En defensa de los Caminos Tradicionales

El pasado 10 de mayo Ecologistas en Acción presentó a la opinión pública el “Manual para la defensa de los caminos tradicionales”, cuya elaboración está motivada por los graves problemas que aquejan a los caminos públicos (ocupaciones, usurpaciones, cerramientos), y la necesidad de difundir un conjunto de conocimientos y herramientas, que posibiliten que haya un mayor número de grupos y personas que trabajen en favor de los mismos.

La red de caminos tradicionales del Estado español posee algo más de 500.000 km de longitud, de los que 125.000 corresponden a vías pecuarias, 5.764 a plataformas de ferrocarril en desuso, algo más de 150.000 a caminos construidos por el antiguo Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario, unos 80.000 a caminos vecinales, más de 40.000 a caminos forestales, y el resto a otras tipologías de caminos (rurales, asociados a las motas de cortas de ríos, a conducciones de agua potable, etc.). A estos kilómetros hay que sumarles los de las servidumbres del dominio público hidráulico, más de 46.000 km en cauces fluviales principales, servidumbres de tránsito del dominio público marítimo terrestre, 7.880 km, y los correspondientes a la servidumbre de acceso al mar. Estas servidumbres, aunque no encajan bien en el concepto de camino tradicional, tienen problemas similares a los caminos, y funcionan como ejes lineales que nos permiten el acceso a los cursos de agua y al litoral, para bañarnos, pescar, contemplar la naturaleza, pasear, etc.

Caminos históricos

Para animar al lector a que se involucre en la defensa de los caminos tradicionales, el Manual dedica un epígrafe a poner ejemplos de caminos tradicionales de interés histórico y cultural de las distintas Comunidades Autónomas del Estado español. Algunos de los ejemplos aportados son: el camino de acceso a la ermita de la Virgen de la Piedad (Torrelaguna) y La Senda del Correo (Prádena del Rincón-Puebla de la Sierra), en la Comunidad Castellana de Madrid; los caminos de acceso al pico Veleta, en Sierra Nevada, para conseguir y transportar hielo a Granada; los caminos de los Contrabandistas (pirineo Aragonés); la Trocha Real del Puerto de Candeleda (Castilla y león); los caminos de la Serra de la Tramuntana (Islas Baleares); los caminos carreteros, de herradura, sendas y veredas de la isla de Gran Canaria; los caminos de servicio de tres importantes canales castellanos (Canales de Castilla y del Henares y Real Acequia del Jarama); y el Camino de Santiago.

Respecto a las plataformas de ferrocarril en desuso el libro enumera y describe un cierto número de ellas, con el objeto de mostrar el interés y potencialidades de los 5.764 kilómetros de líneas férreas en desuso que existen, junto con sus 954 estaciones y apeaderos, 501 túneles y 1.070 puentes y viaductos.

Por último, se dedica un extenso capítulo a las vías pecuarias, centrándonos en informar al lector de la variedad de nombres y anchos que tienen éstas en las distintas Comunidades Autónomas, aspecto bastante desconocido por el gran público. Así, y mientras que en los territorios pertenecientes a la antigua Corona de Castilla (León, Andalucía, Extremadura y Castilla) y en la actual Comunidad Foral Navarra, los anchos de las vías pecuarias están muy reglados, en los territorios que formaron parte de la Corona de Aragón (Aragón, Cataluña y País Valenciano), no hay uniformidad en las medidas. En estos territorios no existe la precisa definición castellana y navarra sobre anchuras, aunque se observa una tendencia a establecer medidas en torno a los 20 y los 40 m, asimilables a las veredas y cordeles de Castilla. Además, se distinguen las vías de más importancia, de uso presumiblemente trashumante, añadiendo los calificativos de mayor (para el caso de los ligallos) y de real (para pasos y assagadors).

