Colocada bandera negra en el Muelle del Tinto

Ecologistas en Acción de Huelva ha colocado una bandera negra en el Muelle del Tinto de la capital onubense, señalando de esta manera la triste situación en que se encuentran las playas que fueron, en un plazo no tan lejano en el tiempo, zonas de baño y disfrute de la población de esta ciudad. Este año, con el acto de colocación de la bandera negra en el muelle del Tinto, catalogado monumento y bien de interés cultural, queremos hacer hincapié en un nuevo despropósito ambiental, paisajístico y cultural de la Autoridad Portuaria de Huelva, que está construyendo un futuro muelle de uso indeterminado, enmascarado bajo el sugerente nombre, cara a la opinión pública, de “paseo marítimo”, usando para ello materiales procedentes del dragado de la propia ría.

La Autoridad Portuaria de Huelva, alejándose de la senda de la recuperación de la Avenida Francisco Montenegro, ha iniciado la construcción de un recinto amurallado para el vertido de lodos de dragado entre el muelle del Tinto y el antiguo de Pertrechos, que afectará a una zona de orilla con marisma de 1 kilómetro de longitud y unas 8 hectáreas de extensión y que significará la desaparición de una zona costera en la que empezaban a vislumbrarse esperanzadores signos de recuperación ambiental, con los nuevos aportes naturales y sedimentación de arenas en una zona devastada durante décadas por la contaminación industrial. El hormigonado definitivo de este recinto, después de su relleno, formará un nuevo muelle y barrera al tan deseado acercamiento de Huelva a su ría y la destrucción de una zona de valor ambiental, paisajístico e histórico sobre la que debería imperar la opinión e interés del resto de la ciudadanía, antes que las recurrentes cacicadas de unos pocos.

Este proyecto, denominado por la Autoridad Portuaria como de “mejora medioambiental de la margen izquierda de la ría del Odiel”, no cuenta con ninguna evaluación de impacto ambiental para el tratamiento y depósito de lodos del fondo de la ría, catalogados como peligrosos por la propia administración y de elevada toxicidad según informes científicos. Igualmente, se está realizando sin previa autorización de la Consejería de Cultura que declaró el muelle o cargadero de mineral como Bien de Interés Cultural, y que establece un perímetro de protección en torno al monumento y a su medio natural circundante, que es rebasado ampliamente por las obras. Por estos motivos, es exigible la paralización inmediata de las obras y la depuración de las respectivas responsabilidades, así como la restauración del daño ambiental hasta ahora causado.

Como ya ocurriera tristemente con las antiguas zonas de baño de La Gilda y Punta del Sebo o los balnearios del Odiel y La Cinta, tras la bárbara imposición de industrias contaminantes, la ciudadanía de Huelva se encuentra de nuevo ante la pérdida de otro entorno natural e histórico emblemático, patrocinada por autoridades que no paran de fomentar la ocupación destructiva de la ría del Odiel.