los perros son adoptados por una familia, y
gran parte de las veces en el extranjero, sobre todo por familias
alemanas, pero el resto de ellos se quedan esperando en las protectoras, o
mueren en las perreras o en la carretera.

Esperamos que este año, la sociedad sanluqueña contribuya al respeto por
la vida de los animales, seres que sienten como nosotros, que nos
acompañan y que viven a nuestro lado proporcionando paz y tranquilidad a
las personas que convivimos con ellos.

No convirtamos a los animales en juguetes de usar y tirar.




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