Graticiclar: redes sociales, ecología y nuevas tecnologías

Todos nuestros desvanes, garajes, trasteros y altillos suelen estar repletos de trastos que constituyen un estorbo para quienes no los usan. Sin embargo, son verdaderos tesoros y recursos potenciales para otras personas o entidades: ropa, calzado, bicicletas, motocicletas, sillas de ruedas, vajillas, enseres de cocina, muletas, herramientas y aperos agrícolas, complementos de bebés y niños (uno de los objetos más ofertados y demandados por su corto período de uso y su elevado precio de mercado), libros (algunas bibliotecas públicas están empezando a ofrecer puntos de intercambio gratuito), juguetes, ordenadores, muebles, ropa y complementos deportivos, pequeños y grandes electrodomésticos, maletas, baúles... La lista es interminable y la solución para buena parte de estos objetos puede ser el graticiclado.

Graticiclar es un neologismo que surge para denominar la aparición de redes sociales donde se conjugan la acción (social) de la donación y la acción (ecológica) de la reutilización, ayudados por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Estas redes, mediante el uso de listas de correo electrónico, ofrecen y demandan objetos materiales, propiciándose el intercambio gratuito de los mismos entre personas, instituciones o entidades que los poseen pero no les dan uso y quienes los necesitan.

Por tanto, el principal objetivo del graticiclado es, desde un enfoque plenamente acorde con el ecologismo social, satisfacer necesidades materiales produciendo el menor impacto ecológico, esto es, reutilizando objetos que por diversos motivos habían caído en desuso, evitando así su desecho y su vertido; en definitiva, alargando su vida útil.

Esta iniciativa nace en países anglosajones, donde desde hace algunos años, y bajo el neologismo freecycle (puede obtenerse más información en www.freecycle.org), vienen organizándose distintos grupos locales en pueblos, ciudades y comarcas.

Los pasos necesarios para crear una red de graticiclado son:

1. Identificación de candidatos para la creación de una red de graticiclado (más fácil si el grupo es pre-existente).

2. Aprobación de unas normas de uso y elección de moderadores (cargo rotativo).

3. Creación de la lista de distribución (continua, pues suele tratarse de grupos abiertos). Cada nueva incorporación debe asumir las normas del grupo.

4. Oferta y demanda de bienes y objetos mediante el envío de correos electrónicos con la descripción y la foto del objeto (Donaciones), o la descripción del objeto requerido (Solicitudes).

5. Desplazamiento y transporte para recoger el objeto (generalmente por cuenta del solicitante).

6. Evaluación: tanto donantes como solicitantes expresan su grado de satisfacción con el intercambio, sirviendo de este modo para que se vayan puliendo errores, se mejore la calidad de los intercambios y se fortalezca la red. Los moderadores van tomando nota de errores y aciertos para hacer propuestas de modificación de las normas.

7. Otros: rotación de moderadores, aprobación de nuevas normas, convocatorias de encuentros festivos presenciales, etc.

Las ventajas de las redes de graticiclado son evidentes. Desde un punto de vistas ecológico, se evita el derroche, se frena el consumo y se ahorran recursos. Desde una perspectiva social, se satisfacen necesidades, se puede contribuir a crear sentido de pertenencia y arraigo, lazos vecinales y ciudadanos, y en definitiva, vínculos sociales. Además, se impulsa la creación de otro modelo de economía basado en nuevas relaciones de intercambio, ajenas al dinero y la lógica del beneficio económico.

El mayor inconveniente es el hecho de que las personas con mayores necesidades materiales no suelen tener acceso a Internet. Por otra parte las personas y entidades más derrochadoras suelen mantenerse casi siempre al margen de iniciativas colectivas.

Pablo Llobera, educador ambiental. El Ecologista nº 52




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