CORONA DE CASTILLACOMUNIDAD FORAL NAVARRA
Nombre Ancho Ancho Nombre
Cañada 75,22 m 40 m Cañada
Cordel 37,61 m 30 m Traviesa
Vereda 29,89 m 15 m Pasada
Colada Variable 15 m Ramal
Descansadero Variable Variable Reposadero

Y para que no piense el lector que los únicos caminos ganaderos que existen son las vías pecuarias, el Manual hace mención de los de Asturias, las Derecheras de Cantabria, las sendas ganaderas de Gran Canaria y los caminos ganaderos del País Vasco.

Comunicación, ocio y conservación

Algunos lectores se preguntarán el por qué de este esfuerzo por defender los caminos tradicionales de carácter público y las servidumbres de ríos y costas, y si éstos sirven para algo. El por qué nos empeñamos en defender su existencia, cuando su función original ha desaparecido o disminuido. Es ésta una postura romántica, egoísta, o es que realmente el interés de caminos y servidumbres públicas aconseja su prudente cuidado y gestión.

En el Manual se demuestra que los caminos tradicionales siguen siendo uno de los soportes básicos para las comunicaciones del mundo rural, para poder transitar de otra forma (sin coche) por el territorio, constituyen espacios para el desarrollo de un importante número de actividades económicas vinculadas al sector primario (empresas ganaderas y agrícolas que necesitan los caminos para mover su ganado, acceder a sus predios de labor, etc.) y de servicios (excursiones a pie, en bicicleta y a caballo). En el caso de las servidumbres públicas, su existencia permite la libertad de movimientos de los ciudadanos y ciudadanas hacia las riberas de los ríos y a los espacios costeros, en el marco de los usos que se permiten en sus respectivas leyes.

Pero vamos a profundizar un poco más en los usos, porque es aquí donde está la posibilidad de mejorar la situación de caminos y servidumbres públicas. En primer lugar hay que señalar los usos tradicionales como el movimiento de ganado, maquinaria agrícola, aprovechamiento de frutos (palmitos, algarrobas, etc.); romerías, como la de la Virgen del Rocío, en donde los romeros aprovechan tramos de doce vías pecuarias de Sevilla y Huelva, la de la Virgen de La Alarilla, en Fuentidueña de Tajo (Madrid), que utiliza 5 km de la Cañada Real Soriana, o la bajada de la rama desde el Valle de Tamadaba hasta Agaete (Gran Canaria), utilizando el camino que une Tamadaba-San Pedro y Los Berrazales, relacionado con el ancestral rito de origen aborigen de las harimaguadas.

Dentro de este primer bloque de usos no podemos olvidar los vinculados a las labores de vigilancia de agentes forestales y ambientales, y policías de todo tipo, y cuando se trata de los caminos de acequias y canales, las de los servicios de vigilancia y cuidado de estas infraestructuras hidráulicas.

Un segundo bloque de usos está relacionado con el ocio y recreo, que son los que con mayor intensidad se están desarrollando hoy día en los caminos tradicionales, y que se centran en paseos por la naturaleza, senderismo, cicloturismo, cabalgada, interpretación del paisaje. Usos que, incluso, se regulan desde legislaciones específicas como las de vías pecuarias (Ley 3/95, de 23 de marzo y Ley 8/1998, de 15 de junio de la Comunidad madrileña) o de espacios naturales (Ley 8/1991 de 10 de mayo de espacios naturales de Castilla y León), por poner algunos ejemplos.

Un dato importante con relación a este bloque de usos es que en septiembre de 1999 20.000 km de Senderos de Gran Recorrido (GR) habían sido señalizados ya en Estado español, apoyándose en caminos tradicionales, caso del GR-13, Cañada Real de los Roncaleses (Navarra); GR-10, Cañada Segoviana, y GR-124, la Senda Real (Comunidad Castellana de Madrid, promovido por Ecologistas en Acción); GR-41, Vereda del Vaquerizo (Huelva); GR-89, caminos de sirga del Canal de Castilla; etc.

Para finalizar este bloque de usos no podemos dejar de mencionar las plataformas de ferrocarril en desuso que por su escasa pendiente (no superior al 3%) permiten que no sólo los senderistas, cicloturistas y los amantes de los équidos desarrollen sus actividades, sino que los minusválidos físicos puedan ir con sus sillas de ruedas y gozar del entorno por donde discurren estos soportes.

