El Trasvase Júcar-Vinalopó

El Plan Hidrológico de Cuenca del Júcar, aprobado en 1998, es el fundamento jurídico del trasvase al río Vinalopó. Fijaba en 80 hm3 los caudales superficiales excedentes en el Júcar. Aunque hoy todo el mundo reconoce que esos caudales sobrantes no existen, paradójicamente la Administración socialista mantiene esta obra, concebida por el anterior Gobierno, a pesar de que servirá para alimentar aún más la destrucción urbanística del litoral.

Hasta la Ministra Narbona se vio obligada a reconocerlo en público: el trasvase Júcar-Vinalopó carecía de un proyecto sólido, el Júcar no tiene caudales para trasvasar 80 hm3 al año al Vinalopó, el trasvase nunca hubiera sido planteado por los socialistas de la forma que se está desarrollando, pero... las obras continuarán, pues no hay alternativas o tienen un coste desorbitado [1]. Ahora, además, el PSOE afirma que defenderá esa obra con “uñas y dientes”.

¿Qué ha sucedido para que un Gobierno que ha derogado el Trasvase del Ebro y que no veía claro el trasvase al Vinalopó haya aceptado una obra incompatible con la nueva cultura del agua? De este modo se está justificando y dando continuidad a la política hidráulica del PP, pues un proyecto que fue presentado en su día por el expresidente Aznar como el ejemplo emblemático de su política hidráulica, se está convirtiendo en el símbolo de la política del agua del nuevo Gobierno socialista [2].

La Comisión Técnica

El Ministerio de Medio Ambiente (MIMAM) pone en marcha en agosto de 2004 una Comisión Técnica, cuya finalidad era reevaluar el trasvase y estudiar si existían caudales suficientes. Esta Comisión se constituye tras una serie de presiones, como: la aprobación por parte de la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo [3] de una resolución en la que se cuestionaba el trasvase y se le relacionaba con los desmanes urbanísticos en Alicante; las presiones de la Comisión Europea por ver cumplidos los condicionantes técnicos y ambientales [4] a la cofinanciación (80 millones de un total de 230 millones de euros); y tras un debate sobre el trasvase en el Congreso de Diputados a iniciativa de Esquerra Republicana de Catalunya.

Pero, en realidad la Comisión sirvió para poner orden en las filas del PSOE –ante las diferentes posiciones de la ministra, los portavoces del PSPV-PSOE, las agrupaciones de Alicante y de la Ribera del Júcar– así como para despejar cualquier duda referente al apoyo a ese trasvase y, por tanto, sobre la continuidad de las obras, que ya están ejecutadas en un 30%.

La mayor parte de sus miembros pertenecían a la Administración central o dependían de ella (Aguas del Júcar, la propia CHJ, el MIMAM, SEIASA). Solamente los usuarios (Junta Central de Usuarios del Vinalopó-l’Alacantí, Unión Sindical de Usuarios del Júcar, los regantes de la Mancha Oriental), Xúquer Viu y la Fundación Nueva Cultura del Agua pertenecían a la sociedad civil. Mientras se reunía la Comisión, sin embargo, los trabajos del trasvase seguían adelante, hecho que fue denunciado por Ecologistas en Acción.

No sobra agua en el Júcar

No hubo conclusiones oficiales de la Comisión Técnica (septiembre 2004-enero 2005) y cada parte difundió sus valoraciones. Pero la evidencia fue demoledora: si el río Júcar se comportase en los próximos 25 años como lo ha hecho en los 25 últimos sólo se podrían trasvasar unos 18 hm3 de media, y eso sin reservar agua para el inexistente caudal ecológico ni para la alimentación de la Albufera.

En julio de 2003 los técnicos del Ministerio informaron a Bruselas y al Banco Europeo de Inversiones, utilizando datos sesgados, que se podrían trasvasar 72 hm3 de media. Ahora esos números y la metodología utilizada quedaron en entredicho, es decir, se mintió descaradamente a la Comisión Europea.

Sin embargo, la Comisión Técnica estableció que el caudal medio trasvasable se elevaría a una horquilla entre 12 y 62 hm3, con una media de 40 hm3, pero introduciendo un factor novedoso en el proyecto: la utilización de las aguas subterráneas de la Plana de Valencia por parte de los regantes de La Ribera, lo que liberaría caudales del Júcar que serían trasvasados al Vinalopó.

Los habitantes de La Ribera salen perdiendo

La utilización de estas aguas subterráneas del acuífero de La Plana es inadmisible por varios motivos. El primero es que la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto “Transferencia de recursos hídricos del Júcar al Vinalopó” [5] ante la posibilidad de que se pudieran transferir recursos de un acuífero, dice: “se ha de hacer constar con rotundidad que la Conducción Júcar-Vinalopó es exclusivamente para la transferencia de recursos hídricos del río Júcar”. Además, esta permuta requeriría un nuevo estudio de impacto ambiental para determinar las afecciones tanto al propio acuífero como al Medio y Bajo Júcar y a la Albufera de Valencia, sitios incluidos en la Red Natura 2000.

