Negativa a la reunión del Consejo Provincial de Biodiversidad

Ecologistas en Acción no va a asistir a la próxima convocatoria prevista para el 1 de febrero, del Consejo Provincial de Biodiversidad, órgano de participación social, dependiente de la Delegación Provincial de la Consejería de Medio Ambiente. El acuerdo de no responder a la convocatoria se sustenta en un rechazo frontal a ser partícipe de un debate ficticio, de una propuesta de Orden General de Vedas, sobre la cual existe una determinación previa, de no tocar ni una coma del documento que se depositará sobre la mesa el próximo día 1 de febrero.

Una propuesta -igual en lo sustantivo a las órdenes generales de vedas de años anteriores- que será del agrado de los representantes del sector cinegético y de la patronal agraria, pero que para Ecologistas en Acción, es un compendio de imprudencia, irresponsabilidad, y de vulneración de la normativa de carácter comunitario, nacional y autonómico.

Es una gravísima irresponsabilidad que se siga manteniendo hoy día la media veda. Su inclusión en la Orden General de Vedas permite la captura de especies que se encuentran en una clara tendencia regresiva al menos en la última década, como es el caso de la Tórtola común (Streptopelia turtur) o en pleno periodo de cría, como es el caso de algunas de las especies de palomas que se pueden abatir en este periodo hábil de caza. Además, durante estas semanas hábiles para la práctica de la cinegética, en los días especialmente extremos del verano, se prestan a determinados abusos, como la espera en puntos de agua, la instalación de cebaderos para favorecer la concentración de las especies más gregarias (tórtola, palomas, etc.), o el disparo sobre especies protegidas, particularmente los ejemplares jóvenes de rapaces que inician sus primeros desplazamientos. No existe en la actualidad un fundamento científico, ya sea de carácter ambiental, económico o social, que justifique la media veda. Todo parece responder, como tantas otras ocasiones, a un permanente interés de satisfacer las demandas de los colectivos cinegéticos.

También consideramos una irresponsabilidad mantener –bajo el eufemismo de modalidad tradicional- la caza de la perdiz macho con reclamo. Esta modalidad de caza quiebra cualquier intento de regulación racional de la actividad cinegética, además de vulnerar los principios inspiradores de la normativa en su distinto ámbito competencial, que justifica y prohíbe con carácter general la caza de especies silvestres en periodo de celo o reproducción.

Y tampoco vamos a ser partícipes de un debate amañado, donde se aprueba la muerte sistemática de cuantos zorros aparezcan en el punto de mira del rifle o escopeta del cazador de turno. La propuesta de orden, la cual no será modificada, y menos aún en este punto, permitirá la captura y muerte de esta especie durante la práctica de la caza de cualquiera de las especies cinegéticas, independientemente de la época. Es decir, se dota de cobertura legal la persecución enconada e intensa por parte de los cazadores de una especie silvestre, aún siendo conscientes que no existe ni una sola evidencia científica que justifique el supuesto aumento de sus poblaciones. El zorro (Vulpes vulpes), es la cabeza de turco de las especies depredadoras silvestres por excelencia, simplemente por su condición de depredadores de especies cazables como el conejo o la perdiz roja. Por ello, se permite su captura y muerte con todo tipo de procedimientos de caza, algunos particularmente cruentos, como la caza del zorro en madriguera, el uso de lazos con tope y sin tope, la jaula-trampa, etc.

Cuando la Administración ambiental sea capaz de sustraerse del histórico y continuo chantaje, al que se somete voluntariamente ante el sector cinegético, Ecologistas en Acción, se sentará a discutir sobre la caza y sus numerosas implicaciones sociales y ambientales. Mientras tanto, que sigan las partes interesadas con esta farsa.




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