Por la libertad del Sahara Occidental

Desde hace más de 32 años, el pueblo saharaui, encarnado en el Frente Polisario, viene resistiendo las consecuencias de un proceso irresuelto de colonización, respondiendo a la indiferencia internacional con una permanente actitud de dignidad. Este mensaje de dignidad, fue contestado por un pequeño grupo de estudiantes universitarios vinculado a Ecologistas en Acción y llamado Voluntad y Determinación, logrando poner en marcha, ante la sorpresa o la incredulidad de la solidaridad oficial, movilizaciones sociales tan contundentes como la Columna de los 1000.

José Vicente Barcia, Responsable de Prensa de Ecologistas en Acción. El Ecologista nº 60

El poder de la ignorancia

Voluntad y Determinación, es un pequeño grupo especializado en generar procesos comunicativos que favorezcan movilizaciones sociales transformadoras. “Estudiamos en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y utilizamos en nuestros proyectos de movilización social, buena parte de lo que aprendemos en nuestros estudios: desde las técnicas básicas del periodismo, hasta aquellas que están más relacionadas con la creación de opinión pública o la publicidad”, sostiene Laura Lucas.

Todo comenzó tras una visita del entonces Delegado del Frente Polisario en España, Brahim Gali, a una de las clases de Relaciones Internacionales impartidas por el profesor palestino Najib abu Warda. “En apenas dos horas, Brahim Gali desgranó los orígenes, consecuencias y responsabilidades de un conflicto que se extiende a lo largo de más de tres décadas, donde la complicidad criminal de España, Marruecos y Mauritania, arrojó a todo un pueblo a una de las esquinas más terribles de la historia”, recuerda Mariola Olcina.

Lo realmente sorprendente, es constatar que, a pesar de la responsabilidad de España en el enquistamiento de este conflicto, la desmemoria y la ignorancia se han enseñoreado con el conflicto saharaui. “Saber sobre algo tiene consecuencias importantísimas, por eso la información es vital. Pero no se debe obviar el poder de la ignorancia inducida sistemáticamente por los Estados, a propósito de conflictos que quieren mantener alejados de la memoria”, reflexiona Laura Lucas. Mariola Olcina sentencia: “el poder de la ignorancia crea inercias de olvido y destrucción”.

El análisis

Después de aquel encuentro con Brahim Gali, el colectivo universitario organizó con el Frente Polisario, una expedición de una semana a los campos de refugiados de Tindouf. David Peña recuerda que la pedagogía esencial del pueblo saharaui se sustanció a través de la hospitalidad y los interrogantes. “Según íbamos descubriendo las condiciones de vida tan extremas a las que se enfrenta el pueblo saharaui, nos preguntábamos ¿cómo era posible que algo así se estuviera produciendo sin que los diferentes gobiernos españoles hubieran asumido la deuda con aquel pueblo? En aquel viaje no hubo grandes discursos, pero sí muchos silencios, muchas preguntas”.

Tras el acuerdo secreto firmado por España con Marruecos y Mauritania, en el que se repartía el Sahara Occidental entre ambos países a cambio de prebendas económicas que nunca se cumplieron, el pueblo saharaui fue desplazado de sus territorios, rechazando la invasión mauritana por el sur y conteniendo la muy militarizada Marcha Verde marroquí por el este. Tras aquella guerra vinieron los acuerdos de no agresión, la presencia de los cascos azules y la construcción, por parte de Marruecos, de uno de los muros más largos del planeta, con más de 2.700 kilómetros.

Desde entonces, el pueblo saharaui vive dividido entre aquellos que se quedaron en los territorios ocupados por Marruecos, y cuyos derechos humanos vienen siendo pisoteados y denunciados por organismos como Amnistía Internacional, y aquellos otros que malviven en los campos de refugiados del sur de Argelia, en Tindouf. Es precisamente en Tindouf, donde el frente Polisario está desarrollando una de las luchas no-violentas más importantes e ignoradas de la nuestra historia reciente. “Cada día de resistencia es un día de victoria de la dignidad”, comenta Javier Santos.

