El caos del área metropolitana de Sevilla

Ecologistas en Acción, junto con aquellas otras entidades que se unan a la iniciativa, emprenderá una campaña de presión social para que, al fin, sea aprobado el plan que ha de ordenar el área metropolitana de Sevilla. Un plan que, si alcanza la calidad exigible y se hace cumplir, permitiría reconducir la desbocada carrera que los veintidós municipios que la componen emprendieron, veinticinco años atrás, hacia un caos urbanístico, medioambiental y de tráfico que es ya patente.

La no existencia de este plan está contribuyendo, y mucho, a que la metrópoli sevillana sea bastante más insostenible de lo que podría ser. Porque el modelo de urbanización difusa, o "en mancha de aceite", por el que vienen apostando dichos municipios genera un gran consumo de territorio, degrada el paisaje, crea ciudad con falta de servicios, equipamientos, etc.. Pero implica además un gran abuso del vehículo privado para los desplazamientos; algo agravado por la también deficiente planificación metropolitana en materia de movilidad. Ello provoca no sólo al gran caos de tráfico que a diario se padece: también se multiplica la emisión de contaminantes atmosféricos, con un tipo de gases que tienen buena culpa en el efecto invernadero que sufre el planeta, alejando así a España de cumplir con los compromisos que asumió en el marco del Protocolo de Kioto, que entra ya en vigor dentro de una semana.

La denuncia que se enviará al gobierno central se centrará de manera especial en este último aspecto. No obstante, también señalará otros, referidos igualmente a la insostenibilidad metropolitana de Sevilla, por los que así mismo tendría que preocuparse y actuar de alguna forma, habida cuenta la irresponsable inacción de la Junta de Andalucía. Si el Gobierno Central también se inhibe de sus responsabilidades, la denuncia entonces se elevará a la Unión Europea y a los organismos mundiales que velan por el cumplimiento de los compromisos de cada país.

En relación con el plan metropolitano, hay que recordar que la Junta de Andalucía inició su elaboración hace ahora veinte años, cuando empezaban a manifestarse los primeros problemas. Problemas que, con el tiempo, no han hecho sino agravarse, como demuestran todos los informes técnicos al respecto y se aprecia a ojos vista. En todo este tiempo se han ido elaborando estudios, avances y demás documentos sin capacidad vinculante, con largos periodos de inactividad que han hecho necesario actualizar varias veces los datos, análisis y diagnósticos previos, sin que la administración andaluza haya podido o, más bien, querido terminar por aprobar el documento definitivo.

Así las cosas, todo lo que la Consejera de Obras Públicas diga esta mañana sobre la ordenación metropolitana de Sevilla, como cierre de las Jornadas que se vienen desarrollando en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla, sólo pueden entenderse ya como mera palabrería. Y estaría bien que alguien allí presente se lo dijera abiertamente.