Objetivo: Mercurio Cero

La contaminación por mercurio es una amenaza mundial, por su toxicidad para los seres vivos. Este metal circula por el agua, el suelo, los sedimentos y sobre todo por el aire, depositándose y movilizándose continuamente, y apareciendo en regiones muy alejadas de la fuente de emisión. Por ello resulta urgente avanzar en la erradicación de su uso.

El mercurio y sus derivados son extremadamente tóxicos para las personas [1], en especial para el sistema nervioso infantil en desarrollo. También son dañinos para los ecosistemas y la vida salvaje. La acción de las bacterias sobre el mercurio depositado puede originar metilmercurio, que tiene la capacidad de acumularse en organismos (bioacumulación) y de concentrarse en las cadenas tróficas (bioamplificación), especialmente en la cadena alimentaria acuática. Algunos peces de consumo habitual, como el atún o el pez espada, contienen cantidades de mercurio que pueden suponer un riesgo para la salud de los consumidores. El metilmercurio traspasa fácilmente la barrera placentaria y la barrera sanguínea del cerebro. Esto lo hace especialmente peligroso para las mujeres embarazadas y en edad fértil, que pueden acumularlo en su organismo y traspasárselo a sus hijos.

Almadén, la mayor mina de mercurio

La mayor mina de mercurio de Europa se encuentra en Almadén, Ciudad Real, donde se explota desde hace más de 2.300 años. Los romanos utilizaron el mineral que de allí se extraía, el cinabrio o sulfuro de mercurio, para fabricar el colorante rojo llamado bermellón que empleaban como colorete cosmético y para pintar o teñir. Más tarde, los árabes ya descubrieron y utilizaron el poder amalgamante del mercurio.

Pero fue con el Descubrimiento de América y de las minas de oro y plata de Bolivia y Perú cuando el mercurio adquirió una importancia fundamental en el proceso de obtención de los metales preciosos, una importancia que continuó durante siglos y que convirtió al mercurio en una sustancia estratégica. Mucho tiempo después, se descubrió su utilidad en la fabricación de explosivos y durante la II Guerra Mundial España obtuvo enormes beneficios de la venta de mercurio.

Hubo que esperar hasta mediados de los años 1950 para que los científicos establecieran la relación entre los vertidos de metilmercurio a la Bahía de Minamata, en Japón, y los dramáticos trastornos de salud que padecían tanto los habitantes como los animales de la zona. Aún así, siguió utilizándose este metal en las más variadas aplicaciones, hasta que varios accidentes graves demostraron las terribles consecuencias de su toxicidad y en todo el mundo empezaron a levantarse voces en contra de su utilización, emisiones y vertidos.

En 2002, Minas de Almadén y Arrayanes (MAYASA), empresa estatal española encargada de la explotación de las minas, interrumpió la extracción de mineral. La minería de mercurio representa una de las fuentes de este metal más nocivas para el medio ambiente debido a la magnitud de las emisiones que se producen durante el proceso minero y posterior procesado y porque la extracción añade mercurio a las reservas totales que circulan en el medio ambiente. Es imprescindible que el cese de la actividad extractiva sea definitivo y que la comunidad internacional alcance cuanto antes un acuerdo legalmente vinculante que impida a todos los países productores seguir extrayendo cinabrio, el mineral que contiene el mercurio.

Aplicaciones del mercurio

El mercurio se utiliza en aplicaciones muy presentes en la vida diaria. Se encuentra en termómetros y barómetros, pigmentos, cosméticos, pilas, relés, interruptores, detectores de llama, amalgamas dentales, instrumentos médicos, vacunas, medicamentos, pesticidas, funguicidas, tubos fluorescentes, etc.

Sin embargo, a pesar de estos usos tan diversos, es de destacar que el 75% de la cantidad total de mercurio actualmente en uso en el mundo se concentra en la industria del cloro-sosa (uso principal en los países desarrollados), en la fabricación de pilas y baterías, y en la minería de oro a pequeña escala (uso principal en los países en desarrollo).

En 2000, Holanda y España enviaron, respectivamente, 245 y 774 toneladas de mercurio de baja calidad y a bajo precio a países no pertenecientes a la UE. El mercurio obtenido en operaciones de recuperación se está incrementando pero su uso controlado está disminuyendo, lo que significa que en los próximos años habrá una cantidad creciente de mercurio disponible y barato en un mercado menguante.

El destino del mercurio retirado del mercado europeo es incierto. Su bajo precio hace temer que una parte importante termine en la minería artesanal de oro en países como China, Filipinas, Indonesia, Brasil, Perú o Colombia, entre otros.