Carlos Corominas, también integrante de Voluntad y Determinación, es certero en su análisis sobre la situación actual: “Francia está volviendo a retomar posiciones estratégicas en África, y cuenta con la monarquía marroquí como fiel aliada; compañías petroleras estadounidenses no cejan en la búsqueda de nuevos yacimientos de crudo, lo que sitúa a EE UU del lado de los invasores; al mismo tiempo, Europa firma importantes acuerdos comerciales que abundan en el robo de los recursos naturales saharauis (acuerdos pesqueros, etc.). Finalmente, España está cada vez más escorada hacia los intereses marroquíes, toda vez que el Gobierno de ese país amenaza con no controlar los flujos migratorios, con no firmar nuevos acuerdos comerciales, con relajar su colaboración antiterrorista y con reabrir el debate sobre Ceuta y Melilla”.

La experiencia vital como motor de compromiso

Por su parte, Alejandro Erquicia, otro componente de este colectivo, subraya la importancia de “agitar el sonajero de la dignidad para que la sociedad española vuelva a vibrar a propósito de la responsabilidad que tiene nuestro país sobre la terrible situación del pueblo saharaui”.

Voluntad y Determinación es un colectivo no institucionalizado, que de manera consciente ha optado por el discurso de acción: “No me hagas un gran análisis sobre algo que no puedo palpar o respirar, déjame que sea yo quien lo viva, quien llegue a mis propias conclusiones. Entonces me vincularé de manera racional y afectiva”, enfatiza Erquicia.

Queremos ser saharauis

Tras aquel primer viaje, pusieron en marcha una segunda iniciativa, que consistió en la petición simbólica de la nacionalidad saharaui bajo el epígrafe “Yo también quiero ser saharaui”. Corominas recuerda que “inicialmente, pensamos hacer una declaración pública de nuestra petición de nacionalidad de unas 30 o 40 personas. Finalmente, las peticiones sobrepasaron las 4.000”.

Se trataba de desarrollar una movilización social que tuviera impacto mediático y repercusión política. Finalmente, esta movilización fue registrada por diferentes medios y acogida con satisfacción en un multitudinario acto público por parte de las autoridades saharauis.

La Columna de los 1000

A principios de 2008, comenzó la andadura de esta importante movilización no-violenta. “Se trataba de generar un canal masivo de participación para que la gente pudiera ver sin filtros la intensidad del conflicto saharaui”, sostiene Laura Lucas. Y Mariola Olcina añade: “Y también de dar visibilidad al muro marroquí, que refleja con la fuerza de una metáfora el talante criminal de la Monarquía y el Gobierno alauí”.

En la Semana Santa del año pasado, convocadas por este grupo en coordinación con el Frente Polisario, alrededor de 2.000 personas hicieron una cadena humana frente al muro de Marruecos.

“A la Columna de los 1000, llegaron participantes de todo el Estado español, pero también argelinos, alemanes, italianos, suizos…”, describe David Peña. “Hubo tiempo para la convivencia con el pueblo saharaui, tiempo para el debate y la reflexión sobre su situación y, finalmente, hubo tiempo, ganas e ilusión por enfrentar un muro asesino contra otro humano y dialogante”. “Una cadena en la que todos y todas sabíamos que los verdaderamente protagonistas eran los saharauis”, enfatiza Carlos Corominas.

Tras aquella movilización, Voluntad y Determinación buscó denodadamente a personas que quisieran volver a crear otra columna. A esta invitación respondió un grupo de participantes de Madrid que bajo el nombre Conciencia Saharaui se está encargando de organizar la Columna-09.

La Marcha de las Luciérnagas

Carlos Corominas cuenta que “estábamos en un montículo de arena rodeados de niños, viendo como la noche alcanzaba el desierto. Y nos preguntaron qué tipo de animales había en España. Hablamos de los linces, de los lobos, de los escasos osos y… finalmente de las luciérnagas. Se sorprendieron aquellos niños de que hubiera un animal que tuviera luz propia. Luego el silencio. En la oscuridad, rodeados de niños y desierto, pasaron algunos voluntarios de la Columna de los 1000 con linternas. Uno de aquellos niños dijo: ‘nosotros aquí también tenemos luciérnagas’”.

La Marcha de las Luciérnagas es otra movilización organizada por este grupo, con el apoyo de otras muchas organizaciones, como Ecologistas en Acción, y consistirá en crear un espacio de convivencia entre participantes y saharauis, que culminará en mayo con una gran marcha nocturna llena de luces (luciérnagas) que intentarán romper el oscurantismo de la desmemoria sobre la dignidad de un pueblo que resiste bajo la iniquidad de la traición.




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