El tercer y último bloque de usos está relacionado con la conservación y gestión del medio natural. Hemos de tener en cuenta que algunos caminos sirven de franjas de conexión entre el mundo urbano y el medio rural; otros cumplen la función de corredores biológicos entre enclaves naturales, y cuando circundan el perímetro de espacios naturales se comportan como franjas de amortiguación de impactos. Estos usos, que son más propios de las vías pecuarias por su considerable anchura, se encuentran regulados en normativas relativas al medio natural, Ley de Espacios Naturales Protegidos del País Valenciano, o de vías pecuarias, Ley 8/1998, de 15 de julio de la Comunidad de Madrid y Ley 3/95, de 23 de marzo (estatal).

Siguiendo con este grupo de usos no podemos olvidar que muchos caminos tradicionales discurren paralelos a cursos de agua, por lo que el dominio público-hidráulico y su servidumbre, así como el camino, se superponen o discurren juntos, creándose franjas de suelo público de gran interés para la mejora de los ecosistemas de ribera. Los caminos tradicionales también pueden contribuir al incremento de la cubierta vegetal si se potenciara su reforestación (uso regulado en las normativas relativas a vías pecuarias), siempre y cuando no se generen tensiones con el uso principal de éstos.

En ocasiones lo que interesa es que se mantenga la vegetación natural que se ha desarrollado sobre el camino tradicional, ya que ésta puede constituir el último reducto de vegetación autóctona, tratarse de especies vegetales singulares, servir de hábitat para la fauna, y en zonas de caza comportarse como refugios para la fauna cinegética. De hecho el Catálogo Valenciano de vías pecuarias de interés natural incluye algunos de estos caminos pastoriles, por albergar árboles singulares o microrreservas de flora, caso de la vía pecuaria que discurre por las lomas del Cap de Les Hortes (Alicante). Otro ejemplo lo tenemos en el sur de Castilla, donde la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha procedido a realizar un cerramiento de la única población conocida del jaguarzo Helianthemum polygonoides, la cual se encuentra en una vía pecuaria albacetense que discurre por el Saladar de Cordovilla.

Por último, señalar las servidumbres ligadas a las costas y ríos, las cuales combinan las tres tipologías de usos a los que nos hemos referido, ya que nos permiten acceder a estas masas de agua para, como ya hemos indicado, bañarnos, pescar, pasear, contemplar la naturaleza, labores de vigilancia, salvamento, etc.

Nuevos usos

Pese a los problemas que poseen los caminos tradicionales y los dominios/servidumbres públicas, existen numerosas iniciativas de particulares, organizaciones no gubernamentales, así como de las administraciones públicas, que tratan de buscar soluciones y dar nuevos usos a los caminos para asegurar una protección más eficaz de éstos. En el Manual hemos seleccionado algunas de ellas, aportando datos del por qué de la iniciativa, quién la lidera, las Administraciones públicas, particulares y organizaciones no gubernamentales involucradas, las inversiones que genera, así como el empleo estable o temporal que crean, para que veamos con claridad que los caminos tradicionales están generando riqueza, y creando empleo y empresas.

Las iniciativas vinculadas con las Administraciones públicas están relacionadas con la aprobación de normativas, de las que ya hemos dado cumplida cuenta; la elaboración de inventarios (Hellín, 1998 –Albacete–) y planes de recuperación de caminos (Regis –Gran Canaria–, El Camino de El Cid –potenciado por las ocho provincias por las que discurren los 947 km de la ruta que llevó a este castellano a su exilio en Valencia–); recuperación de calzadas romanas que a su vez son caminos o vías pecuarias (vía romana nº XXIV –Galapagar/La Fuenfría, Madrid–, que se apoya en el Camino Viejo de El Escorial y la Cañada del Toril); recuperación de los caminos que sirven de soporte al Camino de Santiago; etc.

