Mortandad de peces en el río Ágrio de Aznalcóllar

Los miles de peces muertos han aparecido el pasado fin de semana y coincide con el cambio en el color de las aguas del verde habitual al turquesa, tonalidad típica de las aguas con fuerte contaminación metálica muy similar al color que adquieren las aguas de las cortas mineras abandonadas.

La toxicidad de estos vertidos procede del elevado nivel de metales pesados que aportan al agua, del bajo pH y de la pérdida de oxígeno disuelto al ser consumido por la oxidación de los sulfuros metálicos que arrastran estos lixiviados.

No es la primera vez que ocurre, ya en 2004 se denunció un episodio similar, con lo que se viene a demostrar lo complicado que es controlar las fuentes de contaminación que deja la actividad minera una vez clausurada ya que se trata de instalaciones que han generado miles de toneladas de residuos altamente contaminantes expuestos a los elementos y que generan una contaminación difusa que en épocas de lluvias dan lugar a vertidos muy contaminantes capaces de eliminar toda la vida acuática en las masas fluviales en contacto con las escombreras mineras, como en la zona más afectada de éste episodio, el contraembalse del Ágrio, que tiene las dimensiones de un lago. Otros arroyos como el de Los Frailes con altos valores biológicos en sus tramos altos, acaban muertos al pasar cerca de las acumulaciones de residuos. Las denuncias se acumulan sin que ninguna de las administraciones responsables de las autorizaciones mineras , se den por aludidas.

Estos episodios vienen a revelar la inviabilidad medioambiental a corto y medio plazo de proyectos mineros como el de las Cruces en Gerena que ya ha generado las mismas montañas de escombreras que las minas de Aznalcóllar, de las que tendrá que hacerse cargo la administración indefinidamente cuando la multinacional minera hay acabado de explotar el yacimiento. La única forma de eliminar la contaminación asociada a las escombreras es restaurando medioambientalmente los suelos mediante un Plan integral de inertización de residuos, un costoso precio derivado de las minas a cielo abierto, que no pagarán las multinacionales.

Esta contaminación viene a demostrar también la inviabilidad del uso de estas aguas para los pretendidos regadíos de los culivos de las marismas de Aznalcázar que se quieren aprobar en el próximo Consejo de Participación del Espacio Natural Doñana que presidirá por primera vez el ex presidente Felipe González. La propuesta pretende hacer llegar a los cultivos de la marisma unos 10 hm3 procedentes del Ágrio por el Contraembalse en el que se ha producido la mortandad de peces y usando el Guadiamar como Canal de riego y provocando la aleteración del régimen fluvial del río y la contaminación de los cultivos.

Ecologistas en Acción trasladará al Consejo de Participación de Doñana su preocupación por este episodio de contaminación e instará a la Agencia Andaluza del Agua y a la Dirección del Espacio Natural Doñana a que informe sobre los efectos que esta contaminación haya podido tener sobre el Guadiamar y los ecosistemas del Parque que se nutren de sus aguas. También se evidenciará la inseguridad ambiental de minas de Aznalcóllar que hace que haya que poner en cuarentena cualquier proyecto que quiera usar las aguas del Guadiamar para riego o para su incorporación a la marisma.