Lo que se respira en Granada

Los datos recogidos nos dan una calidad del aire mala, a pesar de que las estaciones de control están en zonas ajardinadas lejos del centro.

Aunque ha mejorado algo con respecto al pasado, no se puede achacar a medidas tomadas por las autoridades, sino al clima y al menor uso de vehículos gracias a la crisis.

Está de sobra demostrado que la contaminación atmosférica causa daños a la salud de los ciudadanos y al medio ambiente.

Se trata de un asunto muy grave, ya que según el Ministerio de Medio Ambiente se cifra en 16.000 el número de muertes anuales prematuras en el Estado español a causa de la contaminación atmosférica.

Se suele sobrepasar con demasiada frecuencia los límites impuestos por la Unión Europea por lo que ésta acaba de iniciar, en enero de 2009, un procedimiento de infracción contra España por el incumplimiento de la normativa sobre calidad del aire.
El origen de este problema se encuentra principalmente en las emisiones originadas por las industrias, las calefacciones y, sobre todo, el tráfico.

Los costes derivados de la contaminación atmosférica representan como mínimo un 1,7% y un máximo del 4,7% del PIB español.

Los niveles actuales de contaminación atmosférica y tienen una responsabilidad directa sobre el gasto médico y de la seguridad social, implicando un importante porcentaje de visitas hospitalarias, necesidad de medicación y bajas laborales.

Los costes económicos de la contaminación atmosférica en el Estado español referentes a la salud, según el informe elaborado por el Observatorio de la Sostenibilidad en España en 2007, son de “al menos 16.839 millones de euros aunque, según las estimaciones realizadas, la cifra podría llegar a cerca de 46.000 millones (45.838). Ello supone que los costes derivados de la contaminación atmosférica representan entre 413 y 1.125 euros por habitante y año. Al igual que en el resto de Europa, los mayores costes están relacionados con la mortalidad crónica asociada a la contaminación por partículas”.

Hablando en términos económicos, aquí no se ve la agudeza de nuestros gobernantes ya que, aunque los cambios necesarios en los modos de producción y en el transporte necesarios, implican importantes inversiones, los beneficios se estima que superan entre 1,4 y 4,5 veces a los costes.

La contaminación atmosférica incide en la aparición y agravamiento de enfermedades de tipo respiratorio, así como otras asociadas, como las vasculares y los cánceres. La Comisión Europea calcula que por esta causa fallecen anualmente en Europa 370.000 personas.

¿Y qué es lo que nos mata?

En Granada principalmente las PM10 (partículas “torácicas” menores de 10 μm que penetran hasta las vías respiratorias) producidas principalmente por el tráfico.
Estas partículas están detrás de numerosas enfermedades respiratorias, problemas cardiovasculares, y cánceres de pulmón.

Si la Directiva europea considera 35 días al año como máximo en que se superen los límites acordados, en la Zona Norte y en los Paseos Universitarios el número de días que nos hemos pasado en el año 2008, es de 63.

Otro contaminante que destaca en Granada es el ozono troposférico.
A elevadas concentraciones causa irritación en los ojos, superficies mucosas y pulmones, así como agudiza afecciones respiratorias como alergias y asma.

Este ozono se forma mediante una compleja serie de reacciones fotoquímicas en las que participan la radiación solar, el dióxido de nitrógeno (NO2) y compuestos orgánicos volátiles. Este dióxido de nitrógeno proviene de las emisiones provocadas por los automóviles.

Lo más curioso es que la formación de este ozono no se produce en las zonas con más tráfico, sino en las afueras o en las zonas rurales cercanas a la capital. Así vemos que el Campus de Cartuja, que es donde menos dióxido de nitrógeno y partículas se generan, es el que más veces se pasa de días con exceso de ozono (43 sobre 25 de máximo)

La Directiva europea establece un umbral de aviso y un umbral de alerta a la población cuando se den concentraciones superiores a lo normal.
Pero no hay que alegrarse mucho, ya que la legislación europea se va separando cada vez más de los criterios de la OMS (Organización Mundial de la Salud). De esta manera, la nueva legislación renuncia a unos límites más estrictos (contemplados en directivas anteriores), que suponían una mayor protección de la salud de los europeos. ¡La industria manda!

Sin embargo nuestras administraciones están obligadas (desde el momento en que entró en vigor la normativa) a proporcionar información a toda la población sobre la superación del peligro para la salud, datos de previsión para las próximas horas, información sobre el tipo de población afectada y recomendaciones de actuación.

¿Hay algún granadino que se haya enterado de ésto?

Entre las causas más relevantes de la mala calidad del aire que respiramos destacan el tráfico motorizado y la contaminación industrial, además de otros agentes de menor importancia.

Del mismo modo, el incremento de automóviles diésel frente a los de gasolina ha contribuido también al aumento de partículas y óxidos de nitrógeno, ya que los diésel emiten una proporción mucho mayor de estos contaminantes.
Los atascos y la congestión viaria en general también originan un fuerte incremento de las emisiones.

Además, la escasa longitud de buena parte de los desplazamientos, más de la mitad los cuales están por debajo de los 5 km, apenas permite la entrada en funcionamiento de los sistemas de reducción de emisiones de los automóviles (catalizadores).

En las zonas de vega y montañas próximas, la contaminación procede de Granada y del área metropolitana, que funcionan como una única gran ciudad con continuos desplazamientos internos. Resulta especialmente problemática la formación de ozono por el dióxido de nitrógeno que se produce en las grandes ciudades y que es arrastrado por las corrientes de aire fuera de las mismas, produciendo severos problemas de contaminación por ozono en las áreas metropolitanas y rurales circundantes, más o menos alejadas de los núcleos urbanos.

Para evitar las superaciones sobre los valores límites establecidos en la Directiva, se establece la obligación de elaborar Planes de Calidad del Aire que establecerán medidas adecuadas, de modo que el período de superación sea lo más breve posible. Sin embargo, a fecha actual, la mayoría de las ciudades españolas continúan sin un plan de reducción de la contaminación.

Si la mayor parte de la contaminación en las áreas urbanas procede del tráfico, y mayoritariamente de los coches, buena parte de las actuaciones para reducir la contaminación deben ir encaminadas a limitar la utilización del automóvil, con medidas que a la vez que reduzcan el uso del coche, disminuyan la necesidad de movilidad y la canalicen hacia el transporte público y los modos de transporte no motorizados.

Pero hablar de esto, en Granada, puede parecer ciencia ficción.




Visitantes conectados: 371