Algunos países, como Finlandia y Holanda, ya han prohibido la exportación de mercurio. Es importante que España y el resto de Estados miembros de la UE se sumen cuanto antes a esta iniciativa y prohíban, también, la importación de productos que contengan mercurio antes del año 2008.

Actualmente, casi todas las aplicaciones de mercurio tienen una alternativa menos contaminante. Por ejemplo, el mercurio no se considera la Mejor Técnica Disponible en la industria del cloro-sosa y ya existen tecnologías que no lo utilizan. También hay que eliminarlo o implantar restricciones de uso en los equipos de medida y control, tal y como ya han hecho Suecia, Dinamarca y Holanda.

En cuanto al uso de mercurio en las amalgamas dentales (empastes), existen alternativas viables a base de composites que no contienen mercurio. Ahora es importante que se regule el vertido de los residuos dentales con mercurio (actualmente los dentistas no están obligados a tratarlos de manera diferenciada). Deben controlarse también las emisiones de mercurio procedentes de los hornos crematorios en todo el mundo, tal y como ya se hace en varios Estados miembros de la UE. Esta legislación ya está implantada en Dinamarca, Holanda y Alemania y debe armonizarse a escala de la Europa de los 25 antes de que más Estados miembros adopten su propia legislación.

A escala mundial, la UE y los países desarrollados deberán comprometerse con los países en vías de desarrollo a ayudarles a realizar esta transición tecnológica.

Las centrales térmicas de carbón

Las emisiones de las grandes centrales térmicas de carbón son, con mucho, la mayor fuente de emisión de mercurio a la atmósfera. En este momento ya existen varias opciones de control, como por ejemplo las técnicas de reducción de emisiones, el uso de carbones con bajo contenido en mercurio, el lavado del carbón o el cambio a un combustible más limpio.

Es importante fijar valores límite y medidas de control de las emisiones de mercurio en las térmicas, tanto a escala europea como en el resto del mundo. Los plazos propuestos a escala internacional para implantar las mejores técnicas disponibles son muy laxos: 2012 para las grandes térmicas de más de 50 MW y 2017 para el resto.

La industria del cloro-sosa

El sector industrial del cloro es el mayor usuario de mercurio de Europa. La industria del cloro está contemplada por la Directiva IPPC [2] que requiere que las instalaciones obtengan licencias basadas en las Mejores Técnicas Disponibles. El proceso de células de cátodo de mercurio no se considera Mejor Técnica Disponible para el sector industrial del cloro. El artículo 5 de la Directiva establece que las instalaciones en funcionamiento antes del 30 de octubre de 1999 deberían operar de acuerdo con los requerimientos de la Directiva para el 30 de octubre de 2007, aunque luego añade que todo queda a criterio de cada Estado miembro.

Por lo tanto, habrá una reducción progresiva del uso del mercurio en la industria del cloro en los próximos años, ya que las viejas plantas se acercan al final de su vida económica y/o tienen sus permisos pendientes de los requerimientos de la Directiva IPPC. El calendario exacto para esta reducción progresiva dependerá de cómo interpreten y apliquen la Directiva IPPC los distintos Estados y de si la retirada paulatina recomendada de las células de cátodo de mercurio es puesta en práctica o no.

En los últimos 15 años, al menos 34 plantas de cloro-sosa europeas han desmantelado toda o parte de su producción a base de mercurio [3]. Todas estas instalaciones han reutilizado el mercurio residual en otras fábricas de cloro basadas en mercurio que aún existen o lo han vendido en el mercado libre mundial.

La cantidad total de mercurio fuera de uso en la UE de aquí a 2007 será de entre 12.000 y 15.000 toneladas, más unas 2.000 toneladas procedentes de las plantas de cloro en la EFTA (Asociación Europea del Libre Comercio) y en los nuevos Estados miembros de la UE.

El mercurio procedente de la industria del cloro debe ser confinado a almacenamientos definitivos, seguros y vigilados permanentemente. Creemos que este confinamiento ha de hacerse según el principio de proximidad y el de “quien contamina paga”, para evitar transportes peligrosos a largas distancias y la concentración en puntos únicos, así como para responsabilizar a la industria usuaria de la gestión de un contaminante con el que se ha lucrado durante años.

