Adiós a la playa de Salobreña

Los políticos deberían explicar a los ciudadanos lo que se traen de fitur que sea útil para los contribuyentes.

Entre el cahondeo de la fantasmada del Milenario y la concesión de la “Q” de calidad a la playa de la Charca de Salobreña, lo granadinos no sabemos si reír o llorar.

Primero resulta que están vendiendo un Milenarium del que aún no se sabe nada y hacen el ridículo más espantoso y, después, le conceden la Q de calidad a la playa de la Charca de Salobreña, situada en el espacio comprendido entre el Peñón de Salobreña y la desembocadura del Río Guadalfeo.

Resulta que este galardón habrá que considerarlo a título póstumo, ya que después de los últimos temporales la playa no está para figurar decentemente en ningún sitio.

Si la Q de calidad se concede por una serie de aspectos (seguridad, primeros auxilios, salvamento, limpieza y recogida selectiva de residuos, mantenimiento de instalaciones y equipamientos, accesos, servicios higiénicos, et.), habría que pedir al Instituto para la Calidad Turística Española, ICTE, dependiente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, más seriedad a la hora de otorgar estos galardones y no los conceda con tan pocas vistas de futuro.

La "playa" de la Charca en la actualidad

A día de hoy casi ni existe la playa de la Charca, y ésta va a ser la tónica habitual a partir de ahora, por mucho que nos empeñemos en regeneraciones costosas – pagadas por todos- que durarán hasta el próximo temporal.

De entrada, insistimos en que Costas debe volver a deslindar de nuevo el Dominio Público Marítimo Terrestre y, además, con previsiones de futuro de retroceso del litoral de bastantes metros, que ya se palpa en el delta del Guadalfeo, que ha retrocedido casi doscientos metros, a pesar de la monstruosa e inútil “regeneración” del año 2002, con tierras y pedruscos de Rules.

Después, habría que exigir a los promotores, a la hora de comprar un piso en la playa -o en cualquier lugar donde “las vistas o el entorno” vayan incluidas en el precio- la seguridad de que no se va a perder ese “valor” de nuestra propiedad, y exigir una cláusula que recoja las indemnizaciones pertinentes por esta pérdida de valor.