Rechazo al circo Mundial por la utilización de animales salvajes

Ante la visita del Circo mundial estos días en Guadalajara, Ecologistas en Acción hace un llamamiento a los ciudadanos para que no participen con el maltrato animal que ocasionan estos espectaculos con animales salvajes y por este motivo recordamos lo siguiente:

Los circos se nos presentan como lugares divertidos, llenos de colorido y alegría. Pero detrás no sólo hay payasos y malabaristas, sino una realidad muy diferente: el sufrimiento, privación de libertad y muerte de animales. Pues reducidos y acobardados por golpes y latigazos, el circo se apoya en la vieja idea de que somos superiores a animales de otras especies y tenemos derecho a dominarles.

Todos los animales que son obligados a vivir en los circos viven privados de libertad durante toda su vida y la mayoría de las veces solo salen de sus jaulas, cajas o liberados de sus cadenas para ser obligados a realizar ridículas exhibiciones y trucos. Esta falta de libertad, contraria a la propia naturaleza del animal, les suele causar muchas veces graves trastornos mentales y físicos: moverse de lado a lado de manera repetitiva, golpes en la cabeza, morder los barrotes, automutilizarse, etcétera.

Igualmente, esos números o trucos que tanto gustan al público se obtienen tras horas de entrenamiento durísimo que causa una gran angustia y sufrimiento a los animales sometidos para por fin poder realizarlos correctamente. Entrenamiento por supuesto, a base de golpes. Ningún león, oso, elefante o cualquier otro animal, andaría en bicicleta, sostendría pelotas, o saltaría a través de aros de fuego, estos trucos los hacen en contra de su voluntad, les incomodan y les hacen tener miedo de las consecuencias que tendría no hacerlo o hacerlo mal. Más golpes y latigazos.

También, los circos viajan de ciudad en ciudad haciendo miles de kilómetros. Estos viajes inplican estar durante horas encerrados en compartimentos sin ver la luz del sol, darse golpes con el traqueteo de la carretera y estar encadenados. Durante estos alrgos viajes mcuhos animales mueren durante el camino.

Cuando los animales ya no les sirven, por ser demasiado "torpes" o hacerse mayores, les matan o abandonan, e incluso algunos circos les venden a colecciones privadas de animales exóticos o laboratorios de experimentación. Así acaban su vida, de manera tan miserable como lo fue el resto de su existencia.

Por todas estas razones, Ecologistas en Acción pide a los ciudadanos que no visiten los circos que usan animales en sus actuaciones.