Mantener parte de la madera quemada para evitar la erosión

La Junta de Castilla-La Mancha debe extremar el cuidado en la extracción de la madera quemada en los incendios declarados este verano en la Serranía. Así parte del a madera quemada se debe dejar en le monte para evitar que la destrucción de los brotes y nuevas plantas y la erosión provoque un impacto aun mayor.

Los trabajos de la maquinaria en las áreas de mayores pendientes y suelos extremadamente frágiles incrementarían gravemente los efectos negativos del incendio.

En los últimos años nuestros responsables políticos y técnicos de la gestión forestal ya han asumido que la mejor política repobladora tras un incendio es la de dar prioridad a la propia regeneración natural del monte. Los árboles y arbustos de la inmensa mayoría de las especies ibéricas, tienen una enorme capacidad de repoblación natural tras el fuego. Después de los dos grandes incendios producidos en Julio en los términos de Las Majadas, Cuenca y Poyatos, La Junta presentó su intención inmediata de cortar y retirar masivamente los árboles afectados por el fuego.

Sin embargo numerosos estudios demuestran que el uso de maquinaria para retirar los restos quemados incrementa exponencialmente la erosión y produce efectos muy negativos sobre las comunidades de fauna, flora, y sobre los ecosistemas acuáticos.

En un estudio científico, realizado por expertos en restauración forestal, de las universidades de Granada, Córdoba y Alicante, después del incendio de Lanjarón (Granada), en 2005, se comprobó que la maquinaria y los arrastres mecanizados de la madera destruían el 80% de los plantones de pino ya nacidos de forma natural.

Estos mismos autores, destacan entre las ventajas de mantener restos de madera quemada en el monte, aspectos como la protección de la radiación solar, reduciendo la muerte por sequía de las plantas nacidas y de los rebrotes o el que se trata de una fuente de nutrientes y materia orgánica muy importante.

Es cierto que si la madera no se saca, el monte se vuelve difícilmente transitable, pero como la restauración debe favorecer la regeneración natural es importante reducir por un tiempo la accesibilidad al ganado doméstico y a las personas.

Ecologistas en Acción ha pedido a la Junta que zonifique las zonas de mayores pendientes y dificultades para extraer la madera, donde al menos parcialmente se dejen los restos sobre el terreno formando barreras contra la erosión.

También ha pedido que en la medida de lo posible la extracción de madera en las zonas erosionables se haga mediante tracción animal, como ya se hizo en gran parte de las 15.000 has quemadas en la serranía baja de Cuenca en 1994.

Por último queremos rebatir una de las ideas más utilizadas para justificar la extracción de la madera quemada. No es cierto que ésta sea un foco importante de plagas ya que los insectos que acuden a los árboles quemados se alimentan exclusivamente de la madera muerta y por tanto no atacan a los árboles vivos.

Incendio Serranía Cuenca
Árboles quemados en el incendio de la Serranía de Cuenca. Algunos arboles aparecen talados