Alegaciones al proyecto de autorización de la cetrería en Canarias

El Guincho-Ecologistas en Acción, tras haberse expuesto a información pública el “Borrador de proyecto por el que se autoriza la práctica de la cetrería en Canarias”, presenta alegaciones basándose en fallos en el procedimiento y en la incompatibilidad de esta práctica con la conservación de la avifauna endémica.

La cetrería es una modalidad de caza que utiliza aves de presa para capturar otras aves o especies de tierra. A pesar de ser una práctica que puede conllevar graves problemas medioambientales causados por la introducción de aves rapaces en un territorio limitado y frágil como el nuestro, el Gobierno de Canarias ha presentado un documento tremendamente insuficiente que no prevee las consecuencias adversas que pudieran afectar a las especies endémicas del archipiélago.

El Guincho- Ecologistas en Acción denuncia por un lado un fallo en el procedimiento, ya que se ha obviado el trámite de Audiencia a asociaciones relacionadas con la defensa de la naturaleza, tal y como establece la Ley 50/1997.

Por otra parte los ecologistas consideran que un documento de sólo cuatro folios escritos a doble cara es claramente insuficiente para tratar una actividad que puede afectar de forma muy significativa a la conservación de la naturaleza y la diversidad biológica, ya que se trata de introducir especies foráneas en un territorio de especial sensibilidad. En un documento tan breve como este no se preveen las consecuencias ambientales que esta práctica puede acarrear, por lo que exigen al Gobierno de Canarias mayor rigor en la aprobación de este tipo de proyectos.

El Guincho- Ecologistas en Acción considera que la cetrería es una actividad que carece tradición en Canarias, además de ser incompatible con programas de conservación y recuperación de especies amenazadas como la Hubara financiados por la Unión Europea.

Una vez más, el consejero de medio ambiente del Gobierno de Canarias, Domingo Berriel, muestra una falta de compromiso con la conservación del medio ambiente. Los ecologistas se preguntan si el consejero asumiría las consecuencias de la pérdida de control de estas aves predadoras o los daños irreparables sobre la avifauna del archipiélago.

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