Poda salvaje de un árbol singular

Hay árboles que por su belleza, por su especial relevancia o notoria singularidad, merecen ser conocidos, admirados y protegidos. Por esta razón, desde hace unos años y al amparo de la Ley de la flora y la fauna silvestres de Andalucía (Ley 8/2003), se han empezado a catalogar todos aquellos ejemplares que sin gozar todavía de la categoría de Monumento Natural, reservada para los más extraordinarios, poseen un conjunto de valores que los convierten en especiales. Su conservación es necesaria porque los árboles y arboledas, -como lo serán algún día los paisajes-, son también patrimonio, patrimonio natural que debemos proteger, como se protege desde antiguo los bienes de carácter histórico o monumental.

AntesPor este motivo desde hace unos años la Junta de Andalucía viene elaborando los catálogos provinciales de Árboles y Arboledas Singulares. En el de la provincia de Cádiz figuran hasta 56 ejemplares de las más variadas especies (acebuches, alcornoques, encinas, enebros, lentiscos, pinsapos, quejigos, pinos…) repartidos por toda nuestra geografía. En nuestra campiña se encuentran algunos de ellos como el taraje del puente de La Barca, que por méritos propios ocupa un lugar relevante en dicho Catálogo.

Sin embargo, ello no ha bastado para que, quienes debieran velar por su protección, hayan destruido parcialmente este magnifico ejemplar mostrando desconocimiento o desprecio por los valores que el Taraje del Puente de La Barca “poseía”.

Este taraje era un ejemplar singular por muchos motivos, ente los que destacan la gran altura de su copa, el notable calibre de los cinco troncos que brotaban de una misma cepa y por su magnífica estampa que se dibujaba sobre el puente metálico del Guadalete como fondo. Este ejemplar perteneciente a la especie Tamarix africana forma parte de ese selecto catálogo de Árboles y arboledas singulares de la provincia de Cádiz y si habitualmente los tarajes apenas superan los cinco metros de altura, el de La Barca sobrepasa los diez, descollando su copa sobradamente por encima del tablero del puente y confundiéndose con las celosías de la estructura de sus grandes arcos metálicos. A su gran tamaño sumaba su impresionante copa, que ofrecía una “sombra” o proyección de casi 150 m2. Pero sin duda, lo más llamativo era su enorme cepa de la que crecían cinco gruesos troncos, uno de ello casi horizontal, con un calibre aproximado cada uno de medio metro de diámetro.

AhoraLamentablemente de todo ello hablamos ya en pasado ya que a finales de febrero se han talado tres de sus cinco troncos (uno de los motivos de su singularidad) y se ha practicado una poda abusiva en toda su copa que ha quedado enormemente reducida. Quien ordenó la poda (casi una tala) debiera explicar porqué no se respetan ya ni a los árboles reconocidos a nivel andaluz como SINGULARES, uno de los pocos de nuestra campiña, que, lamentablemente, ha dejado de serlo.

Ecologistas en Acción pide que la Delegación de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Jerez, la Delegación de Medio Rural y el Ayuntamiento de La Barca expliquen a los ciudadanos esta lamentable actuación.




Visitantes conectados: 708