Alegaciones a una antena de telecomunicaciones en Loranca

Ecologistas en Acción de Guadalajara ha presentado alegaciones ante la inminente instalación de una antena de telecomunicaciones en la Urbanización Montejaral de Loranca de Tajuña, a escasos quince metros de la vivienda más próxima.

Asimismo, más de un centenar de vecinos han manifestado su disconformidad ante el Ayuntamiento de Loranca de Tajuña.

Las alegaciones presentadas muestran gran preocupación por la falta de prevención por los posibles efectos adversos hacia la población, ya que en la urbanización habitan niños, enfermos y ancianos, que verían afectada su calidad de vida por estar expuestos a la contaminación electromagnética proveniente de las radiofrecuencias que emiten este tipo de infraestructuras para telecomunicaciones, especialmente antenas de telefonía móvil.

Ecologistas en Acción de Guadalajara ha pedido al alcalde de Loranca de Tajuña que no autorice su instalación y vele por la salud pública de sus vecinos, todo ello argumentado según la legislación vigente, la Ley 8/2001, de 28 de junio, para la Ordenación de las Instalaciones de Radiocomunicación en Castilla-La Mancha.

La Ley Regional (Ley 8/2001, de 28 de junio, para la Ordenación de las Instalaciones de Radiocomunicación en Castilla-La Mancha) afirma textualmente en la Exposición de Motivos y el articulado posterior, que sus principales objetivos son regular y planificar este sector, preservando la salud de los ciudadanos y el impacto visual y paisajístico de los elementos de las emisiones de las radiofrecuencias. Esta legislación básica fijó niveles de exposición y distancia, bajo el principio de precaución, para el desarrollo de la instalación de estas nuevas telecomunicaciones, que rompió los esquemas de las operadoras de telefonía móvil.

Asimismo, existen infinidad de estudios que confirman la nocividad de las radiaciones aún por debajo de los niveles que en España se consideran “seguros”, que por cierto, nada tienen que ver con lo que se considera “seguro” en Italia, Suiza, Rusia o Grecia, entre otros lugares.

Según estudios publicados por numerosos científicos las radiaciones electro magnéticas generadas por las estaciones de telefonía móvil pueden provocar en los seres humanos efectos adversos no térmicos, entre los que se pueden citar: alteraciones o roturas en el ADN, disminución de la melatonina, alteraciones en los flujos del calcio en las células, interferencias en la actividad cerebral, rotura de la barrera hemato-encefálica etc.

Así lo demostró, por ejemplo, el denominado Estudio REFLEX, en el que participaron durante cuatro años doce equipos de científicos de siete países de la Unión Europea y que concluye que las ondas electromagnéticas emitidas por las antenas de telefonía y los teléfonos móviles “producen daños genéticos y celulares.

Además existen en la literatura científica sobre el tema, miles de investigaciones que relacionan las ondas electromagnéticas con diferentes trastornos de la salud. Pongamos algunos ejemplos:

● La doctora Jocelyn Lleal y su equipo del Servicio de Bioelectromagnetismo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, demostró ya en 1995 que las citadas radiaciones aumentaban de forma muy significativa la permeabilidad de la barrera hematoencefálica, permitiendo la entrada de sustancias perjudiciales en el cerebro. Este alarmante descubrimiento fue constatado posteriormente por el profesor L. Salford de la Universidad de Lund (Suecia) quien manifestó que “no podemos excluir que después de algunos decenios, una generación completa de usuarios pueda sufrir efectos negativos a una edad mediana”.

● El profesor Mayayo de la Universidad Rovira y Virgili de Barcelona, junto con sus colegas de la Universidad de Nancy (Francia) concluye en su investigación que las ondas electromagnéticas emitidas por las antenas de telefonía “inducen la formación de tumores linfoides en los diferentes órganos de los ratones expuestos a estas radiaciones”.

● El profesor Soffritti y su equipo de 30 científicos, investigadores todos ellos del Centro de Investigación del Cáncer de la Fundación Ramazzini, un instituto reconocido mundialmente por sus estudios sobre productos cancerígenos, está desarrollando una macro investigación con 7.000 roedores ante el “potencial riesgo cancerígeno a causa de los campos electromagnéticos”. (Revista Muy Interesante, de septiembre de 2005).

● Desde el punto de vista epidemiológico, el estudio alemán de Eger et al., afirma que “el riesgo de contraer cáncer se multiplica por 3,29 en un radio de 400 metros de una antena de telefonía”. De manera semejante se pronuncian los investigadores israelíes que concluyen en su estudio que “el riesgo de padecer cáncer se multiplica por 4,15 veces entre los habitantes situados en un radio de 350 metros de una antena de telefonía. (Wolf y Wolf, 2004)

Aparte de los estudios científicos, también son numerosos los pronunciamientos de médicos e investigadores de todo el mundo. Para su información citaremos algunos de ellos:

● Resolución de Catania (Italia, septiembre de 2002), donde los científicos participantes comunican la existencia de “efectos adversos para la salud debido a las ondas electromagnéticas”.

● Declaración de Alcalá (2002) en la que profesores y científicos manifiestan que “el cuerpo humano es un complejo electroquímico de exquisita sensibilidad, cuyo funcionamiento ordenado puede verse interferido por la radiación incidente de las microondas, modificando de esta manera la respuesta del organismo”. Y en el que afirman que por encima de 0,1 microwatios /cm”, no se puede asegurar, de ningún modo, la inocuidad de las radiacciones electromagnéticas.

● Manifiesto de Friburgo (Alemania), firmado actualmente por más de 1000 médicos alemanes especialistas en enfermedades medioambientales, denunciando la “relación de las ondas emitidas por las antenas de telefonía móvil con enfermedades como cánceres (leucemia y tumores cerebrales), enfermedades cerebrales degenerativas y descontrol de la presión arterial”.

● Resolución de Benevento (Italia, febrero de 2006), donde más de 100 científicos advierten de que “los campos electromagnéticos en los actuales niveles de exposición causan efectos adversos en la salud de las personas”.

● Llamamiento de Bruselas (enero de 2007), firmado por cientos de médicos que demandan una reducción drástica de los niveles de exposición actuales (pasar de 60 voltios/ metro a 0,6 voltios/metro) por considerar que estos valores “constituyen un riesgo elevado para la salud”.

En base a los argumentos anteriormente citados, y puesto que la instalación se llevará a cabo a escasos 15 metros de la vivienda más próxima, dentro de una urbanización donde existe población de riesgo (niños, enfermos y ancianos), Ecologistas en Acción de Guadalajara, ha solicitado al Ayuntamiento de Loranca de Tajuña que no conceda licencia municipal a la instalación de esta base de telecomunicaciones, se busque otra opción alternativa que evite los riesgos a la salud pública y evite el impacto visual y paisajístico.