Por otra parte, el acuífero de la Plana Sud de Valencia presenta altos grados de contaminación, los niveles en nitratos y sulfatos superan el máximo aconsejado por el Reglamento Técnico Sanitario, debido a que gran parte de las entradas al acuífero (70%) proceden de los retornos de los regadíos, bastante cargados en nitratos. Ello, unido a la modernización del regadío de La Ribera, contribuiría a aumentar la concentración de contaminantes en las aguas del acuífero y a sobreexplotarlo. Actualmente está declarado en “mal estado químico” y con un grado de explotación “medio”, según la documentación oficial de la Directiva Marco europea. Así, los regantes de la Ribera estarían condenados a reutilizar aguas de un circuito condenado a aumentar progresivamente en contaminación y a disminuir progresivamente en cantidad.

Otro motivo por el que no resulta admisible la utilización de recursos del acuífero es que éstos constituyen la última garantía en situaciones de sequía, según explicaciones del MIMAM [6]. También, utilizar este acuífero llevaría al incumplimiento de la condición impuesta por la Comisión Europea: “los caudales trasvasados provendrán principalmente de las medidas de ahorro de agua para riegos”. Por último, no hay que dejar de lado las funciones ambientales que ejerce un acuífero costero: evita la intrusión marina a la par que alimenta y evita afecciones a zonas húmedas.

Debemos añadir que la cuenca media y baja del Júcar ya lleva sufriendo durante años una alarmante pérdida de recursos. La razón: el desarrollo de los regadíos extensivos de la Mancha Oriental desde principios de los años 80. El río no sólo ha perdido el caudal base que recibía del acuífero de La Mancha, sino que ha quedado colgado sobre el nivel del acuífero, cediendo a éste importantes volúmenes. Estimaciones oficiales calculan hasta 300 hm3/año de pérdida de caudal. Este hecho no fue tenido en cuenta en el Plan de Cuenca del Júcar, que estableció la viabilidad del trasvase.

Un trasvase sin viabilidad

Para el MIMAM el trasvase es viable, con una disminución de los caudales y una modificación de los usuarios finales [7]: los municipios litorales no verían el agua del Júcar, sino que se abastecerían de las desaladoras previstas en el programa AGUA y, por tanto, la mayor parte del agua trasvasada se destinaría al riego agrícola. La principal justificación para seguir adelante con el trasvase es el alto coste que tendrían las indemnizaciones a las empresas constructoras adjudicatarias de los siete tramos si se rescindieran los contratos (126 millones) y el dinero ya invertido en las obras (unos 70 millones de euros), a lo que habría que sumar el coste de la alternativa.

Sin embargo, los problemas que se plantean ahora son de difícil solución. Es un contrasentido seguir adelante con unas obras proyectadas para trasvasar hasta 200 hm3, cuando se reconoce ahora lo que los críticos al trasvase ya decíamos en 1999: no hay caudales en el Júcar para ser trasvasados. En segundo lugar, la viabilidad económica del trasvase es más dudosa ahora, ya que al eliminar a los abastecimientos de las poblaciones litorales (que se hacían cargo de la mayor parte de los costes) dispara el precio del m3 trasvasado a la agricultura. La Generalitat Valenciana ha anunciado que se haría cargo de esos sobrecostes, pero la situación financiera de esa administración autonómica introduce muchas incertidumbres en su realización práctica. La empresa Aguas del Júcar se está haciendo cargo de parte de los gastos de esas obras que deberían ser costeadas por los usuarios. En definitiva, continúa el hormigón subvencionado, la vieja política hidráulica que muchos creíamos enterrada con la derogación del Trasvase del Ebro.

Ecologistas en Acción junto con las principales organizaciones ecologistas, tras la decisión de continuar este trasvase, ha solicitado a la Ministra de Medio Ambiente que la Cuenca del Júcar deje de ser Cuenca Piloto a escala europea para la aplicación adelantada de la Directiva Marco del Agua. Mal ejemplo dará esta cuenca a otras, si acepta las insostenibles políticas trasvasistas.

Desastre ambiental en el Júcar

Si se ejecuta el trasvase al Vinalopó se dará la puntilla a un río herido de muerte. El caudal ambiental inexistente –no llega agua al mar en su desembocadura en Cullera el 60% de los días–, el aumento de los vertidos, la falta de depuración, el aumento desorbitado de las extracciones en el acuífero de la Mancha Oriental y el mantenimiento de la sobreexplotación del río pueden reproducir en este cauce lo que sucedió en el río Segura hace diez años.

