Praderas submarinas Canarias en peligro

El proyecto de un nuevo puerto industrial en la costa de Granadilla, Tenerife, amenaza con acabar con uno de los mejores sebadales de Canarias. El Gobierno autonómico ha utilizado todo tipo de argucias y tretas para justificar tanto la necesidad de un puerto superfluo, como para falsear las evidencias científicas con respecto a este ecosistema.

Toni Rodríguez, Ben Magec-Ecologistas en Acción de Canarias. El Ecologista nº 60

Las praderas submarinas formadas por fanerógamas –plantas con flor– destacan por su importancia dentro de los fondos poco profundos. Esta relevancia se debe a multitud de factores: su enorme productividad en biomasa, la oxigenación que proporcionan a las aguas, el ser sumideros de CO2, la protección frente a la erosión que ejercen en la costa, su función como criaderos de multitud de especies y, sobre todo, la gran biodiversidad que albergan. A nivel mundial existe una gran alarma por la pérdida de estas praderas marinas, estimándose el ritmo de recesión en el 2-5% anual, muy superior al de los bosques tropicales o los arrecifes de coral.

En Europa y norte de África estas praderas están constituidas principalmente por cinco especies: Posidonia oceanica, Zostera marina, Cymodocea nodosa, Zostera noltii y Halophila decipiens. En Canarias están presente las tres últimas mencionadas: Zostera noltii, en evidente peligro de extinción en el Archipiélago, pues sólo existe una pequeña población en Arrecife (Lanzarote); Halophila decipiens, especie de pequeña dimensión que forma praderas muy laxas y localizadas; y Cymodocea nodosa (comúnmente conocida como seba) que forma las praderas denominadas sebadales y es la de mayor importancia en Canarias para el mantenimiento de la salud del medio marino.

Los sebadales se localizan en la costa africana nororiental (desde el sur de Portugal hasta Senegal) y en todo el Mediterráneo, aunque de forma bastante dispersa. Las poblaciones de Canarias son muy relevantes. Sin embargo, se encuentran tremendamente amenazadas debido fundamentalmente a la gran cantidad de impactos que vienen sufriendo en las últimas décadas. No obstante, lo peor está por llegar, debido a la enorme cantidad de intervenciones portuarias planificadas en las Islas.

El puerto y el sebadal de Granadilla

Una de las más irracionales e injustificables actuaciones previstas es el tristemente famoso puerto industrial de Granadilla. Se pretende su construcción justo a mitad de un enorme sebadal de 10 km de largo paralelo a la costa de este municipio del sur de Tenerife, y que es sin duda el más importante de la Isla y uno de los tres más destacados del Archipiélago.

Su protección se oficializa en el año 2001 con la aparición de dos marcos legales muy distintos: el Decreto Autonómico 151, de 23 julio, que crea el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias, que incluye la seba como “Sensible a la alteración de su hábitat”; y la Decisión de la Comisión Europa por la que se crea la primera lista de los Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) de la Macaronesia, que incluye a “Sebadales del Sur de Tenerife”.

Alrededor de este proyecto se ha tejido una enorme red de mentiras y falsedades con el único objetivo de legalizar un puerto a todas luces ilegalizable. La primera gran farsa considera como razón principal para la construcción del puerto de Granadilla, el agotamiento, colapso e imposibilidad de crecimiento del actual Puerto de Santa Cruz (el 5º mayor de España): se ha demostrado que estos tres argumentos son rotundamente falsos. La segunda gran mentira concierne a los aspectos ambientales, y en concreto, a los sebadales existentes en la zona. La Autoridad Portuaria de Tenerife y el Gobierno de Canarias, impulsores del proyecto, han estado afirmando durante años que en la zona no existían sebadales y que, por tanto, el impacto ambiental sería mínimo.

Falsedades sobre el LIC “Sebadales del Sur de Tenerife”

A mediados de la década de los 90, mientras la Autoridad Portuaria retomaba una antigua idea de los años 70 (en pleno desarrollismo franquista) de un puerto industrial en Granadilla, se trabajaba simultáneamente en el cartografiado de los posibles espacios para conformar la lista de LIC de la Macaronesia (Canarias, Madeira y Azores) a proponer a la Comisión Europea.

Ya desde ese momento, y en contra de los criterios científicos de los expertos en hábitat marinos de la Universidad de La Laguna, se incluyó sólo la mitad del sebadal de Granadilla en la propuesta del LIC “Sebadales del Sur de Tenerife”, por lo que los límites de este espacio a proteger no fueron fruto de la riqueza natural de la zona, sino que se dibujaron en función del futuro proyecto portuario.

