El río Castril (Granada). Entre el paraíso y el infierno

Desde su nacimiento, en un lugar espectacular, este río empieza a pagar su tributo al progreso en forma de tubería que a veces lo deja seco para abastecer una minicentral hidroeléctrica de poca monta (1,2 MW de potencia), y eso que estamos hablando de un Parque Natural.

Alejandro Ramos y Javier Egea, Comisión de Aguas, Ecologistas en Acción Granada. El Ecologista nº 57

El Parque acaba en la Presa del Portillo, el segundo tributo que aporta este río. El embalse fue pensado para disimular la sangría que se pensaba hacer al Castril –y que la movilización ciudadana paralizó– que no era otra sino llevarse el agua a las tierras más productivas de Almería.

Pero el río no se acaba en este pantano, sino que continúa hasta morir, ya sí, en el embalse del Negratín. Este tramo, de una veintena de kilómetros, disfruta de una riqueza faunística enorme, pues alberga una interesante población de trucha común (Salmo trutta), que presenta variedades genéticas únicas en el mundo, según un estudio multidisciplinar realizado por diversas universidades españolas sobre el río.

Esta trucha tiene dos virtudes. La primera, que es genéticamente pura, sin ningún grado de introgresión genética. Esto ya es algo importante, porque por ejemplo, el Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, en un artículo publicado recientemente sobre el efecto de los trasvases en la ictiofauna autóctona, decía que en España ya no queda ninguna trucha común sin introgresión genética, excepto las de Castril, añadimos nosotros.

La otra virtud es que, además, tiene alelos únicos a escala mundial, que sólo existen en la trucha de este río, lo que hace que sea la única población conocida con dos épocas de reproducción anuales.

Una joya sin protección

En cuanto a fauna destaca también la existencia de la nutria (Lutra lutra), que da idea del magnífico estado de conservación del río. Así mismo es el hábitat del barbo gitano (Luciobarbus sclateri), un interesante endemismo, y la boga del Guadiana, (Pseudochondrostoma willkommii). Entre las aves destacan el mirlo acuático, la garza real y el martín pescador. También encontramos numerosos anfibios y reptiles y otras especies animales estrictamente protegidas por la Directiva 92/43/CEE relativa a la Conservación de los Hábitats Naturales y de la Fauna y Flora Silvestres, más conocida como Directiva de Hábitats.

Una mención aparte merecen los macroinvertebrados acuáticos. Hay descritos 162 taxones en el río (algo claramente excepcional), algunos endémicos de este cauce fluvial y otros no descritos aún para la ciencia; algunos de los más notorios son de la familia de los efemerópteros.

El río Castril, a pesar de su enorme valor ambiental, tanto por ser la única línea verde que pervive en medio de paisajes desérticos, como por ser hábitat de especies muy interesantes y por servir de unión entre varios espacios naturales, no goza de ninguna figura de protección. Y ello, aunque existen estudios rigurosos realizados por expertos de varias universidades españolas, por encargo de la Consejería de Medio Ambiente, que avalan el escándalo que supone que este enclave no esté protegido como fuente y corredor de biodiversidad.

A pesar de estos valores ambientales, la Administración pretende favorecer a los especuladores del agua, que con fondos públicos y verborrea varia, quieren poner en riego grandes áreas de secano para sus plantaciones altamente tecnificadas.

Tres amenazas

A día de hoy hay un proyecto para sacar agua del río (6 hm3 anuales) con la excusa de abastecer de agua potable a Baza, una población situada a casi 30 km de distancia. Curiosamente, Baza se asienta sobre un rico acuífero que soporta cientos de pozos ilegales y donde se están otorgando concesiones legales, a día de hoy, de miles de metros cúbicos para regar olivos y almendros. El Gobierno central ha declarado estas obras de abastecimiento a Baza como de emergencia, por lo que se ha denunciado la situación ante diferentes estamentos judiciales.

También hay un proyecto de nuevos regadíos de Castril, que captará caudales en la zona de cabecera dentro del Parque, también para regar olivos y almendros de secano. Y, para completar el panorama, está próxima a construirse la central hidroeléctrica del Portillo, que alterará irreversiblemente el régimen de caudales aguas abajo desde el límite del Parque Natural.

En definitiva, estos tres proyectos destruirán esta joya de la naturaleza que es el río Castril.

Guerras del agua

La actuación de los responsables del agua en la comarca está provocando el deterioro de las relaciones entre pueblos vecinos con la falsa excusa de la insolidaridad de los que defienden el uso del agua de una forma sostenible y no como valor económico para comerciar.

Por lo pronto y en aras de esa solidaridad el Ayuntamiento de Zújar (otro de los pequeños pueblos que necesitan el agua para beber) acaba de presentar un proyecto de campo de golf que contempla “la creación de 450 viviendas y 50 alojamientos en cuevas. La edificación conllevará la realización de un hotel restaurante de cuatro estrellas, un aparta-hotel, apartamentos, torres y un club de golf. Y en una fase posterior, un club de tenis, uno náutico y un centro comercial. También un vivero botánico y un quiosco. En la última fase se construirán un embarcadero, un spa y unas cuadras”. Zújar tiene 2.813 habitantes.

El Ayuntamiento de Cortes de Baza, municipio que es atravesado totalmente por este tramo del río Castril, ha solicitado a las instancias ambientales autonómicas y nacionales que este tramo del río sea declarado corredor ecológico, al amparo de la nueva Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad, ya que este cauce reúne todas las condiciones para ello.

Ahora falta que los responsables políticos medioambientales demuestren su compromiso ambiental y con la sostenibilidad con el que se les llena la boca en todos los foros, y apliquen la Directiva Marco del Agua y la legislación española para proteger este cauce.