Con relación a las plataformas de ferrocarril en desuso destaca el proyecto Vías Verdes del Ministerio de Medio Ambiente, que comenzó su andadura en 1992 y cuyo objetivo es la conversión de estas plataformas en soportes para el uso recreativo. De 1992 a 1998 se han acondicionado, al menos parcialmente, 13 plataformas y otras 10 estaban en periodo de ejecución, con una inversión cercana a los 3.200 millones de pesetas y 450 kilómetros recuperados. Desde octubre de 1998 hasta junio de 1999 se estaban acondicionando otros 100 km, con un presupuesto de más de 600 millones de pesetas.

Por lo que a las vías pecuarias se refiere hay que mencionar el proyecto de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para aprovechar turísticamente 207 km de la Cañada Real de Los Chorros a su paso por 25 municipios de la provincia de Cuenca. En la de Castilla y León se está procediendo al inventario de tres tipos de corredores ecológicos, vías pecuarias, riberas y montes de utilidad pública, mientras que en la Comunidad Castellana de Madrid, el gobierno autónomo ha procedido a la eliminación de 200 ocupaciones ilegales existentes en la Cañada del arroyo Tejada (Colmenar Viejo) y a la elaboración de un Plan de Actuación de Vías Pecuarias (1997).

La defensa del dominio público hidráulico y costero, y sus servidumbres asociadas, la tiene encomendada el Ministerio de Medio Ambiente, una de cuyas tareas principales es la de deslindar ambos dominios, lo que permite discernir con claridad sus servidumbres públicas (hidráulica y de tránsito y acceso al mar).

En el grupo de iniciativas de organizaciones no gubernamentales hay que destacar el proyecto Eurovelo, de la Federación de Ciclistas Europeos, con el respaldo de la Comisión Europea, De Frie Fugle y Sustrans. El proyecto trata de crear una red transeuropea de grandes rutas ciclistas que en territorio español se apoyará en plataformas de ferrocarril en desuso, vías pecuarias, caminos de servicio de canales, etc. Otra iniciativa, El Camino de España, promovida por la Asociación de los Caminos Históricos de España, con sede en Logroño (La Rioja), trata de crear un itinerario cultural, histórico, turístico y deportivo entre Asturias y Granada, apoyado en caminos tradicionales.

Por lo que respecta a los grupos ecologistas y conservacionistas, así como asociaciones de defensa de las vías pecuarias y de la ganadería extensiva, destacan las numerosas marchas reivindicativas en defensa de caminos y dominios públicos hidráulico y costero y sus servidumbres, denuncias de ocupaciones ilegales, juicios, participación en los procesos de información pública de deslindes y concesión de ocupaciones, y elaboración de publicaciones divulgativas.

En este sentido hay que destacar la Queja presentada en 1992 por Ecologistas en Acción ante el Defensor del Pueblo del Estado español, por el mal estado en que se encuentran las vías pecuarias, y el recién firmado convenio entre la Associació d´Amics dels Camins Ramaders con la Diputación de Barcelona (junio de 1999), para realizar el inventario y descripción de la red de vías pecuarias en la región metropolitana de Barcelona, como red de conectadores ecológicos entre los espacios naturales incluidos en el proyecto Anillo Verde.

Por último no podemos olvidarnos del proyecto 2001, del Fondo Patrimonio Natural Europeo-Fundación 2001-Global Nature, que durante varios años ha estado movilizando un rebaño de ovejas merinas por las vías pecuarias del occidente peninsular, pasando por la ciudad de Madrid, lo que ha dado un fuerte impulso a la recuperación de los caminos pastoriles en todo el Estado. Otra asociación vinculada a la defensa de las vías pecuarias, el Concejo de la Mesta, ha recogido la antorcha del proyecto 2001 para seguir movilizando cabañas de ganado trashumante, una de las cuales sigue pasando por la villa de Madrid, allá por el mes de octubre.

Esperamos que la información e ideas aportadas en el Manual, ayuden a las amigas y amigos de caminos y servidumbres públicas a defenderlos mejor, y estimule a los indecisos a involucrarse en la defensa de este interesante y necesario patrimonio público.