Una vez solventado el obstáculo de que el proyecto quedase fuera del LIC, el criterio de sus impulsores fue negar la existencia de sebadal debajo del puerto y afirmar que aún estando el proyecto limítrofe con el LIC, éste no afectaría a la integridad del mismo. De esta época son algunas de las frases más lamentables de la historia de este conflicto:

“En el pasado ya ha sucedido que grupos de personas de corazón reseco, amarillo, han querido parar obras vitales para el desarrollo de Tenerife. Lo importante en este momento es facilitar a la gente información de primera mano. Que tengan la tranquilidad de saber, a ciencia cierta, que el puerto comercial de Granadilla no va a estar sobre ningún sebadal” (entrevista en el periódico El Día de 21-9-2003 al por entonces Presidente de la Autoridad Portuaria. La cursiva es nuestra);

“El puerto de Granadilla se establece fuera del LIC ES7020116. El efecto de su instalación será similar al producido dentro del LIC por la presencia de Punta Roja, es decir el efecto beneficioso para los sebadales, por aumento de área debido a la disminución de la velocidad de las corrientes marinas” (informe de 24-1-2003 de la Viceconsejera de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias).

Con estos precedentes y otros similares (a pesar de múltiples informes contrarios emitidos por técnicos del Gobierno de Canarias y central), no es raro que se emitiese una Declaración de Impacto Ambiental positiva, publicada en el BOE del 29 de febrero de 2003.

Tuvo que ser la comunidad científica, con el apoyo de las organizaciones ecologistas, quienes demostraran la importancia de los sebadales de la zona y el enorme impacto ambiental que causaría el proyecto, aún estando fuera del LIC. En ese sentido, se remitió a la Comisión Europea multitud de denuncias y se establecieron reuniones con técnicos de la Dirección General de Medio Ambiente en Bruselas. Finalmente la Comisión reconoció en un dictamen de noviembre de 2006 la gravísima afección a dos LIC que estaban muy próximos al proyecto (“Sebadales del Sur de Tenerife” y “Montaña. Roja”), así como a dos especies protegidas por la Directiva Hábitat (piña de mar y tortuga boba). Pero, por el contrario, creyó a las administraciones españolas en la otra gran mentira, la situación de colapso del puerto de Santa Cruz. Así que el proyecto siguió adelante por “imperiosos motivos de índole social y económica”.

Falsedades sobre la seba como especie: el trasplante

Desde la publicación del Catálogo canario de especies protegidas, hubo un segundo nivel de protección de los sebadales de Granadilla: como especie. Esto supone que cada una de las sebas que existían en la zona, las incluidas dentro del LIC, así como las situadas debajo del futuro puerto, quedaron protegidas. Por este motivo, desde un principio, se denunció públicamente la ilegalidad del proyecto.

Las argucias de la Autoridad Portuaria y el Gobierno de Canarias para ir solventando los impedimentos legales que suponen la existencia de sebadal en la zona del puerto, han ido sucediéndose hasta límites insospechados. Tras el Dictamen de Bruselas, la Autoridad Portuaria solicitó el trasplante de todo el sebadal allí existente a otro LIC denominado “Sebadales de San Andrés”, que casualmente había sido destruido años atrás por otras obras acometidas por la misma institución. Esta destrucción fue denunciada en su momento por nuestra organización tanto a la Comisión Europea (que sospechosamente archivó la denuncia), como a la Fiscalía, que recientemente ha remitido a los juzgados una denuncia propia.

Por otro lado, el Gobierno de Canarias autoriza el trasplante basándose en un artículo del Decreto que regula el Catálogo canario de Especies Protegidas, referido a las excepciones para poder destruir algún ejemplar de una especie protegida, previa autorización administrativa: “Cuando sea necesario por razón de investigación, educación, repoblación o reintroducción, o cuando se precise para la cría en cautividad”.

Esta administración concede la autorización del trasplante para una supuesta repoblación. Hay una evidente prostitución del espíritu de este artículo, ya que un trasplante nada tiene que ver con una repoblación. El trasplante tiene como objetivo mover una comunidad a otro sitio (en el caso de Granadilla, más de un kilómetro cuadrado, es decir, millones de individuos de seba), por lo que el hábitat primigenio se pierde. Además, en trasplantes experimentales efectuados de sebadales, la viabilidad de la zona receptora se ha demostrado prácticamente nula. Por contra, la repoblación tiene como objetivo recoger unos pocos individuos para reproducirlos en las mejores condiciones y en el mayor número posible, de tal forma que no se pierda la comunidad de origen y por contra se cree una nueva. Es decir, en el trasplante, hay siempre una importante pérdida de individuos, mientras que en la repoblación hay una ganancia y se efectúa para mejorar la especie.

