Gestión de la Junta de Castilla y León de la protección del oso

En informe enviado a esta organización, el Procurador ha pedido a la Junta de Castilla y León mediante resolución formal:
- Que finalice el trámite del nuevo Plan de Recuperación del Oso pardo después de casi 10 años de retraso desde la aprobación de la Estrategia Nacional de protección de la especie.
- Que adopte medidas especiales para restablecer las deterioradas condiciones demográficas y genéticas de la población oriental de osos.
- Que elabore un protocolo para cazadores de zonas oseras.
- Que apruebe el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Natural para darle un marco jurídico estable.

En opinión de Ecologistas en Acción de Palencia, esto no viene sino a certificar la dejadez de funciones y la falta de interés de la Junta de Castilla y León para con su medio ambiente y sus prioridades por otro tipo de desarrollos, además de la mala gestión y el deficiente seguimiento de las poblaciones de osos, que sólo se centran en asfixiantes esperas a las osas con crías, muy necesarias en políticas de publicidad y propaganda, pero se olvidan del resto de individuos y de qué ocurre con las crías anuales “después de contadas”.

Si estos seguimientos fueran eficientes, se podría tener un mayor control y una mejor vigilancia sobre la especie con lo que se podrían haber conocido y prevenido algunas de las muertes ocurridas hasta ahora.

No hay que olvidar que el pasado 20 de Abril 2009, ha aparecido otro oso pardo muerto en Palencia y que, a la espera de los resultados toxicológicos, la preocupación vuelve a ser extrema, como en los 5 casos anteriores.

La Junta de Castilla y León se anticipa diciendo que no había proyectil en los restos, pero se olvida de que no ha aparecido la cabeza, donde podría estar el proyectil, además, nadie asume sus responsabilidades en esta sangría de muertes de una especie en estricto peligro de extinción y también se olvidan de sus negligentes declaraciones en las muertes anteriores.

Nos preocupa la falta de rigurosidad al citar investigaciones judiciales, en concreto, sobre el oso aparecido muerto en diciembre de 2007, no son ciertas las declaraciones publicadas recientemente sobre el archivo de la causa.

(El auto de archivo de la misma, junto con otra documentación se puede descargar al final de este documento)

En este caso todo el mundo debe conocer que una “acusación particular”, como ha sido la Fundación Oso Pardo (FOP), solicitó el archivo definitivo de la causa, algo difícil de argumentar desde el punto de vista de una acusación particular ¿cómo puede una parte interesada preferir un archivo definitivo en lugar de que el archivo sea provisional por si alguna vez se conoce algún dato sobre esta muerte? Como es lógico, el Juzgado no lo ha considerado y, con buen criterio, ha mantenido el citado archivo provisional.

No obstante, centrarse en el oso de diciembre de 2007 y olvidar el resto es, cuanto menos, faltar a la responsabilidad.

Habría que preguntar a la Administración y a los que gestionan lo relativo al oso pardo en Castilla y León dónde estaban en 2005, cuando apareció en la misma zona un oso tiroteado y ninguno se personó en el Juzgado. Podrían haber generado la suficiente y necesaria presión y capacidad de trabajo para haber podido conocer al autor o autores de esa muerte, pero esta falta de interés de los máximos responsables supuso el rápido archivo de la causa.

Tampoco sabemos donde estaban en el resto de envenenamientos, salvo en los medios declarando erróneamente e intentando confundir a la opinión pública y faltando a su compromiso de personarse.

Nos preocupa que sólo al Seprona de la Guardia Civil, con una patrulla en Guardo y otra en Barruelo, se le pueda presionar y exigir resultados, cuando la Administración de Castilla y León tiene a más de 20 personas trabajando a diario en el Parque Natural y con más medios, además de una patrulla financiada para tareas de “conservación” de osos.

Aunque nunca sobran, no son necesarios más medios privados ni públicos, lo que parece necesario es una mejor gestión de los mismos, más capacidad de trabajo, más trabajo de campo y menos burocracia y seguimientos serios sobre el conjunto de la población, no sólo sobre hembras con crías para publicar libros, fotos o dvd´s, además de un mejor uso de los dineros de todos y, de incrementar algo, sólo habría que incrementar los recursos personales y materiales del Seprona.

De otro lado, todas las muertes han sido verdaderamente intencionadas, porque lo han sido todas en un radio muy pequeño, en el “corazón” o en la “casa del oso”, en uno de los pocos lugares santuario de la especie en la Montaña Palentina, que todo el mundo conoce gracias a estos años de “discreto” trabajo de la administración, y que prueba la mala intención con la que están actuando estos delincuentes.
Lo que no conocemos es ninguna medida efectiva de la Junta de Castilla y León para proteger estrictamente este lugar y el resto de áreas críticas para la especie.

Desde Ecologistas en Acción de Palencia también nos preocupa la manipulación de los datos sobre población de osos que pueden estar haciéndose desde la Administración, confundiendo a la opinión pública y dando una imagen que no se corresponde con la realidad.

Se insiste permanentemente en una cifra aproximada de 30 osos pero, en ningún caso, se aporta la información científica suficiente que permitiría avalar esa cifra.
Sólo se citan las hembras reproductoras y su seguimiento como fuente de conocimiento y que éstas podrían llevar a una “estimación” de 30 osos.

¿Dónde están esos 30 osos?

Tradicionalmente se ha utilizado que las hembras reproductoras podían suponer el 10% de una población. Suponemos que es este dato el que anima a la Administración a citar 30 osos por tener algunos años 3 hembras reproductoras, pero ¿se mantiene todos los años esa cifra de 3 hembras reproductoras? ¿cómo valoramos los años que ha habido 1 ó 2? ¿tiene la subpoblación occidental de osos 180 osos por tener 18 hembras reproductoras?

Recientemente un informe del CSIC, basado en un trabajo genético, hace unas afirmaciones totalmente contradictorias con las que realiza la Junta de Castilla y León, hablando de una población oriental de 20 osos “que estaría en riesgo de extinción inmediata”, estando este informe muy alejado de las tesis que mantiene la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León.

En todo caso lo que más nos preocupa de este informe, no es sólo el censo, que podría ser más o menos relevante, sino la fuerte endogamia que puede hipotecar el futuro ya de por si complicado de la subpoblación oriental de osos, en su mayoría en Castilla y León.

Como último dato acerca de posibles censos, que parecen la obsesión de nuestros técnicos olvidándose de eficaces medidas de conservación y protección, nos gustaría saber en qué estadística aparecen restando los osos envenenados, disparados y la mortalidad infantil.

Si descontamos estas cifras del punto de partida, que tampoco conocemos cuál es, quizás la sorpresa sea definitiva.

¿Para cuándo una comisión o grupo de trabajo sobre el oso en Castilla y León que permita hablar de este tema con diferentes criterios y puntos de vista?

Pero, lo más preocupante de todo, es que no hemos evolucionado y que, a la vista de estas muertes impunes más propias de otros tiempos y de otras mentalidades, se han desperdiciado 15 años. Parece que nadie se ha preocupado de concienciar suficientemente en Castilla y León para que el oso pardo, motor de desarrollo y privilegio en otras zonas, se valore en su justa medida o quizás no tengamos concienciación posible.

El reciente dato de posible aparición de osos en la zona asturiana de Redes (Campo de Caso) y la buena acogida que estos tienen en la comarca, porque saben del valor añadido que esto supondrá para la misma, debería hacernos reflexionar.

Los envenenamientos, los disparos, San Glorio a pesar de su declarada ilegalidad y, en definitiva, la poca sensibilidad y educación de todos están llevando a una extinción evidente, aunque ilegal y negada.