La asociación industrial EuroChlor no se opone al almacenamiento temporal del mercurio eliminado por la industria del cloro. Desde nuestro punto de vista, este almacenamiento temporal debe incorporar la intención última de un almacenamiento permanente, sin el que esta medida sería únicamente un retraso en el uso, emisiones e impactos del excedente de mercurio, y no su prevención. Esta acción no necesita esperar a la revisión del BREF [4] del cloro y algunas medidas deben ser tomadas inmediatamente. Hasta ese momento, el mercurio de la industria del cloro seguirá presente en el mercado internacional.

La comarca de Almadén

La vida de esta comarca española lleva siglos ligada a la minería del mercurio. Desde mediados de los 1990, esta región ha recibido sustanciosas subvenciones estatales y europeas con la intención explícita de pasar de la minería y el comercio del mercurio hacia actividades más sostenibles [5].

Desgraciadamente, todavía queda mucho por hacer. Es pues urgente que las autoridades competentes adopten compromisos firmes para evitar en el futuro unos costes económicos y ambientales inaceptables. La comarca de Almadén y MAYASA deben reconvertirse hacia actividades más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente con la ayuda de las subvenciones oportunas.

Esta comarca es idónea para establecer negocios y empresas basadas en el turismo rural y cultural y cuenta con la belleza majestuosa del Valle de Alcudia. También podrían instalarse explotaciones agrícolas, apícolas y ganaderas (ovejas para carne o queso) en la Dehesa de Castilseras, propiedad de la empresa MAYASA, o en cualquier otro emplazamiento que sea considerado conveniente.

Por otra parte, desde 2002 la empresa MAYASA tiene en marcha un plan de reconversión hacia la arqueología industrial o los museos y centros de estudios de la Historia del Mercurio. En 2004 abrió sus puertas en Almadén el Museo del Minero y a finales de 2005 está prevista la inauguración de la primera fase del proyecto turístico en varias minas. Este proyecto contempla el acondicionamiento con vistas a su visita turística de varias galerías de mina, las más antiguas de los siglos XVI y XVII, que recrea las condiciones de vida de los mineros de la época.

¿Qué medidas podemos tomar?

El mercurio se concentra y se acumula sobre todo en los peces predadores de gran tamaño, como el atún, el pez espada, el tiburón, etc. Los grupos de población más vulnerables, es decir los lactantes, niños pequeños y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, deberían reducir al mínimo el consumo de estos pescados.

Actualmente hay todavía en circulación muchos productos de uso habitual que contienen mercurio. Algunos tienen previsto un sistema de recogida selectiva en puntos limpios (fluorescentes, pinturas, pilas, baterías) o en gestores especializados (medicamentos, pesticidas, funguicidas, ordenadores, electrodomésticos, vehículos fuera de uso). No tirar nunca estos residuos a la basura normal es un principio que tenemos que aplicar con especial incidencia en estos casos.

También se ha establecido sin lugar a dudas la relación entre algunas vacunas y medicamentos y trastornos psicológicos graves, como el autismo. Es importante comprobar que los medicamentos que tomamos o que las vacunas que aplicamos a los niños no contienen el excipiente llamado Thimerosal.

En último término, y si pensamos que hemos estado expuestos a una posible contaminación por mercurio, la única forma de eliminar el que haya entrado en nuestro organismo, como bien saben los habitantes de Almadén, es a través de la orina y el sudor, y esto sólo en los primeros quince días tras la exposición.

Leticia Baselga, Ecologistas en Acción. El Ecologista nº 44

Estrategia Comunitaria del Mercurio
La legislación europea ha reducido el uso y las emisiones de mercurio en Europa en las últimas décadas de forma significativa. Sin embargo, sigue existiendo un nivel de exposición alto entre los europeos que más pescado y marisco consumen, que son los de las costas del Mediterráneo [6].
A escala internacional sigue habiendo una fuerte demanda de mercurio, del que la UE es la principal proveedora. La Estrategia Comunitaria del Mercurio, que en este momento se encuentra en fase de discusión y aprobación por parte de todos los Estados miembros establece una serie de objetivos, plazos y medidas, entre los que destacan la prohibición de las exportaciones de mercurio a partir de 2011, la reducción de las emisiones de la UE, y la cooperación con otros países para controlar el comercio y uso del mercurio [7].
Hacia un mundo sin mercurio
La Conferencia Internacional “Hacia un mundo sin mercurio” organizada en Madrid en abril de 2005 por la Oficina Europea de Medio Ambiente (www.eeb.org) y Ecologistas en Acción, obtuvo gran éxito de asistencia y alcanzó un altísimo nivel tanto en participación como en calidad [8].