Hilario Villalvilla es miembro de Ecologistas en Acción. El Ecologista nº22

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Marco jurídico de los caminos

Un aspecto que muy cuidado en el Manual es el referido al marco jurídico de caminos y servidumbres, al objeto de que los ciudadanos conozcan la legislación que les afecta. En primer lugar hay que señalar que la mayor parte de los Estatutos de Autonomía de las Comunidades Autónomas del Estado, en el título relativo a las competencias, hacen mención expresa a los caminos públicos, estableciendo con precisión que esta materia es competencia exclusiva de cada Comunidad, siempre y cuando el itinerario de los mismos discurra de forma íntegra por su territorio.

La regulación de los caminos públicos por parte de la legislación autonómica es desigual, fragmentaria y dispersa, encontrándose disposiciones en normas que regulan materias diversas: Ley 10/1994, de 4 de julio, de Ordenación del Territorio y Urbanismo de Navarra; Ley 9/1990, de 28 de diciembre, de Carreteras y Caminos de Castilla-La Mancha, y Decreto 162/95 de 24 de octubre sobre la libre utilización de los caminos y vías de uso público en terrenos sometidos a régimen cinegético especial; Ley 10/1998, de 9 de julio, de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, que protege a los caminos históricos con más de cien años de antigüedad; en el País Valenciano la Ley de Carreteras regula los caminos públicos aptos para el tráfico rodado, integrando a éstos en el sistema viario, y creando una Red de Caminos de Dominio Público, mientras que otros tipos de caminos públicos se regulan en la legislación de Montes y de Espacios Naturales; etc.

En el caso concreto de los caminos vecinales, rurales, pistas forestales en montes pertenecientes a entidades locales y de concentración parcelaria (caminos locales), la gestión de los mismos es competencia municipal, aunque basada en la legislación del Estado y de las Comunidades Autónomas. Tres son los textos articulados que debemos conocer: la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases de Régimen Local; el RDL 781/1986, de 18 de abril, por el que se aprueba el Texto Refundido de Régimen Local; y el Reglamento de Bienes de las Entidades Locales (RD 1372/1986, de 13 de junio).

También encontramos regulaciones de los usos de los caminos en las normativas relativas a la circulación y práctica de deportes con vehículos a motor en terrenos forestales y áreas de interés natural, que tienen aprobadas algunas Comunidades Autónomas.

Las vías pecuarias cuentan con una legislación propia, la Ley 3/95, de 23 de marzo, y sus desarrollos autonómicos: Decreto 143/1996, de 1 de octubre, de Extremadura (Reglamento); Ley Foral 19/1997, de 15 de diciembre, de Navarra; Decreto 3/1998, de 9 de enero, de La Rioja (Reglamento); Ley 8/1998, de 15 de junio, de la Comunidad de Madrid; y Decreto 155/1998, de 21 de julio de Andalucía (Reglamento). No obstante lo anterior, no podemos olvidar que desde normativas sectoriales relacionadas con la conservación de la naturaleza también se establecen criterios protectores de las vías pecuarias, caso de la Ley 9/1999, de 26 de mayo, de Conservación de la Naturaleza de Castilla-La Mancha; Ley 11/1994, de 27 de diciembre, de la Generalitat, de Espacios naturales protegidos del País Valenciano; o de la Ley 9/1995, de 28 de marzo, de Medidas de Política Territorial, Suelo y Urbanismo de la Comunidad madrileña.

Los terrenos por donde discurren las plataformas de ferrocarril en desuso, y sus inmuebles asociados, tienen su regulación específica en los Reales Decretos 1480/1989, relativo a RENFE, y 719/1990, relativo a FEVE, sobre realización del inventario y clasificación jurídica de los bienes adscritos a estas compañías ferroviarias.

Para finalizar estas breves pinceladas sobre legislación, hay que señalar que el dominio público hidráulico y el marítimo-terreste, con sus servidumbres asociadas, están tutelados en la Ley 29/1985, de 2 de agosto, de Aguas, y la Ley 22/1988, de 28 de julio, de Costas.