Lo que nos ha dejado la especulación urbanística

El 6 de octubre de 2004, el Boletín Oficial de Castilla y León publicaba la Resolución de la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en Salamanca, por la que se hacía pública la Declaración de Impacto Ambiental Favorable sobre la urbanización del paraje conocido como “Rincón de La Condesa”, en Béjar (Salamanca) para habilitar un área urbanizable programada como zona de turismo rural con equipamientos deportivos, recreativos, hoteleros, sanitarios, tecnológicos y asistenciales. Una urbanización promovida por Francisco Montero, presidente y dueño de Gecobesa, promotora a su vez de la Estación de Esquí de La Covatilla.

El 1 de diciembre de 2005, más de tres años de iniciados los trámites, comenzaban las obras de urbanización garantizando la creación de entre 150 y 200 empleos directos entre trabajadores en paro de la Comarca de Béjar, sólo para los trabajos de urbanización de los viales. Por supuesto, el inicio de los trabajos contó con la presencia del entonces Alcalde de Béjar Alejo Riñones.

Ya por esas fechas Ecologistas en Acción consideraba este proyecto como un engaño que pretendía implantar en la Sierra de Béjar el modelo ya fracasado de explotación del Pirineo Aragonés, un modelo de explotación que primaba únicamente los intereses económicos especulativos, ligados al enorme urbanismo que se genera alrededor del esquí, y que sólo beneficiaba a las empresas inmobiliarias, y a las empresas propietarias de las estaciones de esquí mediante la inyección permanente de fondos públicos.

Ahora, cuatro años después de iniciada la urbanización se confirma el fracaso de este proyecto (pelotazo) urbanístico, las obras se encuentran paralizadas (felizmente cabe decir) las expectativas de generación de empleo ni se han cumplido ni se van a cumplir y los 180 millones de euros de la supuesta inversión no se han visto en la comarca (El Adelanto, 1 de diciembre de 2005). En el mejor de los casos (siempre pensando que lo habrán invertido en revitalizar proyectos solidarios) aquellos que defendieron este proyecto más allá de las responsabilidades a las que les auparon los ciudadanos, puede, que hayan recibido alguna “indemnización” en sus cuentas.

Ni rastro de la construcción de hoteles, posadas, casas de turismo rural, restaurantes bares, del famoso campo de golf, que sería regado con agua del embalse de Navamuño que, recordamos está destinada al abastecimiento a población, ni del hospital comarcal, ni la Escuela de Enfermería vinculada a la Universidad de Salamanca…. ni el Parque Tecnológico con su Parque de Tecnologías Artesanales, su Centro Textil, su Centro de Tintes y Colorantes, su Centro de Investigación y Escuela de Diseño, su Centro de Promoción de Jamones y Chacinería….y su Centro Ferial y de Congresos.

El motor de la economía bejarana y salmantina, era humo, un fracaso rotundo en lo que lo único que queda es el menoscabo de las arcas municipales bejaranas gracias al engaño de la compra venta de las parcelas municipales de esta urbanización. En este triste cuarto aniversario nadie asumirá su responsabilidad por ello.

Mientras tanto, la realidad, tozuda una vez más, es que el pasado 12 de noviembre de 2009, en el municipio de Leganés, y al grito de “Montero vampiro, nos chupa la sangre”, “Nuestro Pocero se llama Montero” o “Montero, cuidado, Garzón está avisado” más de 1000 vecinos se manifestaban frente a las empresas propiedad de Francisco Montero en una manifestación contra la especulación y la corrupción urbanística en este municipio madrileño, en el que señalaban como epicentro de estos comportamientos, presuntamente delictivos, al mismo Señor Montero del Rincón de La Condesa y de La Covatilla.




Visitantes conectados: 440