Por la recuperación de las marismas destruidas por los fosfoyesos

La presentación del proyecto piloto de restauración y los anuncios de planes de revegetación siguen estando lastrados por la negativa de la Consejería de Medio Ambiente a considerar los fosfoyesos como residuos, a pesar de la evidencia que suponen los más de cien millones de toneladas de materiales peligrosos y radiactivos acumulados en las balsas.

Ante la presentación de los planes de restauración de las balsas de fosfoyesos por parte del Ministerio de Medio Ambiente y la Junta de Andalucía, Ecologistas en acción lamenta que las administraciones públicas hayan amparado durante años la contaminación y destrucción de mil doscientas hectáreas de marismas generando el mayor depósito de residuos de esta parte de Europa.

En continuidad con su línea de amparo a los vertidos contaminantes que propició la concesión de la Autorización Ambiental Integrada a Fertiberia contraviniendo las disposiciones de la Ley de Prevención y Control Integrados de la Contaminación, como ya puso de manifiesto un informe del defensor del pueblo hace un año, la Junta de Andalucía quiere evitar a toda costa incluir los fosfoyesos dentro del inventario de residuos industriales. Ecologistas en Acción considera obligatorio que se realice una caracterización adecuada de los residuos depositados en las balsas de fosfoyesos en la que se determine su peligrosidad y acción radiactiva para poder abordar una gestión adecuada acorde con la normativa vigente.

Por otra parte, cumplir el objetivo de la recuperación integral de estas marismas requerirá, junto a la participación de la comunidad científica, abordar con plena transparencia costosas tareas a largo plazo, que debe pagar la empresa que obtuvo sus beneficios contaminando este entorno. Debe haber garantías claras de que las víctimas de la contaminación, como son los propios trabajadores del polo químico, la población onubense y nuestro castigado entorno natural no sigan pagando las consecuencias de una actividad contaminante cuyo desarrollo sólo es entendible bajo el amparo de la dictadura franquista que la impuso en su día.