Esta tergiversación de la norma únicamente pretende justificar la construcción del proyecto a toda costa. Nuestra organización presentó recientemente una nueva denuncia penal en Fiscalía por este expediente administrativo. En cualquier caso, la lamentable resolución de trasplante del Gobierno de Canarias, de 7 de mayo de 2008, tiene una frase de extraordinario interés. En medio de casi una decena de páginas plagadas de irregularidades aparece un pequeño párrafo que dice: “en ningún caso se permite sepultar espécimen alguno de la especie Cymodocea nodosa con motivo de la ejecución de las obras de abrigo del Puerto de Granadilla”

Después de casi una década de afirmaciones de todo tipo por los promotores del puerto sobre el prácticamente nulo impacto del proyecto, esto viene a consolidar las argumentaciones de nuestra organización en relación a la ilegalidad del proyecto por la presencia en la zona de sebadal. Hasta tal punto esta frase puso nerviosa a la Autoridad Portuaria de Tenerife, que se remiten a la Abogacía del Estado para que informe sobre la misma, y pocas semanas después de la resolución, el 16 de junio de 2008, es ésta la que propone lo siguiente: “debe así mismo valorarse la posibilidad de una descatalogación, si no de la especie en su conjunto, sí de la población de la misma que pudiera verse afectada por las obras de abrigo del Puerto de Granadilla”

Falsedades sobre la seba como especie: la descatalogación

Tras la inviabilidad de la primera solución –el trasplante–, y siguiendo los consejos de la Abogacía del Estado, se opta por una segunda solución mucho más drástica: desproteger la parte del sebadal de Granadilla que quede sepultado por el puerto y, además, rebajar el nivel de protección de todos los sebadales del Archipiélago. Para este último fin, la Consejería de Medio Ambiente demuestra a través de informes técnicos que el sebadal en Canarias se encuentra mejor que nunca. Por arte de magia, a pesar de la inmensa cantidad de impactos que recibe, y en contra de la tendencia de regresión de estas praderas submarinas a nivel planetario, resulta ser que en Canarias ha habido tal mejoría en los últimos años (hablan de una población total de entre 300 y 400 km2), que se propone rebajar al sebadal del segundo nivel de protección (sensible a la alteración de su hábitat) del Catálogo canario de Especies Protegidas, al cuarto (interés especial).

Frente a este argumento, ha tenido que ser una vez más el mundo científico de Canarias quien ha puesto las cosas en su sitio, presentado públicamente un informe desmintiendo de forma contundente el buen estado del sebadal. Por contra, hablan de una población en absoluta regresión que no llega a 60 km2, cantidad seis veces menor que la establecida por el Gobierno canario. Estos relevantes científicos (entre los que figuran catedráticos y profesores titulares universitarios) solicitan al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino que se declare a los sebadales de Canarias como “hábitat en peligro de desaparición”.

Ben Magec-Ecologistas en Acción de Canarias ha apoyado esta declaración científica iniciando una importante campaña informativa, sumando más de diez mil apoyos reclamando la protección de los sebadales. Esta declaración ha sido apoyada por Ecologistas en Acción, Greenpeace, WWF-España y SEO/BirdLife.

A este respecto, se está preparando una nueva denuncia penal, ya que si el rebaje de categoría de la seba en el catálogo es discutible desde el punto de vista científico, lo que no admite ningún tipo de encaje legal es la descatalogación total del trozo de sebadal que estorba a los promotores del puerto de Granadilla. Este hecho, además, crea un grave precedente: la descatalogación a la carta de cualquier especie protegida que pueda obstaculizar la construcción de un proyecto.

Conclusión

Como resumen final, citamos un párrafo de la Consejera de Medio Ambiente del Cabildo de Fuerteventura, extraído de la presentación de una espléndida y reciente monografía [1]
escrita por cuatro de los máximos expertos en Canarias sobre sebadales: “Nuestros sebadales, por su situación estratégica a escasos metros de la orilla y a menos de 20 m de profundidad, sufren hoy un importante deterioro. Las infraestructuras costeras, así como los muelles, la sobrepesca con labores de arrastre o la contaminación por emisarios submarinos, entre otros factores, están haciendo que mueran poco a poco y que, con ello, desaparezcan una importante cantidad de especies que los utilizan como refugio o fuente de alimentación. Es por esto que el esfuerzo emprendido por estos científicos […] debe continuarse con una acción decidida de las administraciones para frenar su deterioro y proteger la biodiversidad”.

Exactamente lo contrario que promueven los máximos responsables de medio ambiente del Gobierno de Canarias o de la Autoridad Portuaria de Tenerife –del mismo partido que esta Consejera–, cuyas actuaciones en los últimos siete años en el caso del sebadal de Granadilla han sido: situarlos fuera del LIC “Sebadales del Sur de Tenerife”, negar su existencia, afirmar que gracias a la construcción del puerto mejorarán sus poblaciones, proponer su trasplante masivo, rebajar su nivel de protección y, finalmente, descatalogar los sebadales allí existentes.