Contradicciones entre los discursos de Movilidad Sostenible y las politicas reales

El martes 22 de septiembre, un año más, se celebra el Día sin Coches. Se trata de una convocatoria de ámbito internacional, apoyada desde el año 2000 por la Comisión Europea. Pero, a pesar de sus cercanos comienzos, el Día sin Coches ya ha perdido empuje y contenido en manos de unos gobiernos municipales que, en su gran mayoría, continúan desarrollando cada día una política de movilidad destinada a favorecer la circulación de coches como principal modo de transporte urbano.

A causa de este escaso interés, la mayor parte de los Ayuntamientos improvisan actividades, que luego no se traducen en la adopción de medidas permanentes, sin apenas cortes de tráfico (verdadero núcleo del Día sin Coches), sin dar prioridad al transporte público ni a peatones y ciclistas, con escasa o nula implicación de las organizaciones ciudadanas, a las que no se da la oportunidad de participar, e inexistencia de campañas de información a la ciudadanía.

Es cierto que todos los administradores públicos hablan de movilidad sostenible, pero no es menos verdad que por cada euro que se invierte en movilidad alternativa muchos más se gastan en favorecer el uso del automóvil. El resultado: en las ciudades y zonas metropolitanas cada día utilizamos más el coche y menos el transporte público o los desplazamientos a pie o en bicicleta.

Ahí están por ejemplo las políticas de construcción de autovías metropolitanas (SE-35, SE-40, ampliación de la A-49, etc.) por parte del Ministerio de Fomento y las Comunidades Autónomas, que vienen animando a que cada día más gente utilice el coche y resida a mayor distancia de su lugar de trabajo, ocio o estudio.

Al mismo tiempo, es llamativa la contradicción de los mensajes que llegan a la ciudadanía, por un lado, desde el Ayuntamiento de Sevilla anuncia la peatonalización y restricción de vehículos privados en distintas zonas de Sevilla (San Jacinto, Paseo del Cristina, Asunción, etc), y por otro, no cumple y ni hacer por cumplir el Título II de la vigente Ordenanza de Circulación de Peatones y Ciclistas, que establece una serie de restricciones a la circulación de automóviles privados por el Casco Histórico de Sevilla, o el ambicioso nuevo plan de aparcamientos rotatorio en la ronda histórica donde se promueve el uso del vehículo privado, etc…

Ante esta situación, Ecologistas en Acción quiere recordar la gravedad de los problemas ambientales que la expansión del automóvil provoca en la ciudad. En este sentido, es obvio que el éxito o el fracaso del Día Sin Coches es el resultado de las políticas de movilidad llevadas a cabo todos los días del año. Hace tiempo que llegó la hora de los mensajes coherentes, de los planes de movilidad sostenible, de democratizar la calle, dándole prioridad a sus principales usuarios, los peatones, y reduciendo el abusivo espacio ocupado por el automóvil, para permitir la expansión de otros modos de transporte más racionales, eficaces, seguros, sostenibles y saludables. Pero hasta el momento, parece que nuestros políticos y gestores de lo público no se han enterado.




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