Agua ácida y metales pesados en el embalse del Ágrio

El análisis de agua del contraembalse del Ágrio revela un agua ácida y cargada de metales.

Ecologistas en Acción exige que las captaciones de agua para regadíos y usos industriales se realicen aguas arriba de la presa para no alterar el régimen fluvial del Guadiamar y evitar que la contaminación minera llegue a Doñana.

Ecologistas en Acción ha analizado las escorrentías que llegaban al contraembalse del Ágrio y han dado como resultado un pH inferior a 3 y una conductividad de 7.78 dS/m, lo que explica la mortandad de peces y las inutiliza como agua de riego.

Estos datos chocan con que el Consejo de Participación del Espacio Natural Doñana haya aprobado la concesión de aguas del embalse del Ágrio a los cultivos de la marisma de Aznalcázar en la zona de los hatos, utilizando el contraembalse del Ágrio y el Guadiamar como canal de riego de estas aguas, llevando la contaminación de las escombreras mineras a los regadíos.

La Consejería de Medio Ambiente está procediendo al reparto de aguas del embalse del Ágrio, Aznalcóllar, para seguir regando cerca de 5.000 hectáreas buena parte de ellas ilegales en la zona conocida como Los Hatos en la marisma de Aznalcázar. Con la intención de evitar que continúe la sobreexplotación del acuífero que nutre Doñana, la Consejería de Medio Ambiente opta por la sustitución de las aguas subterráneas por superficiales procedentes del embalse del Ágrio.

El problema asociado a estos regadíos es antiguo y ya la Comisión de Expertos del 92 los señalaba como uno de los principales problemas para la conservación de Doñana. La sobreexplotación, por tanto, viene de lejos, hasta el punto de provocar un descenso de 17 metros en el acuífero, su salinización y la desecación de ecosistemas del Espacio Natural Doñana. La propuesta de la Junta es que a cambio de que precinten los pozos ilegales, esas fincas de regadío, en parte ilegales, se beneficien de muchos más hectómetros cúbicos de aguas de los que tienen derecho legal.

Los impactos ecológicos de la sobreexplotación se han visualizado en la pérdida de ecosistemas como las fresneras de la vera norte de la marisma o en la reducción del periodo de inundación de la marisma al no llegar los aportes del acuífero que se desviaban hacia los regadíos en momentos clave para la cría de la avifauna, lo que ha deparado la pérdida de numerosas nidadas por desecación rápida de la marisma.

Para Ecologistas en Acción la solución no puede ser la huida hacia adelante y antes de nada hay que reestablecer la legalidad, cerrar todos los pozos ilegales y multar a todas las explotaciones infractoras. Una vez determinada la superficie legal, hay que reasignar el regadío con criterios sociales y el tipo de cultivo, expropiando derechos a los terratenientes y cediéndolos a las pequeñas propiedades.

Finalmente, conocidas las demandas ya ordenadas y legalizadas, la sustitución de los aportes subterráneos por superficiales, debe hacerse mediante transporte del agua directamente desde el embalse por tubería cerrada, nunca debe ser conducida a través del río Guadiamar como irresponsablemente pretende la Consejería de Medio Ambiente y la Agencia Andaluza del Agua. Alterar el régimen hídrico de un río cuya naturaleza es la de no presentar caudal durante el verano, provocará modificaciones en su dinámica fluvial y ecosistémica, además del riesgo que supone de contaminación para los propios cultivos por las persistente contaminación derivada de las minas.

La Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía excluye la posibilidad de tubería cerrada por su elevado coste, sin embargo, sólo con las multas por afección al dominio público pendientes de cobro a las fincas a las que llegaría el agua, que superan los 3 millones de euros, se podría realizar la infraestructura.

Por otro lado, Ecologistas en Acción de Andalucía ha mantenido una reunión con los responsables de Abengoa, otro de los beneficiarios de las aguas del Ágrio para las plantas termosolares de Sanlúcar, para exponerles nuestra oposición al uso del río como canal de abastecimiento de las aguas del embalse, en esta reunión se comprometieron a que si la Junta obliga a la captación en tubería directamente del embalse ellos no tendría ningún problema para hacerlo así, entendiendo que se trataba de una exigencia razonable.

Ecologistas en Acción afirma que se está cometiendo una ilegalidad con las concesiones a los regadíos en los términos planteados, ya que el acuerdo va a permitir que se consoliden cerca de 5.000 hectáreas cuando sólo hay registro legal para menos de 2.000 y por tanto se prima al infractor reconociéndole por la vía de los hechos consumados grandes volúmenes de riego a las que no tienen derecho. Pondrá el asunto en conocimiento de la fiscalía de Medio Ambiente para que determine si hay o no algún delito en las mismas, igualmente se denunciará a la Comisión de Medio Ambiente de la Unión Europea por las afecciones medioambientales de estas concesiones sobre el LIC Guadiamar.

Mortandad de peces en el río Ágrio de Aznalcóllar