Pesadilla contra el Parque Nacional de Doñana

La peregrinación de la Romería del Rocío, una pesadilla que atenta todos los años contra el Parque Nacional de Doñana.

El paso de miles de personas y el tránsito de vehículos a motor, que padece el Parque Nacional de Doñana en una semana, sigue siendo el factor más negativo para conservar esta Reserva de la Biosfera.

A falta de menos de siete días para que se realicé una vez más la peregrinación de la Romería del Rocío, por los diferentes caminos que transcurren por el Espacio Natural de Doñana hacia la Aldea Almonteña, Ecologistas en Acción de Andalucía, vuelve a insistir que hace ya años que esto se está convirtiendo en una autentica feria ambulante debido a una fuerte presión humana y el tránsito de miles de vehículos a motor, provocando uno de los tantos factores negativos que atentan contra la conservación del Espacio Natural de Doñana, donde la Junta de Andalucía aún sabiendo este grave impacto hace oídos sordos y no busca otras alternativas menos agresivas y contaminantes con el entorno, por ejemplo el volver a recuperar las costumbres de antaño, las carretas con tracción animal.

Por citar algunos datos, sólo en la provincia de Sevilla pueden transitar en el Espacio Natural de Doñana en esos días unos 35.000 peregrinos, 3.000 tractores y 2.200 todoterrenos, pero si nos vamos a la provincia de Cádiz cuyas hermandades transitan por el mismo interior del Parque Nacional de Doñana, declarada Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera por la Unesco, la cantidad también es inverosímil más de 10.000 personas que hay que multiplicarlas por dos (ida y vuelta), sin tener el cuenta el número de vehículos a motor, sólo la Hermandad de Sanlúcar de Barrameda, cuenta con más de 100 tractores y 200 todoterrenos.

Esto desde nuestra organización, Ecologistas en Acción, creemos que es una barbaridad, por lo que denunciamos que estos números, tanto de personas como de vehículos tienen que ir reduciéndose paulatinamente a corto plazo y no aumentando como ocurre año tras año. Cabe recordar que en relación con los objetivos del Plan Rector de Doñana, se contempla el alcance de un equilibro entre el componente tradicional y cultural de las peregrinaciones y su impacto sobre el medio.

Del mismo modo, resulta paradójico que durante las peregrinaciones que se realizan en el año el número de romeros se reduce considerablemente (peregrinos y vehículos), pero llegando a estas fechas, en el mes de Mayo, la cantidad sufre un incremento brutal, por tal motivo la responsabilidad es sólo exclusivamente de la Junta de Andalucía por consentir este incremento poniendo en grave peligro tan valioso espacio protegido, donde la biodiversidad de flora y fauna está en una situación de grave amenaza. Y no digamos del ecosistema, único en toda Europa, así lo afirman científicos y biólogos de prestigio internacional.

No podemos permitir que un evento que lo componen miles de personas, todos los años, dañe irreparablemente centenares de hectáreas protegidas, y ya es hora que las administraciones competentes se mojen y potencien formulas para coexistir la cultura y las tradiciones, con la protección del medio ambiente. Se gasta miles de euros de dinero público para controlar este gentío humano, y luego, el resto de los meses las mejoras en el Espacio Natural de Doñana, brillan por su ausencia. Cabe destacar como ejemplo el propio Servicio de Protección de la de la Naturaleza de la Guardia Civil, carece de vehículos para realizar las labores de vigilancia.

Por otro parte, en el tema de incendios forestales sería una autentica catástrofe un conato incendio en Marismillas o en el propio Cerro del Trigo, uno de los principales enclaves de Doñana y en materia de basura, es una tarea en primera instancia de las propias hermandades, de los ayuntamientos y de todas las administraciones implicadas, también el ir concienciando durante el año el arrojar residuos sólidos urbanos a los espacios protegidos, de nada sirve colaborar unos días.

Para finalizar, somos concientes que no todas las hermandades ensucian y contaminan, pero son ellas las primeras que deben de controlar sus romeros durante la peregrinación, y así dar un buen ejemplo de organización, si no son capaces de ello que se baje el número de estos.




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