La situación del río Júcar es de un grave desequilibrio entre sus recursos y las demandas existentes. Teniendo en cuenta que las aportaciones naturales al Júcar durante los últimos 25 años han sido de 1.243 hm3/año y que el Plan de Cuenca le asigna unos usos de 1.691 hm3/año en derechos de riegos, estamos abocando al río al colapso, a una clara situación de sobreexplotación. En este sentido, el trasvase no es sino una nueva vuelta de tuerca que contribuye a tensionar cada vez más el delicado equilibrio biológico, con los conflictos sociales y territoriales que ello conlleva.

La modernización en los regadíos tradicionales de la Ribera del Júcar, que ahora se establece como condición para la existencia de caudales a trasvasar, conlleva la disminución de los retornos que suponen los principales aportes a la Albufera de Valencia, y por tanto la degradación de la principal zona húmeda del País Valenciano. Para Ecologistas en Acción esa modernización, que es positiva por el ahorro del recurso que supone, no debe suponer que esa agua salga del sistema Júcar, sino que debe servir para funciones ambientales.

La conciencia del previsible desastre ambiental es cada vez mayor. La Plataforma “Xúquer Viu” está recogiendo adhesiones de decenas de ayuntamientos de la Ribera del Júcar y de miles de ciudadanos que están mostrando mediante sus movilizaciones el rechazo a este trasvase y las exigencias de un río con vida. Es necesario que esa conciencia se traslade a todo el País Valenciano.

Carmela Cerdá y Carlos Arribas, Ecologistes en Acció del País Valencià. El Ecologista nº 44

Agua para todos… los campos de golf
El escándalo saltó a la luz: el Presidente de la Junta Central de Usuarios del Vinalopó y miembro del Consejo de Administración de Aguas del Júcar S.A., la empresa pública que promueve el trasvase, Andrés Martínez Espinosa, estaba detrás de un proyecto urbanístico en Villena, con miles de viviendas, un hotel para alumnos de una escuela de golf, y el inefable campo de golf [8]. La corrupción de la política del agua en el País Valenciano salía a flote y dejaba claro que la auténtica finalidad del agua del trasvase es la de la especulación urbanística y el pelotazo inmobiliario.

Ahora encaja todo el rompecabezas. Ese personaje, importante empresario agrícola, se ha significado por la defensa tenaz del trasvase del Ebro [9]. Sin embargo, no se ha destacado por la defensa de los acuíferos del Alto y Medio Vinalopó, que han sido saqueados por los municipios litorales como soporte de sus desarrollos urbanos desde hace cincuenta años [10].

En la promoción urbanística está Juan Carlos Ferrero, destacado tenista, que leyó el manifiesto de la concentración oficialista pro-trasvase del Ebro “Agua para todos” (Valencia 3-3-2003). En realidad, el lema debería haber sido “Agua para todos… los campos de golf”. Los proyectos urbanísticos de ese tipo que se han propuesto, y que están relacionados con el trasvase del Júcar, son numerosos [11].

Ante el declive de la agricultura [12] en las comarcas del Vinalopó, ya casi nadie se sonroja cuando se admite desde las organizaciones agrarias que el agua del trasvase es necesaria para que las fincas agrícolas con ese derecho puedan venderse a mayor precio a las urbanizadoras. Esa tesis ha sido defendida públicamente por ASAJA [13], llamando a los agricultores a participar en esos negocios para evitar que lo hagan los especuladores.

Unas obras ilegales
La Federación Valenciana de Ecologistas en Acción ha denunciado a la promotora de las obras del trasvase Júcar-Vinalopó, Aguas del Júcar, S.A., por la vulneración de la normativa sobre protección de espacios y especies.

Las obras del trasvase, que fueron emprendidas en febrero de 2005 en los tramos II y III, y continúan en los restantes tramos, están llevándose a cabo sin tener en cuenta la afección que están provocando en el hábitat de especies en peligro de extinción, como el cernícalo primilla [14]. También están sufriendo afecciones especies de fauna de interés especial que habitan el Macizo del Caroig –águila real, azor, gavilán, cernícalo vulgar, halcón peregrino, ratonero, búho real, mochuelo, cárabo, chova piquirroja, pito real, pico picapinos, etc.–. En concreto se está produciendo la destrucción de su hábitat y graves molestias en épocas críticas para la reproducción de las especies. En la zona existen dos Áreas Importantes para las Aves.

Pero en la denuncia también se enumeran otros incumplimientos de la DIA, tales como apertura de nuevos caminos, modificación y ampliación de la traza de los existentes, la realización de voladuras en periodo de reproducción, la no realización de estudios completos y exhaustivos sobre la fauna previamente al inicio de las obras, la falta de proyecto de restauración, así como la afección que está teniendo lugar sobre la flora y vegetación de los LIC de Muela de Cortes y Caroig y de Sierra de Enguera.




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