La Ruta de Don Quijote: una chapuza histórica

De chapuza histórica puede calificarse el proyecto de la Ruta del Quijote que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha viene realizando desde hace meses por toda la región.

Ecologistas en Acción se muestra de acuerdo con la necesidad de crear un itinerario de este tipo que, entre otros beneficios sociales y económicos, debiera contribuir al mantenimiento del uso público de la red de caminos y vías pecuarias. Sin embargo, no podemos estar de acuerdo con el diseño y a las actuaciones que se están llevando a cabo.

El objetivo declarado de que dicha Ruta constituya un “itinerario eco-turístico”, “itinerario de uso prioritario peatonal, ciclista o ecuestre”, choca frontalmente con la realidad de lo que se está haciendo, pues realmente se ha construido una red de carriles por los que se puede transitar incluso en autobús, lo cual supone un riesgo para los senderistas o cicloturistas y, de forma muy especial, para el posible uso por parte de personas con discapacidad (argumento muy publicitado por la Junta de Comunidades).

La enorme longitud del itinerario diseñado por el Gobierno regional (2.500 Km.), lejos de ser un atractivo, como se pretende la Junta, se convierte en un obstáculo para los potenciales visitantes que, contemplando el plano de la ruta, y ante la imposibilidad de recorrerla entera, se desaniman preguntándose cuál es la parte más importante o más atractiva. La propuesta de Ruta de Don Quijote es, simplemente, absurda si lo que se quiere es atraer potenciales turistas.

El proyecto se ha diseñado y se está realizando sin dar participación alguna a los sectores sociales implicados, grupos senderistas y cicloturistas, empresas de ecoturismo, asociaciones de hostelería, etc.

En la mayoría de los casos, lo único que habría que haber hecho es señalizar convenientemente los senderos o caminos, sin necesidad de utilizar maquinaria pesada para ensanchar y construir carriles. El trazado debería ser mucho más reducido, más lineal en conjunto, más selectivo en sus destinos, siempre que fuera posible por estrechos senderos, y huyendo del asfalto.