Más protección para las Zonas Húmedas de la provincia

Ecologistas en Acción con motivo de la celebración del Día Mundial de los Humedales, cuyo lema este año es “Cuidemos nuestros humedales; una respuesta al cambio climático”, reivindicamos que se garantice la conservación de la biodiversidad de nuestros humedales.

Ecologistas en Acción se suma a la celebración del 2 de febrero, Día Mundial de los Humedales, una jornada mundial para demandar la defensa, conservación y aprovechamiento racional de los humedales para reivindicar la conservación de nuestros humedales y especialmente la preservación de la biodiversidad, siendo 2010 el Año Internacional de la Biodiversidad.

Quema de plásticos en una de las Lagunas de Bonanza

Como en otras ocasiones aprovechamos esta fecha señalada para reivindicar la conservación y la regeneración de las zonas húmedas de la provincia de Cádiz. Si bien las zonas húmedas más llamativas son las lagunas, de las que hubo más de 40 en la provincia y hoy el número no pasa de 20, para la lucha contra el cambio climático es fundamental el mantenimiento y la preservación de las zonas marismeñas que suponen uno de los mayores sumideros de CO2 que existen en la naturaleza. Las marismas de la provincia de Cádiz gozan de una cierta protección pues tanto parte de las de la Bahía de Cádiz como las del Guadalquivir, parte del Barbate o Palmones se encuentran bajo diferentes figuras de protección, además el Ministerio de Medio Ambiente ha presentado varios proyectos de restauración de salinas y marismas. Sin embargo muchas de estas marismas fueran desecadas para la agricultura y debido a su alta salinidad se abandonaron y hoy en día no solo no se aborda su recuperación sino que las diferentes administraciones se han empeñado en proyectos de polígonos industriales, como es el caso de Las Aletas, donde en lugar de restaurar estas marismas se planteaba su destrucción absoluta alegando paradójicamente motivos ambientales para su instalación. El revés dado por el Tribunal Supremo certificando un flagrante incumplimiento de la Ley de Costas ha de ser determinante para que las administraciones implicadas abandonen este proyecto, claramente ilegal, y se impliquen en la restauración hídrica de las marismas desecadas y concretamente las marismas desecadas del Río San Pedro y el Guadalete se integren en el Parque Natural bahía de Cádiz.

También reivindicamos que los ayuntamientos a través de sus respectivos planes de ordenación (PGOU) incluyan todos aquellos humedales no protegidos como Suelo no urbanizable de especial protección húmeda junto con un perímetro de protección de suelo forestal para garantizar la protección del vaso lagunar. Estos lugares los encontramos por toda la provincia, algunos en estado lamentable como las Lagunas de Bonanza en Sanlúcar, otros mejor conservados como la Laguna de Pozo Lozano en El Puerto de Santa María pero amenazado por proyectos de campos de golf o la Laguna del Gallo degradada desde hace años por los cultivos sobre su cuenca. Más emblemático es el caso de la Laguna de los Tollos en Jerez de la Frontera, que tras su degradación por una explotación minera llevamos años esperando a que la Consejería de Medio Ambiente disponga las partidas presupuestarias para ejecutar el proyecto de restauración.

Marismas de Las Aletas

Por todo ello, en este día 2 de febrero, Día Mundial de los Humedales reclamamos a las administraciones competentes que tomen las medidas necesarias para conservar, proteger y preservar nuestros humedales y su biodiversidad como medio de lucha contra el cambio climático.

Para finalizar queremos destacar que Los Humedales cumplen un importante papel en la lucha contra el cambio climático, ya que son importantes depósitos (sumideros) de carbono, pudiendo representar hasta el 40% del carbono terrestre del mundo. Son cunas de diversidad biológica que suministran el agua y la productividad primaria de la cual innumerables especies de plantas y animales dependen para la supervivencia. Y son nuestros mejores aliados para evitar “desastres naturales”, ya que retienen las precipitaciones fuertes evitando posibles inundaciones aguas abajo; almacenan el agua en el suelo o la retienen en la superficie de lagos, pantanos, etc.