Inactividad de la administración en materia de agua

En el Día Mundial de Agua, que se celebra el 22 de marzo, Ecologistas en Acción de Andalucía quiere llamar la atención sobre el estado de abandono en el que se encuentran nuestros cauces y riberas andaluzas, en los que las diferentes administraciones siguen permitiendo que se construya y se lleven a cabo todo tipo de vertidos y demás deterioros ambientales.

Ecologistas en Acción estima que existen más de cuarenta mil construcciones situadas dentro del dominio publico hidráulico y zonas de alto riesgo de inundación, siendo en su mayor parte viviendas, aunque también hay otro tipo de construcciones e instalaciones, como son polideportivos, camping, parques públicos, colegios, etc. Una parte de estas construcciones se encuentran situadas en zonas de muy alto riesgo para las personas, en el caso de que se produzca una avenida.

En el caso de Andalucía, los principales asentamientos de viviendas sobre dominio público hidráulico y zonas de alto riesgo de inundación, se sitúan sobre el río Guadalquivir y sus afluentes como el Genil, el Guadalbullón o el Guadalimar; en la cuenca atlántica en el río Guadalete; y en la cuenca mediterránea en ríos como Guadalobó, el Padrón o el Guadalhorce en los municipios. Entre otros de Jaén, Andújar, Menjíbar, Marmolejo, Guarromán; de Córdoba, Luque, Palma del Río, Villa del Río; de Sevilla, Lora del Río, Tocina; de Cádiz, Chiclana, San Fernando, Conil, Algeciras, Jerez de la Frontera; de Huelva, río Guadiana y el Odiel a su paso por Ayamonte, Canela, Punta del Moral, Pozo del Camino, Isla Canela, Isla Cristina, Punta Umbría y Huelva ciudad; de Málaga, Cártama, Manilva, Estepona, etc.

La responsabilidad de esta situación reside mayormente en las diferentes administraciones implicadas pues, aunque la legislación al respecto es bastante clara (artículo 28 del Plan hidrológico Nacional), exigiendo a las administraciones la eliminación de estas construcciones, lo cierto es que las mismas hacen caso omiso a lo establecido en la normativa, al considerar políticamente “incómodo” la eliminación de esas construcciones. Las administraciones implicadas, y por tanto con competencias en el tema, son las Confederaciones Hidrográficas, dependientes del Ministerio de Medio Ambiente, así como los gobiernos autonómicos y municipales, al depender de los mismos la actividad urbanística.

Ecologistas en Acción de Andalucía considera que esa dejación de funciones por parte de las administraciones responsables está favoreciendo que se sigan incrementando las construcciones en el dominio público hidráulico y zonas de alto riesgo de inundación, por lo que el riesgo de que se produzcan sucesos como el del camping de Biescas o el de Cerro de Reyes en Badajoz, se incrementa día tras día.

En este sentido, Ecologistas en Acción hace responsables a las administraciones con competencias en el tema de que sucesos de estas características puedan volver a sucederse, dado que podrían evitarse, pues si bien es cierto que a medio plazo no se puede saber cuando, donde y cuanto va a llover, siempre se sabe por donde va a correr el agua.

Asimismo, Ecologistas en Acción quiere llamar la atención sobre la falta de eficacia frente a avenidas de los encauzamientos de hormigón pues, a parte de suponer la destrucción del río, concentran los caudales, incrementando la velocidad del agua, a la vez que generan una sensación de falsa seguridad, favoreciendo la construcción en su entorno inmediato. Sin embargo, cuando el agua supera la capacidad del encauzamiento, ésta se desplaza sin ningún tipo de control (tanto en el camping de Biescas, como en el barrio de Cerro de Reyes, en Badajoz, los cursos de agua se encontraban encauzados).

Por último, Ecologistas en Acción hace un nuevo llamamiento a las administraciones andaluzas para que, cumpliendo con lo establecido en la legislación vigente, procedan a la eliminación de todas las construcciones y vertidos de todo tipo existentes sobre el dominio público hidráulico y zonas de alto riesgo de inundación y que a continuación procedan a la restauración del bosque de ribera autóctono, cuya eficacia contra el riesgo de avenidas está sobradamente demostrada.